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Un sireno con doble nacionalidad

Ubicada en el Puerto Viejo de Algorta, es uno de los orgullos de Marcos López

El artista argentino Marcos López.

Todos lo conocen como el sireno de Getxo, y bien es cierto que, tras un año varado en el puerto viejo de Algorta, se ha ganado a pulso su nombre. Es una obra del argentino Marcos López, quien aclara que, en realidad, esta creación del robusto hombre de torso desnudo y cola de pez se llama El sireno del Río de la Plata. Aún así, “el sirenito es en verdad, a día de hoy, mitad argentino mitad vasco”, reconoce entre risas su autor.

Marcos López nació en 1958 en Santa Fe (Argentina) y con 18 años comenzó sus estudios de Ingeniería, ya que, como él mismo explica, su padre era ingeniero y “yo también se suponía que tenía que serlo”. Fue una decisión de la que no se sintió “muy seguro”, y por ello, mientras cursaba sus primeros años de carrera, decidió explorar nuevas opciones.

Perfil

Marcos López (Santa Fé, Argentina, 1958), estudia Ingeniería, carrera que abandona a los 24 años para dedicarse a la fotografía. En 1993 publica Retratos, su primer libro. En el año 2000, Pop Latino, colección a la que pertenece El Sireno del Río de la Plata, obra que desde hace más de un año está ubicada el Puerto Viejo de Algorta. Actualmente, y con una gran proyección a nivel internacional, combina su afición por la fotografía con la pintura y el cine.

Optó entonces por inscribirse en un curso de fotografía, una decisión que cambiaría por completo el rumbo de su vida. Tras seis años asistiendo a la universidad, en 1982 decidió abandonar definitivamente los estudios universitarios para dedicarse por completo a esta disciplina artística.

“La primera vez que entré en un laboratorio nunca más deje la fotografía. Lo comparo con un huérfano que se abraza al hábito de una monja”, explica el artista, quien asegura haberse vinculado a la fotografía “por una necesidad expresiva muy profunda e inexplicable”. Desde entonces, han pasado 30 años, y sus obras han viajado por más de 14 países del mundo.

Comenzó con la publicación de un libro de retratos en blanco y negro, pero pronto se “aburrió” de ello, por lo que “intuitivamente” comenzó a trabajar en una puesta en escena que funcionase como una crónica de América Latina.

Así, en 1993, comenzó a utilizar el color, desarrollando su serie Pop Latino en la que, según cuenta, se centra en ilustrar la “textura del subdesarrollo”. “Se me ocurrió reciclar algunos clásicos de la pintura”, dice, y es que su obra apunta a redefinir mitos, iconos y obras de artes desde el “Sur”. Son fotografías con claras influencias de la pintura clásica y del teatro. instantáneas que buscan “estereotipos de identidad” para llevarlos a un extremo barroco. La gente que aparece en las fotografías son actores que el propio López contrata en escuelas de teatro, aunque reconoce que “a la gente conocida con una buena cara la pongo a actuar”.

“Tomo ideas de las canciones populares, reciclo clásicos, juego con obviedades, me invento mitos. A la sirenita de Copenhague la transformé en un sireno de la Plata y La Última Cena la retraté al mediodía, comiendo un asado con amigos”. El artista, que realiza decenas de obras anualmente, explica que donde se da por satisfecho, donde realmente se da cuenta de que la obra ha tenido magnetismo, “es cuando los muchachos del laboratorio, que están acostumbrados a enrollar metros y metros de fotos, se detienen ante alguna de mis imágenes y en una delicada forma de elogio me dicen: ¡Qué bueno está el sireno, maestro! ¿Dónde lo pesco?”.

Me agarré a la fotografía como un huérfano al hábito de una monja

Desde el comienzo de Getxophoto en 2007 la obra de Marcos López se ha exhibido en diferentes localizaciones entre las que destacan el ascensor de la playa de Ereaga, la playa de Arrigunaga y el Puerto Viejo.

Desde enero de 2011 esta conocida fotografía en color está localizada como obra de arte pública en el muelle del puerto viejo de Algorta. Cuenta con tres metros de alto por poco más de metro y medio de ancho, y como bien saben los vecinos y visitantes de esta conocida localidad vizcaína, su torso y cola marcan el estado de la marea, desde la bajamar a la pleamar. “Creo que es una de mis obras más importantes como arte público por el juego que se crea con la marea. El sireno está ahí, en el puerto, como esperando a los marinos”.

Afirma el artista que la obra tiene múltiples lecturas. “Por una parte, trata de modificar algunos iconos culturales de la historia Europea”. Por otra, “representa las migraciones de los latinoamericanos que vienen a trabajar a Europa”. “América Latina siempre estuvo mirando a Europa, y yo lo revierto. Entonces me invento mi propio sireno, que casualmente es del Río de la Plata, por donde entraban los conquistadores a buscar el oro de América”.

Lo cierto es que sea cual fuere la lectura de esta obra, no hay duda de que la migración hace ya seis años de este sireno argentino trajo consigo a Marcos López, autor imparable donde los haya, y es que su obra se muestra regularmente en las principales Ferias de Arte Contemporáneo, como Chicago, Art Basel, Paris Photo o ARCO, entre otras.

La semana pasada López regresó a Getxo para embarcarse en un nuevo proyecto que consiste en la elaboración de un documental sobre la historia del sireno. “Creo que voy a viajar también a Copenhague y al Río de la Plata”, explica el polifacético fotógrafo.

Ya ha comenzado con los trabajos de rodaje y producción, por lo que calcula poder presentar su trabajo para mediados del próximo año. “Va a ser un documental en el que también se va a hablar sobre mi desdoblamiento entre el cine, la fotografía y la pintura”, cuenta.