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Los seísmos se disparan en La Loma

Vecinos de la comarca jiennense abandonan sus casas tras casi 200 pequeños terremotos

Un colegio de Torreperogil, cerrado por la aparición de grietas

Un trabajador del centro de salud de Torreperogil (Jaén) señala una grieta abierta en una pared. Ampliar foto
Un trabajador del centro de salud de Torreperogil (Jaén) señala una grieta abierta en una pared.

El paseo de Torreperogil (Jaén) parece una verbena, pero más por el ruido que por el aire festivo. Los vecinos se arremolinan para compartir la sensación de miedo instalada en el municipio por la sucesión, cada vez más intensa, de pequeños terremotos que han sobresaltado el acontecer diario en la localidad y en otros puntos de la comarca de La Loma. “Esto es un sinvivir. Hay mucho miedo por lo que está pasando y, sobre todo, por lo que puede pasar”, resume Luis Folta, casado y con dos hijos pequeños a los que, según dice, intenta engañar cada vez que los temblores se sienten en su casa.

Lejos de remitir, el temor entre estos vecinos crece conforme aumenta la frecuencia de los movimientos sísmicos y, sobre todo, cuando ven que los efectos ya se vislumbran en viviendas y edificios públicos, muchos de los cuales reflejan en sus fachadas y estructuras las grietas de los casi 200 pequeños terremotos en los últimos días. Solo ayer se registraron más de una veintena. El más grande, de magnitud 3,3 de la escala Richter y una profundidad de cuatro kilómetros, sobrecogió a los vecinos pasadas las cinco de la madrugada. “Pegó un zumbido tremendo que nos echó de la cama y nos salimos a la calle por miedo”, señala Ildefonso Avilés.

Como consecuencia de las sacudidas reiteradas y las grietas aparecidas en el inmueble se tuvo que cerrar el centro de Infantil del colegio La Misericordia, lo que dejó sin clases a 136 alumnos. “Ha sido una medida más de prevención que otra cosa”, explicaron desde el Ayuntamiento. La Consejería de Educación estudia ahora dónde reubicar a los escolares para que puedan reanudar las clases de inmediato. Pero también en el centro de salud, contiguo al colegio, han aparecido numerosas grietas, algunas de un grosor considerable.

Y eso que el centro ha registrado en los últimos días un aumento considerable en las urgencias por los cuadros de ansiedad a consecuencia de los movimientos sísmicos. “No paramos de recetar ansiolíticos”, reconocía el director del centro, Francisco Cabanillas.

También en el vecino municipio de Sabiote la preocupación es patente. “La gente está alarmada”, reconoce su alcalde, Luis Miguel López. Aunque no hay daños en viviendas, más allá de los cuadros y portarretratos que se caen al suelo cada vez que hay un temblor, el Ayuntamiento se vio obligado a precintar una torre de su castillo renacentista por amenaza de derrumbe. La rehabilitación del monumento finalizó a principios de 2012, pero la falta de presupuesto impidió que se interviniera en esta torre.

Los Ayuntamientos de la comarca de La Loma de Úbeda no saben cómo contrarrestar la zozobra de sus vecinos. “El Instituto Geográfico Nacional nos dice una y otra vez que no hay motivos para la alarma, pero lo cierto es que la frecuencia y la intensidad de los temblores va cada vez a más”, señala el alcalde de Torreperogil, José Ruiz. El regidor conversaba con diversos periodistas cuando fue testigo de un nuevo movimiento, por fortuna de baja magnitud. “¿Lo habéis notado?”, comentaba con la normalidad de quien, inevitablemente, ha convertido en rutina una situación anómala.

Los responsables de la Red Sísmica Nacional admiten que es una serie atípica de movimientos. “Claro que nos está sorprendiendo mucho”, señala su director, Emilio Carreño, que insiste en que, a tenor de los registros estadísticos, la comarca de La Loma no puede considerarse una zona sísmica. De igual forma resta también credibilidad a las sospechas vecinales de que las obras de la autovía A-32, que comunica Jaén con el Levante, o la proliferación de pozos subterráneos para extraer agua para el olivar, puedan estar detrás de este comportamiento sísmico. “No tienen nada que ver”, sentencia Carreño.

El Instituto Geográfico Nacional ha enviado dos nuevas estaciones sísmicas a las proximidades de Sabiote y Torreperojil para continuar el estudio de los terremotos, informó ayer Europa Press. Las dos unidades móviles se suman a otra ubicada en la zona hace una semana. “Cuanto mejor localicemos los epicentros, más idea tendremos de la extensión de la falla”, puntualizó Carreño. Los seísmos se originan por pequeñas fracturas en el denominado basamento, la zona en la que comienza la parte dura de la corteza terrestre. El instituto matizó que no ha habido antecedentes de otros terremotos en esta zona. Por ello, Carreño puntualizó que “es realmente imposible predecir qué puede ocurrir”.

Sea como fuere, lo cierto es que decenas de vecinos de Torreperogil, sobre todo los que tienen familia fuera, están abandonando sus casas por miedo y su estado de ansiedad. Aunque hay otros que, quizá ya acostumbrados, le ponen un poco de humor. “Lo mejor es que ahora mi mujer se me acurruca más”, dice Francisco Caballero.

Pese al alto número de pequeños temblores, el terremoto de mayor magnitud registrado este año en la provincia de Jaén se produjo el pasado 31 de enero en Quesada, localidad a 30 kilómetros de Torreperogil. Tuvo una magnitud de 4,4 grados en la escala Richter, y se pudo sentir en Jaén, Granada y Córdoba.