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Itziar González Virós | arquitecta y exconcejal de Ciutat Vella

“El dinero negro dispara los alquileres y expulsa al comercio local”

González es la autora de la reedición del libro 'Barcelona pam a pam'

Itziar González Viros, en la plaza de Sant Josep Neri, de Ciutat Vella.

Vecina de Ciutat Vella, arquitecta y exconcejal del distrito central de Barcelona, Itziar González Virós —que dimitió como edil en abril de 2010 tras ser amenazada y por múltiples desacuerdos con el gobierno socialista— es la autora de la reedición del libro Barcelona pam a pam, de Alexandre Cirici, al que ha incorporado otro libreto, Per no perdre peu. Es una puesta al día de lugares y rincones que en la época de Cirici eran de otra forma. O no existían, o han desaparecido. No es una revisión aséptica, sino crítica. Se nota que ha pasado tiempo de su salida de la política y habla como una activista social.

Pregunta. En el libro hace muchas referencias a la sustitución del comercio de proximidad por supermercados, tiendas de recuerdos y restaurantes en Ciutat Vella.

Respuesta. Es el resultado de una economía criminal, la que funciona con dinero negro. Los alquileres se han disparado porque hay alguien —las redes delictivas— que paga mucho y los autóctonos no lo pueden hacer porque los bancos no les financian. Todo eso está arrasando gran parte de las plantas bajas.

P. ¿Qué debe hacer la Administración?

La marina de lujo del Port Vell debe ser decidida por consulta ciudadana

R. Actuar. Desde la Administración local se puede hacer poco. Claro que durante un tiempo hubo una red de funcionarios que cobraban por las licencias... Hay que actuar contra la economía criminal y eso se debe hacer desde la policía, la fiscalía, Hacienda, el Departamento de Trabajo...

P. También está ocurriendo en el barrio de la Sagrada Familia y en el parque Güell.

R. Sí, la defensa del patrimonio tiene que ampliarse al entorno, no solo al monumento. La avenida de Gaudí está sufriendo el mismo proceso que Ciutat Vella.

P. ¿Qué expulsa más a los vecinos, la actividad turística o la sustitución del comercio?

R. La dinámica de los súper y tiendas de recuerdos es una estrategia de control territorial. Es más perversa. Los hoteles son más sostenibles que los apartamentos turísticos porque hay más control. Pero hay que evitar el condominio turístico. A los vecinos de Ciutat Vella nos han expulsado de las calles —por la proliferación de hoteles— y ahora nos echan de nuestras casas. Antes te podía molestar la tele del vecino, ahora son 20 que bajan por la escalera de juerga.

P. El gobierno de CiU pretende modificar el plan de usos...

R. Eso es una opción que responde a intereses económicos, no al gobierno de la ciudad.

P. Se argumenta que el turismo es de lo poco que funciona, que da trabajo...

R. El beneficio del turismo se queda en unos pocos. Son cuatro hoteleros y cuatro empresarios. Y las condiciones laborales de los trabajadores de esos negocios no están tan lejos de los que despachan en los súper de los que hablábamos antes. Hay un empobrecimiento de la calidad de vida laboral relacionada con el turismo. Por desgracia, los vecinos de Ciutat Vella hemos perdido el pulso frente a los intereses empresariales.

P. ¿Hay que tirar la toalla con La Rambla?

R. Hay un plan de reflexión en marcha. Pero yo vuelvo al origen del problema. El paseo apenas tiene vecinos. No hay control social y, en consecuencia, se trafica con todo. De ahí que las redes delictivas busquen el dominio territorial y expulsen a los vecinos.

P. ¿Qué opinión tiene del proyecto de la marina de lujo en el Port Vell?

R. El Port Vell se convirtió en ciudad hace años y la autoridad del puerto no puede decidir lo que le venga en gana. No se puede tapar el mar a la ciudad con barcos que miden 10 metros. CiU no llevaba eso en su programa electoral y no puede ser cómplice de todo sin preguntarnos. Hay que hacer una consulta ciudadana.

P. ¿Por qué dice en el libro que hay que vigilar que las obras del recinto de Sant Pau no se hagan “en nombre del país”?

R. Para evitar que otra obra de Domènech i Montaner, como ya ocurrió con el Palau de la Música, pueda verse involucrada en asuntos judiciales precisamente en la adjudicación de contratos.

P. ¿Qué le parece el panorama político?

R. Se tiene que resetear. Hace falta una reconversión de los partidos. Todos los sectores y profesionales lo hemos hecho. Ellos no y siguen siendo el reflejo de las redes clientelares.