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DAVID SAFIER | ESCRITOR ALEMÁN

“Si escribiese desde la perspectiva de un hombre haría novelas de tres páginas”

El autor del bestseller internacional, Maldito Karma, presenta en el Festival de la Risa de Bilbao su nueva novela, Una familia feliz

El escritor alemán David Safier, ayer en el Festival de la Risa de Bilbao
El escritor alemán David Safier, ayer en el Festival de la Risa de Bilbao

El escritor de moda del momento llega apresurado pero puntual de hacer jogging. Antes de la foto sube a la habitación del hotel donde se aloja durante el Festival de la Risa de Bilbao para cambiarse de ropa. Regresa sonriente a los dos minutos con otra sudadera igual de sport que la que se ha quitado y se lanza ávido sobre el primer café del día. Reconoce que suele tomar ocho o nueve a lo largo de la jornada.

Pregunta. Maldito Karma le lanzó a la fama en 2007 y desde entonces ha escrito cuatro libros, todos en clave de humor. ¿Cuánto tiempo podremos seguir riéndonos?

Respuesta. ¡Espero que la crisis termine antes de que tengamos que parar de reir! Mientras tanto seguiremos haciendo bromas para aliviar la depresión. Mejor ver el lado absurdo de las cosas para no tomárselas demasiado en serio.

Es mucho más fácil escribir drama que humor y yo, entre Chaplin y Hemingway, me quedo con Chaplin

P. ¿Podemos reírnos de todo?

R. Yo no, hay cosas con las que no me gusta bromear. En Alemania tenemos humoristas que hacen bromas con los curas pederastas que violan niños, no creo que eso sea gracioso.

P. ¿Cuál es la línea roja?

R. Cuando se pierde totalmente el respeto. Aunque quitando casos muy concretos, como ese de los curas, creo que se puede bromear sobre todo, hombres, mujeres… bueno, sobre todo de los hombres (se ríe).

P. Todas tus protagonistas son mujeres, ¿por qué?

R. Creo que a los hombres, tanto aquí como en Alemania, les cuesta mucho hablar sobre sus sentimientos. Prefieren hablar de fútbol. Las mujeres no, ellas pueden hablar durante horas. Es mucho mas fácil escribir sobre sentimientos desde la perspectiva de una mujer. Si lo hiciera desde el punto de vista de un hombre, mis novelas tendrían tres páginas.

Las 30 primeras páginas de Maldito Karma son autobiográficas

P. Va a novela por año, ¿se considera un escritor rápido y prolífico o ha cogido carrerilla?

R. Comparado con Stephen King, que se marcaba 50 páginas diarias... soy un caracol. Tengo suerte si llego a 50 en una buena semana.

P. Sus novelas se caracterizan por dar giros cada vez más disparatados. ¿Los tiene claros antes de empezar?

R. No, no los planeo. Empiezo con la idea base inicial…

P. Pero la "idea base inicial" también suele ser disparatada.

R. (Se ríe) ¡Cierto! Pero lleva algo de tiempo dar con esa idea disparatada que funcione. Yo tengo miles de ideas disparatadas pero sé que a cada libro le voy a dedicar un año más o menos. Tiene que ser la mejor de esas ideas como para que me apetezca desarrollarla durante un año entero en un libro. Porque no me sobra el tiempo ni el dinero.

David Safier, ayer en Bilbao ampliar foto
David Safier, ayer en Bilbao

P. ¿Y una vez que la encuentra?

R. Me pongo con los personajes y una vez tengo al protagonista, empiezo a escribir. A veces percibo una leve luz sobre hace donde va la historia pero me dejo llevar. Stephen King decía: ‘si yo me sorprendo de lo que están haciendo los personajes, hay muchas probabilidades de que los lectores se sorprendan también’.

P. Su época como guionista ayuda?

R. Si, porque aprendes a estructurar una trama y aunque luego improvises siempre te da una seguridad. Aunque yo era muy joven e iluso. En los 90 los guionistas norteamericanos de Hollywood influían mucho en Alemania porque vinieron en tromba para desarrollar series en televisión. Algunos trataron de educarnos. Mandábamos los guiones a L.A., y luego por videoconferencia te contaban todo lo que habías hecho mal al estilo yankee, en plan “so great!” que quiere decir “throw it away!”, pero yo era joven y no lo entendía, me lo creía todo (ríe).

Reírse de Ahmadineyad y Netanyahu es más divertido que insultar a toda una religión

P. Maldito Karma está ambientado en el mundo de la TV, también para estar más seguro con su primera novela

R. Claro,¡las 30 primeras páginas son autobiográficas!

P. ¿Cree en el Karma?

R. La verdad es que no. Creo que es agradable ser agradable con la gente porque sí y no pagar el cabreo con nadie. Pero no hay un castigo ni un beneficio divino. Nadie nos está mirando.

P. ¿No es religioso?

R. He sido judío. Mi padre lo era, me llevó a la sinagoga en Alemania, pero nunca fue algo por lo que sintiese una conexión emocional, no era para gente joven, al menos en aquel momento. Dejé de ir a la sinagoga, no es tan fácil como dejar el gimnasio pero lo hice, oficialmente.

El escritor de moda

David Safier (Bremen, 1966) vive con su mujer, sus dos hijos adolescentes, de 13 y 17 años, y un perro “patada” -cariñosamente-. Se dio a conocer como guionista de series de televisión como Mein Leben und Ich («Mi vida y yo») y fue galardonado con el Premio Grimme y el Premio TV en Alemania y con un Emmy en Estados Unidos. Maldito karma (Seix Barral, 2009), le lanzó a la fama internacional y solo en España ya lleva más de 30 ediciones. Después llegaron Jesús me quiere (Seix Barral, 2010) y Yo, mi, me... contigo (Seix Barral, 2011). Hoy presenta en Bilbao su última novela, Una familia feliz, en el marco del Festival de la Risa de Bilbao.

P. Hacer un libro con Jesús como protagonista, de acuerdo, ¿pero se atrevería con uno de Mahoma?

R. Depende. Poner a Mahoma follándose a un cerdo, como han hecho por ahí, no es divertido, es insultante y además es muy fácil, demasiado barato.

P. ¿Qué es humor para usted entonces?

R. Reírse de la naturaleza humana, pero reírse de objetivos difíciles, agradecidos, como Ahmadineyad y Netanyahu. Eso seguro que es más divertido que insultar a toda una religión.

P. Ha vendido 3 millones de libros, ¿se siente cómodo siendo el autor de moda?

R. La mayor parte del día estoy en casa. En mi ciudad, donde nadie me reconoce por la calle. Tengo adolescentes en casa que creen que soy un perdedor e incluso alguna vez me han dicho que les avergüenzo. Tengo un perro enano al que solo le interesa la comida. ¡A nadie le importa una mierda! Me sigue sorprendiendo que la gente ahora sea más maja conmigo, estoy muy agradecido pero creo que también he tenido mucha suerte.

P. ¿Cree que lo que escribe es entretenimiento fácil?

R. Para mi lo mas importante es entretener. Si alguien se lee cualquiera de mis libros y me dice que se ha reído mucho, mi trabajo está cumplido. Pero entrelíneas otros verán que quiero hablar sobre personas, sobre relaciones. En Alemania el 80% de lectores me dicen que se han reído y que es un buen libro para leer en el metro, o me lo sueltan en la sauna. A veces hay personas que me dicen que les ha animado, que les llegó en un momento de crisis y les ayudó a ver la vida de otra forma, eso lo aprecio muchísimo y está en los libros pero es suplementario. No los vendo como un mensaje sobre la vida, está ahí y quien quiera verlo puede verlo.

¡Espero que la crisis termine antes de que tengamos que parar de reir!

P. En su ultima novela, Happy Family, indaga en la familia.

R. No tengo una familia feliz ni unos hijos perfectos. Como en todas las familias hay rencores, malentendidos, problemas, muchas presiones. Por eso quise escribir sobre una familia que tiene todos los problemas del mundo y gracias a una fantástica aventura terminan más unidos.

P. ¿Se plantea explorar otros géneros?

R. Mi próximo libro probablemente sea un drama histórico, quiero hacerlo desde hace 20 años. Y luego volveré a los libros de humor. Es mucho más fácil escribir drama que humor. Si me das a elegir entre Chaplin y Hemingway, me quedo con Chaplin. Es más difícil hacer reír. Seguro que si escribiría drama subiría la media de páginas que hago a la semana... aunque seguiría sin llegar al nivel de Stephen King.

P. Ha llegado a poner como referente a Pixar…

R. Si, porque son para niños pero también gustan entre los adultos, y con mis libros me ha pasado que son para adultos, pero cuando he firmado libros también han venido niños.

P. Hay alguna pregunta que no le haya hecho y desearía responder?

R. Si, ¿Tomarías otra taza de café? ¡Claro que si!