Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La Junta se opone a festejar la Toma de Granada y declararla bien cultural

El PP defiende que la conmemoración de la conquista de la ciudad es Patrimonio Mundial

Uno de los participantes en el desfile de la Toma de Granada.
Uno de los participantes en el desfile de la Toma de Granada.

La propuesta que la Diputación de Granada, gobernada por el PP, había lanzado a la Junta para que el Día de la Toma fuera Patrimonio Mundial Inmaterial de la Humanidad de la Unesco va a tener poco recorrido. El director general de Memoria Democrática de la Junta, Luis Naranjo, de IU, lo considera “inapropiado” y aunque reconoce que hay que “explicar, analizar e integrar el hecho histórico” de la expulsión de los musulmanes por los Reyes Católicos, no está a favor de “festejarlo”. La Diputación se había sumado a la propuesta de la Asociación Granada Histórica y Cultural para “colaborar al engrandecimiento de una tradición iniciada hace más de cinco siglos”.

Ningún representante de la Junta formó parte del cortejo que como cada año sale del Ayuntamiento para dirigirse a la Capilla Real y regresar al Consistorio. Tampoco estuvieron los grupos municipales de PSOE e IU. Solo el equipo de gobierno, del PP, y la concejal Mayte Olalla, de UPyD, formaron parte de la comitiva en la celebración del 521 aniversario de la Toma.

Naranjo apoyó el acto alternativo del colectivo Granada Abierta que, bajo el lema Mariana sí, Toma no, trata de eliminar la celebración del 2 de enero y pasar la festividad al 26 de mayo para honrar a Mariana Pineda, heroína de la causa liberal en el siglo XIX. “Queramos o no, la Toma supuso una diáspora, la exclusión de mucha gente, conversiones forzosas y fue un acto donde la violencia tuvo mucho que ver”, argumentó el director general de Memoria Histórica, que defendió la consolidación de los valores democráticos.

El PP se queda así solo en su iniciativa. “Las ciudades no debemos perder nuestra historia ni nuestras raíces. Les guste más a unos que a otros es nuestra historia”, argumentó el alcalde granadino, José Torres Hurtado, del PP. Por el contrario, para Granada Abierta la celebración del 2 de enero “rinde homenaje a la intolerancia” y proyecta una imagen de una Granada “provinciana, cerrada y tradicionalista”.

La conmemoración en sí transcurrió sin problemas. Fue, como resumió el alcalde, “un poco ruidosa”. Al acto protocolario se suma desde hace años la polémica entre detractores y defensores de la conmemoración que intercambian pitos y aplausos, insultos y corean consignas de un lado a otro de la céntrica Plaza del Carmen desde que sale el cortejo del Ayuntamiento hasta que regresa de la Capilla Real para tremolar el pendón.

Casi es tradicional la protesta que se desarrolla ante la atenta mirada de los agentes de Policía Nacional, que mantienen separados a los grupos de extrema derecha e izquierda allí presentes. Ayer, no tuvieron que intervenir. Los pitos se intensificaron al regresar la comitiva municipal a la Plaza del Carmen desde la Capilla Real y sonar los himnos, especialmente el de España, sin que se tuviera que alterar el protocolo. Gritos y aplausos se mezclaban entre los asistentes, algunos de los cuales portaban distintos tipos de banderas, entre ellas andalucistas y preconstitucionales.

Más de 300 personas asistieron a la conmemoración de la Toma de Granada por las tropas de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. El encargado de tremolar el pendón en el 521 aniversario del acontecimiento histórico desde el balcón del Ayuntamiento fue el concejal de Economía, Francisco Ledesma.

En la Plaza del Carmen también hubo espacio ayer para una protesta, la de efectivos de Policía Local que aprovecharon la jornada para mostrar pancartas reivindicativas. Habían anunciado que no iban a realizar los servicios extraordinarios en los dispositivos de la Toma y Reyes como medida de protesta por el modo en el que Ayuntamiento está aplicando la ampliación de la jornada laboral y contra su actitud en la negociación del nuevo convenio. Siete agentes faltaron, según el Ayuntamiento.