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50.000 autónomos menos en cuatro años

La falta de financiación es la causa del 32% de las bajas, según PIMEC

La construcción y la industria son los sectores que pierden más profesionales

Taxistas, ingenieros, peluqueras, informáticos, fisioterapeutas, arquitectos, albañiles, músicos, fotógrafos, comerciantes, diseñadores, pequeños industriales, lampistas, transportistas, abogados, gestores, aparejadores, fruteros… Desde 2008 Cataluña ha perdido 50.000 autónomos. La cifra exacta es 49.020, si se comparan los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social del pasado mes de septiembre con los del mismo mes del año 2008. Una sangría insólita, porque el autoempleo tradicionalmente ha suplido parte de la pérdida del trabajo asalariado en momentos de crisis, destacan patronales y sindicatos.

¿Las causas? La caída de la actividad económica, la falta de acceso al crédito, la morosidad, la “pinza fiscal” que supone la suma de las subidas del IVA y el IRPF, y una caída de tarifas que roza el dumping, enumeran los agentes sociales. Aunque, por encima de todo, subrayan la falta de financiación. El presidente de Autónomos PIMEC, Joan Alarcón, asegura que es la causa del abandono en el 32% de los casos.

El drama de los autónomos es doble, porque a diferencia de los asalariados, en su inmensa mayoría no tienen el colchón de un subsidio por desempleo. Desde hace dos años añadir 30 euros a la cuota mensual da derecho a una ayuda en caso de “cese forzoso”, subrayan las federaciones de autónomos de los sindicatos CC OO y UGT, Trade y Catac, “pero a la hora de la verdad a ocho de cada 10 autónomos les falta cumplir requisitos para cobrar el subsidio”.

“Los autónomos son el colectivo que más ha sufrido la crisis, más que los asalariados”, resume Jordi Gutiérrez, de la Federación Trade del sindicato CC OO. Frente a la caída global del 11,7% de los trabajadores, las cotizaciones de autónomos han bajado el 15%. Desde 2008, el sector más golpeado ha sido el de la construcción (-30,8% de los afiliados), la industria manufacturera (-17,8%), el transporte (-17%) y el comercio (-14,5%), detalla Gutiérrez. Los dos únicos sectores que crean autoempleo son la tecnología y el turismo. Y otro dato: las mujeres resisten mejor, solo el 30% de las bajas corresponden a ellas, frente al 70% entre los hombres, apunta Salvador Duarte, de la Confederación de Trabajadores Autónomos Catac de UGT.

Ocho de cada diez jóvenes empresarios no halla financiación, según la patronal Pimec

En el capítulo de la financiación, Duarte opina que habría que cambiar el paradigma por el que cajas y bancos se fijan en la viabilidad de las personas y no en la de los proyectos. Y es que “ocho de cada 10 jóvenes emprendedores no encuentran financiación”, alerta. Alarcón, de PIMEC, apunta que el asesoramiento por parte de las asociaciones profesionales que se practica en algunos países europeos también incrementa la viabilidad de los proyectos. En Cataluña la principal fuente de capital semilla proviene del entorno del emprendedor.

La imposibilidad de pagar la cuota de la Seguridad Social y la falta de subsidio aboca a muchos de estos autónomos a la economía sumergida. Pero no por fraude, sino por no poder afrontar las obligaciones tributarias. “Más que economía sumergida es economía de subsistencia”, califica el experto de CC OO. Pertenecen a ella, por ejemplo, profesionales liberales que trabajan la mayor parte del año en negro y se dan de alta de autónomos cuando tienen trabajos que facturar.

A falta de una cifra oficial, el sindicato de técnicos de hacienda Gestha cifra la economía sumergida en el 22,3% del producto interior bruto (PIB), pero alerta de que el fraude de los pequeños empresarios es una tercera parte del de las grandes empresas o industrias. Para evitar el empleo sin Seguridad Social, patronales y sindicatos llevan tiempo pidiendo que se establezcan cuotas flexibles: en función de temporadas o dedicación parcial.

Desde los sindicatos llueven las críticas a la Administración catalana por, aseguran, la inexistencia de políticas de apoyo al sector. “El plan de apoyo al trabajo autónomo del Gobierno actual no se ha aprobado y seguimos sin lograr consenso para crear el consejo catalán del trabajo autónomo, un proyecto del Ejecutivo anterior”, señala el responsable del área en CC OO. Gutiérrez critica que la mayoría de las ayudas están pensadas para los autónomos que tienen empleados a su cargo y para jóvenes que empiezan.

La imposibilidad de pagar a la Seguridad Social aboca a muchos autónomos a la economía sumergida

La directora de la oficina de Iniciación Laboral y Creación de Empresas de Fomento, Maria Mora, subraya que España encabeza la pérdida de autónomos en Europa y reclama que se simplifiquen los procesos de tramitación para la creación de empresas y que haya un marco fiscal más favorable, incentivos a la contratación, bonificaciones en el impuesto de sociedades y la posibilidad de aplazar pagos.

El director general de Economía Social y Cooperativa y Trabajo Autónomo de la Generalitat, Xavier López, asegura que el Ejecutivo trabaja en el plan de apoyo, pero destaca que “muchas de las palancas fiscales y laborales” que afectan a los autónomos son “de ámbito estatal”. Pese a la desaparición de 50.000 autónomos desde 2008, sobre la promesa del consejero de Empresa y Empleo, Francesc Xavier Mena, de crear 60.000 empresas en los próximos cuatro años con el programa Catalunya Emprèn, en el que el Gobierno invertirá 200 millones, López prevé: “No será fácil, pero es posible”.

Alicia Martínez: “¿Por qué no pagar según lo que cobramos?”

Alicia Martínez y su hija, en Girona.
Alicia Martínez y su hija, en Girona.

Antía Castedo

Alicia Martínez, de 38 años, se ha cansado de la letanía sobre la importancia social de los emprendedores. Su hija Kira nació el pasado mes de abril. En julio, Alicia Martínez descubrió sorprendida que el Gobierno había eliminado la bonificación del 100% de la cuota a la Seguridad Social que otorga a las madres cuando se reincorporan a la actividad por cuenta propia tras dar a luz.

Si hasta ese momento el Estado se hacía cargo de la cuota durante los primeros 12 meses, ahora ella debía pagar el importe íntegro. Era un obstáculo más a una ya de por sí difícil carrera como asistente de prensa en el sector cultural. “Parece que me persiguen”, pensó. Martínez, de 38 años, escribió una carta al director de este periódico titulada “¡No emprendáis, no tengáis hijos!”, en la que denunciaba su situación. Venía de disfrutar de la “única ventaja” que tiene cotizar como autónomo: los 750 euros de baja por maternidad que cobró durante 16 semanas, el mismo tiempo que se concede a una trabajadora asalariada. “¡Y durante esas semanas tuve que seguir pagando la cuota!”, se queja Martínez. Los 750 euros se quedaron en realidad en poco más de 500.

Martínez ha decidido darse de baja y dejar de cotizar, lo que ha provocado que pierda también el derecho a percibir la ayuda de 100 euros al mes que reciben las madres trabajadoras con hijos de hasta tres años. “Si no cotizas, no te lo dan”.

Acostumbrada a sobrevivir con un sueldo de mileurista, ahora no se puede permitir seguir pagando la cuota de autónomos con unos ingresos menguantes en un sector, el cultural, que está sufriendo con virulencia la crisis. Lo cuenta con indignación, puesto que ha visto truncado el horizonte que había planeado para su primer año como madre. “Ahora no me puedo dar de alta si no consigo un trabajo bien pagado”, dice. “Tendré que buscar algo estable de media jornada, si lo encuentro. ¿Por qué los autónomos no pagamos en función de lo que cobramos?”.

Pere Huerta: “Nos quieren para pagar”

Pere Huerta.
Pere Huerta.

Lluís Visa

Pere Huerta, de 47 años, montó hace 26 con su hermano una cafetería en la Rambla de Ferran de Lleida, una de las zonas de mayor actividad económica de la ciudad. Arriesgó todo el patrimonio familiar creyendo que le permitiría vivir holgadamente, pero la crisis le ha roto los sueños. Pere cerró hace dos meses el local, liquidó la sociedad y dejó de pagar la cuota de autónomo. Ahora se encuentra sin trabajo, abrumado por las deudas y sin derecho a percibir la prestación del paro porque no cotizó para ello en el momento que la ley permitió esa posibilidad. “No tengo derecho a nada”, se lamenta.

“Mantener abierta la cafetería era insostenible. La clientela había caído el 60% en los últimos años, coincidiendo con la crisis inmobiliaria. Empezamos con siete trabajadores y acabamos una ayudante de cocina y yo”, explica Pere. “Lo que te acaba matando son los gastos corrientes y los impuestos”. Pere tiene muy claro que no volverá a montar otro negocio y lo único que espera es encontrar un trabajo “de lo que sea y donde sea”.

Manel D. M., de los seguros al cuidado de caballos

Manel, exautónomo en Girona.
Manel, exautónomo en Girona.

A. C.

Cuando Manel D. M. tuvo que estar de baja tras someterse a una operación de hernia, el sueldo que percibió se lo pagó la compañía de seguros que había contratado para cubrirse ante cualquier imprevisto. “Me pagaron 400 euros por tres semanas de baja y tuve que seguir pagando la cuota de autónomos ese mes”, explica. “Es una vergüenza”. Manel ha trabajado desde los 25 años como agente de seguros de salud, montado en un coche y pegado al teléfono para hacerse con una cartera de clientes. Se ganaba bien la vida, pero cada vez le costaba más seguir el ritmo, en parte por la feroz competencia.

La cartera de clientes le reportaba unos 11.000 euros brutos al año, cantidad a la que tenía que restar las cuotas a la Seguridad Social (siempre pagaba la mínima) y el IRPF. Su situación era precaria y decidió empezar a buscar cualquier trabajo que le aportase algo más de estabilidad. La búsqueda no ha sido fácil: los trabajos con contrato no abundan para personas sin estudios superiores, como es su caso.

Manel se considera afortunado porque ha encontrado un empleo como cuidador de caballos en una casa rural de la provincia de Girona que ofrece paseos a sus huéspedes. Ha dejado los seguros. “Ahora tengo un contrato de media jornada con perspectivas de que sea completa y derecho a vacaciones”, cuenta con satisfacción. La incertidumbre ha quedado atrás. “Buscaba una estabilidad, dejar de andar en la cuerda floja, aunque tuviese la posibilidad de ganar más dinero algunos meses”. Además, su trabajo actual le gusta mucho más que el anterior. “Me encargo de los caballos, les doy de comer, los saco a pasear”.