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¿Cerdo o gallina?

El periodista Carlos Quílez presenta su séptima novela

— Un cerdo y una gallina quedaron un día para comer huevos fritos con chorizo...

— ¿Y?

— Pues que la gallina colaboró... Pero el cerdo... se implicó [...]. Los cerdos dan y no esperan nada a cambio, y son los únicos en los que se puede confiar.

Hasta el final, el lector no descubre el significado del título de la séptima novela del periodista Carlos Quílez Cerdos y gallinas (editorial Alrevès). El diálogo lo protagonizan Patricia Bucana, periodista de sucesos del diario Informaciones, su jefe y una becaria que apunta maneras. Cerdos y gallinas arranca con el alijo de 400 kilos de cocaína en el puerto de Barcelona y se arrastra por un mundo con “aroma a sangre y callejones oscuros” a “sexo y a cocaína”, donde “la vida es un lío” y cada uno tiene “su particular decencia y su particular indecencia”, en palabras de quienes presentaron ayer el libro en el colegio de abogados de Barcelona: el expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, el director de la Oficina Antifraude, Daniel de Alfonso, y el periodista Iñaki Gabilondo.

Bucana “baja a las alcantarillas” donde se fabrican las tropelías que embrutecen la sociedad para contarlo. Pero en su camino, tropieza con un juez histriónico que le complica la vida y manda a prisión a su amigo Andreu, fuente y mosso d'esquadra. “La novela fue parida en un momento tenebroso de mi vida personal y profesional”, confesó ayer Quílez. El periodista fue imputado por cohecho y revelación de secretos, en una alambicada trama de corrupción. La causa contra Quílez fue archivada. Quien vea paralelismos entre la novela y su vida, que se lo quite de la cabeza. “A pesar de las coincidencias con la realidad, esta novela es una obra de ficción”, avisa su autor.