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Miralda saca la lengua en la Bienal de Shanghái

El artista juega entre lo culinario y lo subversivo en el pabellón de Barcelona

Montaje del pabellón barcelonés en Shanghái.
Montaje del pabellón barcelonés en Shanghái.

Barcelona y Shanghái, ciudades hermanadas en 2001, tienen, por cuestiones culturales y geográficas, relaciones complejas. Para escenificarlo, el artista Antonio Miralda ha creado 20 lenguas gigantes, con las que Barcelona apuesta en su pabellón en la Bienal de Shanghái, el mayor evento cultural de Asia, que abre hoy.

“Quiero investigar el papel del hecho alimentario, no solo la comida sino lo que la rodea, para provocar una reflexión sobre las cartografías humana, urbana y alimentaria”, explica el artista barcelonés a EL PAÍS. Con ese objetivo, ha retratado escenas cotidianas de todo lo relacionado con la comida en Barcelona y en la capital económica de China, y las ha enfrentado en 12 collages con forma de lengua, “un elemento de transmisión del gusto y del lenguaje”. En las papilas gustativas de la izquierda, Shanghái; a la derecha, Barcelona. Durante seis días en cada localidad, Miralda ha llevado su cámara “de forma no reglada” y la ha metido en mercados, restaurantes y viviendas.

El resultado provoca emociones encontradas: hay fotos amables que muestran los diferentes hábitos sociales con humor, pero están combinadas con otras que juegan con lo escabroso (cabezas de cordero peladas en Barcelona, sesos de cerdo en Shanghái). Y no falta mensaje político, incluso subversivo: encima de una instantánea tomada en un restaurante de lujo, Miralda ubica el cartel de un mendigo que asegura tener hambre. En otra lengua de foto se lee: “Bankeros a los tiburones”.

Las lenguas forran los ventanales de la terraza del nuevo museo de arte contemporáneo, Power Plant. Hasta su clausura, el 31 de marzo, espera recibir ocho millones de visitantes y, por primera vez, 29 ciudades han sido invitadas a crear una instalación. Barcelona es la única española, y Screen Projects ha sido la empresa encargada de plasmar el proyecto de Miralda, que espera que el museo adquiera la obra al final de la bienal.

A los 12 collages se suman otras ocho lenguas que contienen planos de los barrios que Miralda visitó y donde un calígrafo ha escrito en ideogramas chinos diferentes órganos del cuerpo. “Quería introducir el mundo de la medicina china, donde la lengua es una microrepresentación de nuestro organismo”, apunta el creador. La exposición se cierra con dos pantallas en paralelo que proyectan imágenes grabadas en las ciudades.