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Baltar basa el ERE en la contratación “injustificada” y masiva de su padre

El presidente de la Diputación censura ahora los enchufes de su progenitor

La memoria del ERE confiesa un “uso indebido” y reiterado de contratos temporales

José Manuel Baltar, a la izquierda, con su padre en el congreso del PP gallego de 2007.
José Manuel Baltar, a la izquierda, con su padre en el congreso del PP gallego de 2007.

El hijo reprende al padre. José Manuel Baltar pone por escrito lo que evita decir en voz alta. El presidente de la Diputación de Ourense cuestiona las contrataciones masivas realizadas por su padre durante dos décadas, que han colocado al organismo en la insostenibilidad financiera más dura. Lo hace en la documentación del ERE presentado para despedir a 32 personas, el primero en una Administración gallega.

En la memoria justificativa, firmada únicamente por Baltar hija el 4 de diciembre, se cuestiona la necesidad de esos contratos y el proceso por el que ese personal fue colocado. En el documento se explica que “subsiste un relativamente elevado volumen de trabajadores laborales indefinidos de carácter no fijo, que no obtuvieron ese estatus mediante la superación de un proceso selectivo reglamentario, sino por la indebida aplicación de contrataciones temporales no justificadas”.

También detalla como el gasto en personal creció desproporcionadamente durante los últimos años de mandato de su padre. El texto critica que, por ejemplo, entre 2009 y 2011, la reducción real del gasto fue del 11,4%, mientras que la de personal se quedó en un 9,9%, “llegando incluso a incrementar su peso porcentual en el conjunto [de los presupuestos] durante este período”. La memoria destaca que “el elevado peso porcentual que el gasto de personal tiene sobre el gasto público” se hubiese “disparado” si Baltar padre no hubiese recurrido a la financiación del Instituto de Crédito Oficial (ICO) para hacer frente a gastos. Para Baltar “resulta imprescindible reducir aún más el gasto en personal” si se quiere “garantizar su sostenibilidad”.

En el documento, Baltar desecha una reducción generalizada de salarios porque “existen sólidos argumentos” como su “carácter indiscriminado” y un “horizonte temporal limitado” que no solucionaría el problema. Y de nuevo sacude la política laboral de su predecesor, que renovaba contratos de enchufados hasta convertirlos en indefinidos. Baltar hijo cuestiona los procesos selectivos de afines y familiares del PP. Argumenta que el ERE “recae exclusivamente sobre el personal que no llegó a adquirir de forma regular su estado de personal indefinido, sino en virtud de un uso indebido de las fórmulas de contratación temporal reiteradas en el tiempo”. Baltar esgrime que los despedidos ocupan “plazas cuya creación no respondió a la planificación regular de las necesidades”. Por eso el ERE “regulariza la situación del cuadro de personal poniendo fin a la anomalía que constituye la existencia de este tipo de personal”.

De esta forma, el hijo se deshace de auxiliares de oficina, encuestadores, operarios de limpieza, un diseñador gráfico o empleados deportivos. Lo que el presidente de la Diputación no ha aclarado es cómo pagará las indemnizaciones. La propuesta de ERE establece una indemnización de 20 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades. El borrador de presupuestos de 2013 no recoge ninguna partida para hacer frente a estos pagos, por lo que la reducción de gasto en personal de 1,3 millones podría ser sensiblemente menor si hay que restar las indemnizaciones.

Baltar ya ha dicho que “cumplirá de forma estricta” el Real Decreto y que se trata de una decisión “dura y difícil”. Pero el ERE se queda corto. El gasto de la Diputación en nóminas crece en 2013 un punto debido a la contracción que sufre el presupuesto. Además, el presidente ourensano incumple una promesa realizada cuando recortó algunos de los beneficios laborales (seguros sanitarios privados, pagos de hipotecas, ayudas para la escolaridad...) de los empleados. Prometió no rescindir contratos y devolver esos beneficios “cuando mejore la situación”. La primera promesa ya ha caído en saco roto.