CONGRESO NACIONAL DEL PSE-EE

Los recortes, la ‘línea roja’ con el PNV

Patxi López insta a “repensar Euskadi” y critica la falta de decisiones del Gobierno Urkullu

Patxi López en la apertura del congreso de los socialistas vascos. / Alfredo Aldai (EFE)

El PSE-EE ha movido ficha para adecuar su nuevo status en la política vasca. Lo ha hecho en un apacible VII Congreso Nacional del que sale con un ideario ya ensamblado durante su paso por el Gobierno vasco y sobre todo en la recta final de su mandato, en el que sobresale una férrea oposición a los recortes y al derecho a decidir, y que traza sus principales coordenadas sobre el manto ideológico que denomina “repensar Euskadi”.

Para acompasar la letra pequeña de la ponencia política aprobada mayoritariamente, Patxi López se ha dotado de un discurso que maneja con soltura desde que forzó la ruptura de su criticado acuerdo político con el PP. El PSE-EE quiere volver a las esencias socialdemócratas como dique de resistencia ante las acometidas de la política ultraliberal en tiempos de crisis y, sobre todo, porque entiende que es la única vía para recuperar el terreno perdido en las urnas por el desafecto de su nicho tradicional, precisamente donde se agolpan miles de afectados por el impacto de la crisis.

Como prueba más palmaria de su posición sirva la nítida advertencia al PNV que hizo ayer el líder de los socialistas vascos a propósito de su postura ante los Presupuestos del Gobierno Urkullu. “Si hay recortes, no habrá apoyo del PSE-EE”, vino a decir Patxi López como delimitación expresa de la línea roja que implantará durante las venideras negociaciones entre ambos partidos. Si esta postura fuera invariable, la capacidad de maniobra del PNV quedaría seriamente comprometida porque perdería de esta manera el principal y único aliado suficiente para sacar adelante sus primeras cuentas de esta legislatura.

Rechazo al derecho a decidir y frentismo a los recortes sociales

El PSE-EE no va a soltar la bandera de su oposición a los recortes porque asocia la imagen de una defensa del estado de bienestar con su ADN ideológico y ya lo demostró cuando estuvo en el Gobierno. Es una acción compartida a nivel estatal con el PSOE, como ocurre con la higiene democrática que supone el veto impuesto a los corruptos y la obligación de sus cargos y representantes públicos de desnudarse fiscalmente ante la sociedad.

El PSE-EE sabe que oponerse a los recortes sociales es un arma de fácil recurso para atizar al PNV, ahora en el poder. Y lo hará para marcar su propio territorio, pero también como fórmula de desgaste del rival político. La única duda ahora es saber has dónde apretará el acelerador. De momento, López, ante la mirada complacida de Alfredo Pérez Rubalcaba, se limitó a afear a su sustituto, el lehendakari Urkullu, la lentitud en la adopción de medidas que reactiven la economía vasca. El líder socialista no olvida cómo los nacionalistas le apremiaban reiteradamente a la convocatoria de elecciones porque Euskadi era un caso de “emergencia nacional”. Por eso ahora, cuando el Gobierno vasco retrasa cuatro meses su plan para el impulso económico y sigue sin resolver la estimación de los temibles recortes, el dirigente socialista habla del “vaguear renqueante de Urkullu”.

Pero López no ha elevado excesivamente el tono crítico con el PNV en un entorno tan propicio como es un congreso del partido porque su propósito es ofrecer una imagen más constructiva que la mera dialéctica cruzada en los medios y tampoco quiere quedarse aislado. En ese tacticismo político es donde inserta su propuesta de “repensar Euskadi”. Lo hace desde el reconocimiento de una favorable situación social y política que supone el final del terrorismo, pero también urgido por el riesgo de “quedarnos en el vagón de cola del progreso global”, advierte.

En esencia, la formulación de “repensar Euskadi” es sinónimo de abordar cuanto antes el rosario de asignaturas pendientes que se precipitan ahora que la escasez de recursos propios compromete la solidez de un modelo social. El PSE-EE entiende que es el momento para debatir sobre los modelos institucional, económico y tributario y en ello se empeñará una ejecutiva donde López ha mezclado a colaboradores tradicionales que le aportan experiencia con nuevas incorporaciones que afloren la imagen de la renovación sobre la que ideó este congreso.

Inmersos, además, en una regeneración estatutaria que coloca las incompatibilidades en su frontispicio, los socialistas se han dotado del ropaje ideológico —respaldado sin fisuras— para jugarse sus suerte en los próximos cuatro años. Junto a su inequívoco frentismo hacia los recortes y la apuesta por la reforma tributaria, el PSE-EE sabe, no obstante, que las principales miradas se centran en su rechazo al derecho a decidir. También para López, Euskadi no es Cataluña. Por eso, los socialistas vascos han querido alejarse con rapidez del envite soberanista, proclamando la autonomía plena antes de que les atrape la envolvente de un debate que, sin duda, se antoja imparable.

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