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La tumba de la vidente de El Escorial, a un cementerio

La Consejería de Sanidad obliga al cambio de ubicación del féretro

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Féretro instalado junto a la ermita, en El Escorial.

El cuerpo de la conocida como vidente de El Escorial, Luz Amparo Cuevas, tendrá que ser trasladado de su actual ubicación –un sarcófago al aire libre en mitad de un prado donde la mujer decía ver a la Virgen- a un cementerio. Cuevas, que durante más de 30 años aseguró recibir mensajes divinos, murió el pasado agosto tras una larga enfermedad. El Ayuntamiento, gobernado por el PP, ha comunicado a “los herederos de la fallecida” y a los “propietarios de la finca” donde está enterrada que la Dirección General de Ordenación e Inspección de la Consejería de Sanidad considera que los terrenos no son un “lugar de enterramiento adecuado” y que contraviene el Reglamento de Sanidad Mortuoria. Por eso, les reclama que “de forma inmediata procedan a regularizar la situación”. Sin embargo, y aunque la comunicación fue firmada por el concejal de Régimen Interior, César M. Sanz, el pasado 6 de septiembre, los herederos de Cuevas aún no han cambiado de ubicación los restos.

Este Reglamento de Sanidad Mortuoria establece que “las inhumaciones de cadáveres se verificarán siempre en lugares de enterramiento autorizados”, algo que no ocurre en el presente caso, ya que la finca es un lugar protegido ambientalmente. Los terrenos son propiedad de la Fundación Pía Autónoma Virgen de los Dolores, la organización que defiende la sobrenaturalidad de las apariciones.

Los seguidores de la vidente, además del sarcófago – “cripta”, la denominan las personas que guardan la finca la pasada semana-, tienen una gran caseta de información a la entrada, donde reparten propaganda, y una ermita, a la par que han adecentado un viejo abrevadero para el ganado y han rodeado con una verja forjada el árbol donde supuestamente la Virgen enviaba sus mensajes a la vidente.

El lugar donde yace Cuevas es un sepulcro de piedra adyacente a la capilla que ha levantado la fundación y que, en teoría, es una obra “provisional”, según la licencia de obras concedida a la Asociación de Seglares Reparadoras Amor, Unión y Paz. El suelo donde se levanta la edificación está calificado como “no urbanizable de especial protección de grado 1” que, según la Ley Forestal, debe ser protegido para mantener “la cubierta vegetal existente, así como su mejora y preservación por su especial vulnerabilidad frente a posibles actuaciones o impactos que pudieran producirse”. Los primeros sábados de cada mes miles de personas se personan en el lugar para rezar y escuchar los mensajes que la vidente decía recibir de la Virgen.

Un portavoz de la fundación tildó ayer la comunicación municipal de “noticia vieja, porque es de septiembre y el traslado no se va a llevar a cabo porque lo diga un periodista”. “Claro que no se ha cambiado el cuerpo, porque lo que dice el documento es que se regularice la situación, no que tenga que trasladar. Ya hay un expediente en marcha. Además, eso tiene que decidirlo la familia, no la fundación”. Cuando se le recuerda que la orden municipal va dirigida a los propietarios de Prado Nuevo (la fundación), replica que ellos no son propietarios de los terrenos, “sino una comunidad de monjitas”. El portavoz rechazó ayer poner a este periódico en comunicación con la familia. “Para ellos es un tema muy duro. Compréndalo”.

Asunción Martínez, portavoz del Grupo Socialista de El Escorial, aseguró ayer que el alcalde había dado a la fundación un plazo de tres meses para llevar el cuerpo al cementerio municipal y que en caso contrario “actuaría la Fiscalía”. “Eso nos dijo, porque aquí todos se quitan el asunto de encima. Hay como una nebulosa legal sobre quién tiene las competencias: si la Comunidad o el Ayuntamiento”, afirma. “Lo que está claro es que quieren construir un mausoleo y esto no puede ser, porque es una finca protegida ambientalmente e históricamente. Es territorio histórico y todo lo que han hecho es abiertamente ilegal”, sostiene.

Por su parte, el Ayuntamiento de El Escorial no ha respondido a las peticiones de EL PAÍS para que ofrezca su versión. Algo que sí hizo Juan Carlos Bueno, de la Asociación de Víctimas de las Supuestas Apariciones de El Escorial, que fue el primero que denunció el enterramiento ante la Guardia Civil. “Es ilegal y por eso los inspectores de Sanidad reclaman que sea llevado a un cementerio autorizado. Lo mismo ocurre con la ermita. Es provisional, pero le metieron vigas de acero. Hacen lo que les da la gana”.