Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La quiebra de la fundación sanitaria IAT costará 4,6 millones en dinero público

El antiguo Ministerio de Ciencia es el más afectado por el concurso de acreedores

Universidades, hospitales y el Parque de Investigación Biomédica, también perjudicados

El administrador concursal culpa al grupo privado CRC de las pérdidas

Fuente: Administrador Concursal. Ampliar foto
Fuente: Administrador Concursal.

El antiguo Ministerio de Ciencia, la Seguridad Social, la Agencia Tributaria, universidades y hospitales, el Ayuntamiento de Barcelona... El listado de Administraciones y entes públicos atrapados en la quiebra de la fundación barcelonesa Instituto de Alta Tecnología (IAT) es largo. Y muy caro: 4,64 millones de euros es el dinero que les costará la desastrosa —y culposa, según el administrador concursal— gestión que el holding privado CRC al frente de IAT, según el informe del administrador en poder del Juzgado de Primera Instancia 46 de Barcelona.

IAT es una fundación creada en 2001 para construir y gestionar un centro de alta tecnología de diagnóstico por imagen ubicado en el Parque de Investigación Biomédica de Barcelona (PRBB, en sus siglas en catalán), lugar del que acabó siendo desalojado por no pagar el alquiler. Presentado como un modelo de excelencia y una brillante colaboración entre el sector público y privado, el IAT fue dirigido siempre por el grupo CRC pese a que los tres hospitales públicos que también formaban parte de la entidad —Vall d’Hebron, Clínic y del Mar— copaban tres cuartas partes de plazas en el patronato. El resultado ha acabado siendo un fiasco con un pasivo total de 5,75 millones de euros, de los que el 80,6% corresponde a organismos públicos y el resto —1,1 millones— a casi un centenar de empresas privadas.

Será difícil que los acreedores recuperen el dinero que IAT les debe. Aunque el activo de la fundación asciende a 5,9 millones de euros, según el administrador, 5,4 son en realidad deudas que CRC —también en concurso de acreedores desde el pasado septiembre con una gigantesca deuda de 44 millones— mantiene con IAT.

El mayor acreedor de la fundación, con 2,52 millones, es el antiguo Ministerio de Ciencia —hoy integrado en el de Economía—, la parte no devuelta del crédito blando concedido en 2002 con el que IAT logró empezar su actividad. El segundo es el propio PPRB por el alquiler de sus espacios, con 959.827 euros de deuda. Les siguen el hospital público del Mar de Barcelona (787.835 euros) y el Instituto Municipal de Asistencia Sanitaria de Barcelona (321.913 euros), ambas entidades vinculadas al Ayuntamiento de Barcelona. A la Agencia Tributaria el IAT le debe 139.000 euros y al Hospital Clínic, otros 100.000. El resto de acreedores, por cantidades menores, son la Seguridad Social y las universidades de Barcelona y Politécnica de Cataluña.

El administrador concursal de IAT ha detectado un cúmulo de irregularidades en la gestión de CRC al frente de la fundación. Una de ellas era la compra de materiales y el pago de todo tipo de gastos —comidas, mantenimiento de maquinaria...— de las empresas del grupo CRC con cargo a las cuentas de IAT. El administrador cuenta en el activo de la fundación 3,34 millones que ha reclamado a CRC por vía judicial por su responsabilidad en la quiebra de la entidad.