ENTREVISTA

“Pueden haberme pillado hablando de señoras, pero no de comisiones”

Melquíades Garrido, constructor y tío de Manuel Bustos, niega su participación en presunta trama corrupta y exculpa a su sobrino

El constructor Melquíades Garrido, tío de Manuel Bustos.

Melquíades Garrido, el tío constructor del alcalde socialista de Sabadell, Manuel Bustos, lleva dos años jubilado. Su hija, que es economista, ha asumido el mando de la empresa familiar, que actualmente cuenta con tres trabajadores. Él, mientras tanto, se dedica a disfrutar de sus dos nietos pequeños y a estudiar Derecho. Melqui, como conocen al jefe del gremio local de constructores, niega su participación en la trama de presunta corrupción urbanística destapada por la fiscalía y los Mossos d’Esquadra. “No pueden matar así un nombre, una imagen, una trayectoria profesional”, dice el hombre, que se instaló en Sabadell a finales de los 50 procedente de Puertollano (Ciudad Real).

Pregunta. ¿Ha aprovechado usted su parentesco con el alcalde de Sabadell para medrar en los negocios?

Respuesta. Al contrario, tener un sobrino alcalde perjudicó a mi empresa, que ha caído a la mitad en los últimos diez años. También le ha perjudicado a él. Siempre que le han intentado atacar, yo he salido rebotado. Hay muchos imputados, y el mío es de los pocos nombres que ha salido. ¿Por qué? Por mi parentesco con el alcalde. Es un peso que llevo encima desde hace muchos años. Lo único que he hecho ha sido ayudar a Bustos en todo lo que he podido porque, además de su tío, soy su padrino y lo quiero con toda el alma. Pero todo eso que se habla de los contactos políticos es mentira. Primero, porque ideológicamente mi sobrino y yo estamos en las antípodas. Es verdad que conozco a mucha gente en el Ayuntamiento, ¡pero es que llevo aquí 50 años! Los conozco de antes de que mi sobrino fuera alcalde.

P. Los Mossos d’Esquadra le han intervenido el teléfono por orden del juez. En las conversaciones, según los investigadores, se habla del cobro de comisiones.

R. Yo hablo mucho por teléfono. Y si me lo han tenido pinchado dos años, puedo haber hablado de lo divino y de lo humano. Pero es imposible que me hayan oído hablando de comisiones ni de repartos de obras ni nada así. Me pueden haber pillado hablando hasta de señoras \[bromea\], pero nunca de cosas que no forman parte de mi ética personal y profesional. Espero que los policías no hayan localizado frases sueltas y las hayan sacado de contexto. No van a poder demostrar nada, todo eso que se dice en los medios es una barbaridad. Juro por mis nietos que no tengo la menor idea de toda esta trama. Estoy total y rotundamente tranquilo.

P. ¿Ha accedido usted con ventaja a adjudicaciones públicas?

R. Nunca he estado en ningún concurso público en Cataluña. Me he dedicado a arreglar cocinas, baños, y a construir alguna casa y alguna pequeña promoción inmobiliaria. Pero siempre para terceros. En los buenos tiempos, he llegado a tener 15 trabajadores. Pero ahora solo son tres. Lo he ganado todo con mi esfuerzo, trabajando desde los 17 años, muchas veces 20 horas al día. Cuando ha llegado dinero a la ciudad, como con el plan de Zapatero, he intentado que los constructores de Sabadell tuvieran trabajo. He hecho presión para que las empresas tuvieran trabajo. Pero he defendido esas posiciones públicamente.

P. Los datos que se conocen indican que la operación Mercurio se inició con la denuncia anónima de un empresario. ¿Sabe de quién se trata y por qué denunció el caso?

R. No. En toda mi trayectoria no he tenido ningún enfrentamiento fuerte con nadie. Como mucho, tengo la sospecha de algún exconstructor de aquí de Sabadell, que ahora ha tenido la desfachatez de pedir mi dimisión como presidente del gremio sin ni siquiera ser socio. Era un pequeño constructor que no pudo entrar en la junta y se enfadó. Y ahora se pasea por ahí en bicicleta...

P. En 2007, se vio implicado en una polémica porque formaba parte del consejo de Administración de la empresa municipal de Vivienda, Vimusa, y algunas adjudicaciones fueron a empresas de sus amigos. Después tuvo que dimitir.

R. Bustos consideró que Vimusa tenía que volver a tener representación de todas las entidades. Esa empresa adjudicó muchísimas obras, y solo en ese caso había amigos míos. Yo no tenía influencia en el consejo.

P. ¿Pone la mano en el fuego por su sobrino?

R. A no ser que haya cambiado mucho en el último año, sí. Lo contrario sería un golpe muy fuerte para mí. El alcalde es una persona ejemplar, transparente y desprendida: para él, el dinero no tiene valor. Su casa se la hice yo y él tuvo que pedir su hipoteca. Ahora bien, que se hayan hecho cosas, por parte de otros que están imputados... Eso ya no lo puedo decir.

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Redactor de tribunales El País. Barcelona

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