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El Ayuntamiento precinta la galería de arte Oliva Arauna

El delegado de Las Artes considera “inaceptable” la medida y se enfrenta a Urbanismo

Se trata de una de los principales espacios artísticos del país

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Oliva Arauna, en una imagen de archivo en su galería de la calle Barquillo.

"Por no respetar la fachada original del edificio" el Ayuntamiento de Madrid ha precintado la sede de la calle de Barquillo de una de las galerías de arte más importantes de España, Oliva Arauna, con casi 30 años de trayectoria y presencia habitual en ARCO.

La medida ha causado un enfrentamiento entre áreas de la Corporación. Concretamente, ha sido calificada de "inaceptable e inasumible" por el delegado municipal de Las Artes, Fernando Villalonga, quien ha reconocido que conocía el caso y que ha intentado, aunque sin éxito, "que no se llegara a una situación extrema". "Es un asunto de los técnicos de Urbanismo. Una decisión que no comparto. Si hay que manifestarse ante la sede de la galería, yo seré el primero", ha insistido.

Alrededor de las 12.10 de la mañana, una pareja de policías municipales acudieron a precintar al establecimiento, donde ya les esperaba la propietaria de la galería, Oliva Arauna. "Es como surrealista", han sido las primeras palabras de Arauna al preguntársele por la noticia. "El Ayuntamiento no tiene nada mejor que hacer que meterse con los que hacemos las cosas bien", ha asegurado.

Con el precintado de la galería, ordenado oficialmente por las autoridades municipales el pasado 6 de junio, se pone fin a un contencioso entre la galerista y el Ayuntamiento que ha durado siete años. Su origen está en la decisión de Arauna de realizar cambios en la fachada cuando compró el edificio, situado en una zona con protección ambiental y arquitectónica, y construyó una entrada acristalada opaca, enmarcada en negro .

Tras 19 activos años en la calle de Claudio Coello, en el barrio de Salamanca, la galería cambió de ubicación en 2004 al número 29 de la calle de Barquillo, en la emergente zona de Chueca. Arauna ha reconocido que cambió la fachada del establecimiento en cuanto lo compró porque, a su juicio, era "horrible", pero se centró únicamente en el aspecto decorativo, puesto que los huecos correspondientes a los balcones -la modificación que censuran los técnicos municipales- quedaron intactos.

La ley que rige las zonas protegidas obliga a que las modificaciones en fachadas deben basarse en los planos originales. La galerista ha asegurado que, cuando compró el local, entonces un restaurante de drag queens, nadie le facilitó planos ni fotografías de época."Lo que el Ayuntamiento me pide es que haga una reinterpretación", protesta."Quieren que haga un decorado de cartón piedra; todo lo contrario de lo que yo considero que tiene que ser la fachada de una galería de arte contemporáneo".

Arauna asegura que desde que adquirió el edificio, el Ayuntamiento le ha "denegado una y otra vez" la licencia de apertura, por lo que ha tenido que trabajar sin ella. "Todos me decían que se iba a arreglar, y así me han dado largas", se lamentaba, "pero voy a seguir peleando y el Ayuntamiento tendrá que decir qué quiere que haga".

El precinto municipal, según la resolución del Ayuntamiento, solo "desautoriza la actividad de galería de arte".