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Estética retro y pan de verdad

La diseñadora y joyera presenta este fin de semana en la Feria de París su colección de primavera-verano 2013. En Madrid, acude al Campo de la Cebada o a un jardín nobiliario

Helena Rohner en el jardín del Príncipe de Anglona, “una de las pocas muestras de jardín nobiliario del XVIII”.
Helena Rohner en el jardín del Príncipe de Anglona, “una de las pocas muestras de jardín nobiliario del XVIII”.

1. Jardín del Príncipe de Anglona. Es una de las escasas muestras de jardines nobiliarios del XVIII que se conservan en la capital y, hasta hace poco, jardín privado siendo parte del palacio de Anglona. Mantiene ese ambiente de jardín romántico y húmedo tan agradable. Un reducto de paz. (Plaza de la Paja)

 2. Restaurante Taberneros. Mezclan comida española clásica como tortitas de camarón con algo exótico como tataki de atún. Selección de vinos de todo el mundo increíble y lo mejor es pedirles que te recomienden. (Santiago, 9)

3. Librería Méndez. Pequeña, tranquila y muy céntrica donde se respira el amor a los libros y donde ayudan a encontrar todo lo que uno busca. Encantadores. (Mayor, 18)

4. Escolapios y café Gaudeamus. Situada en una escuela de los escolapios fundada en 1735, sufrió luchas en la Guerra Civil y un incendio en 2002. Reformada en estilo austero y moderno, tiene una impresionante biblioteca donde fue la iglesia y un estupendo café en la terraza del último piso desde donde se ven los tejados de Lavapiés. (Tribulete, 14)

Diseñar en Florencia

Helena Rohner (Las Palmas de Gran Canaria, 1968) estudió Políticas en Londres, pero un curso de joyería en Florencia la llevó al diseño. Lleva en Madrid 20 años. Trabaja para grandes firmas, Georg Jensen o Munio, y es premio Red Dot Design 2010.

5. Restaurante Samurái. Ofrece platos japoneses con un giro, como sushi de pez mantequilla flameado con salsa de miso o de dorada y jalapeño. Ibán, el camarero, personaje estupendo y central en Samurái. (Cuesta de Santo Domingo, 24)

6. Pepita is Dead y Amapola decoración. Dos tiendas favoritas de ropa y muebles originales de los años 50 hasta pasados los ochenta. Pepita (Doctor Fourquet, 10) es una referencia del vintage a nivel internacional para profesionales de la moda, diseñadores, estilistas y apasionados de la estética retro. Y Amapola (Amor de Dios 11) presenta muebles siempre curiosos y con color que suelen traer de fuera de España.

7. El Ocho. Objetos de primera y de primeros del XX, sillas danesas, lámparas años 50, muebles escogidos y cuidados en una pequeña tienda de unos de los barrios con más solera de la ciudad, el Rastro. Maxi, su dueño te tratará siempre con cariño y buena conversación. (Mira el Río Alta, 8)

8. El Pan gallego y La Pajarita. Pan de verdad, huele a panadería de infancia. Hacen bollo preñado de chorizo, panes varios, tienen una empanadilla espectacular y venden otros productos gallegos como queso de tetilla buenísimo (Plaza de Herradores 9). Y La Pajarita es un local encantador y famoso por sus caramelos y bombones. Me encanta su packaging y soy fan de los caramelos de violetas. Siempre que viajo me llevo una cajita de regalo. (Villanueva, 14)

9. Piscina Municipal marques de Samaranch y spa los Nogales. Me encanta nadar y esta piscina, en mi barrio, es una instalación moderna con un sistema de aguas que evita el exceso de cloro. Al lado, el spa Los Nogales, con piscinas de burbujas, chorros, un baño turco y una sauna. Económico, abre hasta tarde y no hay que reservar. (Paseo Imperial)

10. Campo de la cebada. Un proyecto maravilloso encabezado por los vecinos de la Latina. Con huerto, cine de verano, proyectos de mobiliario urbano, son esos sitios que te devuelven la fe en las personas y su capacidad de hacer, de un espacio abandonado, un verdadero centro social de crecimiento.