Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

“Herodes vive y quiere mentalizar a nuestros niños”, dice el obispo de Córdoba

El obispo de Córdoba carga contra la “ideología de género” en una pastoral

Ampliar foto
Demetrio Fernández, obispo de Córdoba.

El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, se siente cómodo apareciendo en los medios de comunicación. Sabe perfectamente cuáles son los temas con más resonancia y su empeño en hablar de sexo y género le ha llevado a aparecer numerosas veces en los titulares. Si hace un año señalaba a los medios y a las escuelas por incitar a la fornicación, ayer arremetió duro contra lo que llamó “ideología del género”, donde incluyó al feminismo y a los movimientos que reconocen el derecho individual a elegir el propio sexo y la orientación del mismo. De paso, también acusó a esta ideología de estar detrás de los abortos y volvió a arremeter contra las escuelas donde, según dice, “se hace un daño terrible a los niños”.

El ataque se produjo, como suele ser habitual, en forma de carta. Cada jueves, el obispo remite una misiva a sus fieles. En la última, titulada “La ideología de género rompe la familia”, Fernández usa las palabras de Benedicto XVI para criticar que “el sexo ya no es un dato originario de la naturaleza, que el hombre debe aceptar y llenar personalmente de sentido, sino un papel social del que se decide autónomamente, mientras que hasta ahora era la sociedad la que decidía”.

Apoyándose en una cita de Simone de Beauvoir —“mujer no se nace, sino que se hace”—, el obispo concluye que esto significa que el sexo es aquello que uno decide ser. Y por tanto, “ya no valdrían las ecografías que detectan el sexo de la persona antes de nacer. Esperamos un bebé. ¿Es niño o niña (…) No. Lo que vale es lo que el sujeto decida. Si quiere ser varón, puede serlo, aunque haya nacido mujer. Y si quiere ser mujer puede serlo, aunque haya nacido varón. No se nace, se hace. Al servicio de esta ideología existen una serie de programas formativos, médicos, escolares, etc. que tratan de hacer tragar esta ideología a todo el mundo, haciendo un daño tremendo en la conciencia de los niños, adolescentes y jóvenes”.

"Feminismo radical"

Acto seguido, y siguiendo la lógica del texto, es el turno del movimiento feminista: “De aquí viene un cierto feminismo radical, que rompe con Dios y con la propia naturaleza, tal como Dios la ha hecho. Un feminismo que se va extendiendo implacablemente, incluso en las escuelas. La Iglesia católica es odiada por los promotores de la ideología de género, precisamente porque se opone rotundamente a esto”.

Por todo ello, Demetrio Fernández considera que la libre elección de la propia sexualidad y orientación deviene en un ataque contra la familia tradicional, y usando la figura de Herodes, la acusa además de estar detrás del aborto. “Dios quiere el bien del hombre, y por eso ha inventado la familia. Aunque la ideología de género intenta destruirla, la fuerza de la naturaleza y de la gracia es más potente que la fuerza del mal y de la muerte. La familia necesita la redención de Cristo, porque Herodes sigue vivo, y no solo mata inocentes en el seno materno, sino que intenta mentalizar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes con esta ideología, queriendo hacerles ver que hay otros tipos de familia”, escribe.

Para concluir, Fernández hace un canto a la familia tradicional usando como ejemplo a Jesús y sus padres. “¡Qué bonita es la familia, tal como Dios la ha pensado! (…) La familia de Nazaret, compuesta por Jesús, María y José, es una oportunidad para reafirmar que sólo en la familia, tal como Dios la ha instituido, encuentra el hombre su pleno desarrollo personal y, por tanto, la felicidad de su corazón. En la familia está el futuro de la humanidad, en la familia que responde al plan de Dios”.

Un prelado que se ampara en la Biblia para sus opiniones

“La incitación a la fornicación es continua en los medios de comunicación, en el cine, en la TV, incluso hasta en algunas escuelas de secundaria, dentro de los programas escolares”. Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, publicó estas líneas el 12 de enero del año pasado en su carta semanal. El texto, titulado “Huid de la fornicación”, era crudo y directo. Y así es como siempre se expresa el obispo, sin perder nunca la sonrisa y un tono de voz tranquilo y casi conciliador.

Pero siempre que expresa sus opiniones lo hace a sabiendas de las reacciones. Y se reafirma en que siempre se basa en la Biblia o en los textos de los papas. “El Evangelio es sal y la sal escuece”, suele decir. Fernández llegó a comparar el asesinato de Ruth y José a manos de su padre con el hecho del aborto en España.

El tema del género que trató ayer es una constante en la relación epistolar que Fernández mantiene con los fieles. Siendo obispo de Tarazona escribió: “Uno no elige su propio sexo, por más que lo diga el Parlamento. Sea cual sea su inclinación (...), debe aceptarse a sí mismo como es y debe vivir su sexualidad en un clima de castidad, que le enseñe a amar gratuitamente”.

Fernández nació en Puente del Arzobispo (Toledo) en 1950, se licenció en Teología Dogmática en la Pontificia Gregoriana de Roma, ha sido profesor de Cristología en el Instituto Teológico San Ildefonso de Toledo y ha sido miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, antes conocido como Tribunal de la Inquisición.