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¡Hasta en Madrid hay diseño!

La mirada sobre Madrid de este innovador del diseño, fluctua entre el disparate, la ironía y el humor.

El Museo ABC cierra mañana una exposición a sus 40 años de trabajo

Javier Mariscal, fotografiado en el Museo Abc, donde ahora le dedican una exposición. Ampliar foto
Javier Mariscal, fotografiado en el Museo Abc, donde ahora le dedican una exposición.

1. Puente del Viaducto. Por donde se tira la gente y que le han puesto un cristal. Pero qué bonito es ese puente y muy diferente según por donde lo mires, si lo haces desde arriba o cuando pasas por abajo, puede ser futurista o medieval con todo el Madrid de los Austrias.

 2. El entorno del Manzanares. Es un cuadro de Goya, El baile a orillas del Manzanares o La merienda a orillas del Manzanares, en el que se veía como un descampado y ahora ahí un jardín súper bien hecho, con puentes sobre el río, que hasta parece que no está tan sucio.

3. M-30. Recuerdo de hace años cuando venía por Madrid y había muchas cabras, pero ni carreteras ni nada, y tres árboles. Ahora es maravilloso, cantidad de jardines, edificios emblemáticos, autopistas, taxis, camiones y hasta una mezquita. Mucha vitalidad. Madrid que era un pueblucho en un desierto y qué cosas ha conseguido. Y lo mejor es la M30.

4. Torrespaña. Ahí está. ¡Coño! La identidad, el centro. No es el kilómetro cero casposo y antiguo. El centro es Torrespaña con esa torre de comunicación, que vete tu a saber quien está ahí arriba controlando. Es Madrid a tus pies.

Javier Mariscal (Valencia, 1950) es un innovador del diseño y polifacético: desde Cobi, pasando por la película ‘Chica & Rita’ hasta mobiliario. Con Madrid está conectado gracias a “dos grandes inventos: el Puente Aéreo y ahora, el AVE”.

5. Barrio de Las Ventas. Alrededor de la plaza de toros, ese punto en la entrada, con esa tierra que se nota que en Madrid no hay límites, que es tierra de nadie.

6. Arturo Soria. Donde vive Fernando Trueba y por eso siempre me recuerda a él. Me quedé flipado cuando conocí este ensanche. Conceptualmente es una maravilla y, en realidad, no está tan castigado. Quien tuvo retuvo.

7. Tío Pepe. Ese luminoso es una de las señas de identidad de Madrid, junto con otros de los edificios de la Gran Vía, como el de Schweppes en Callao, que nunca está callado, siempre está hablando. Admiro esa trama urbana de toda la vida, con las calles alrededor y la Gran Vía como cortada a cuchillo, como una herida. Y ahí plantaron el Capitol, ese edificio de Nueva York o de Buenos Aires. La Gran Vía es maravillosa con los rótulos y la amalgama de gentes, no se cómo no ponen sillas para ver pasa a los marrocatas, las monjas, las familias casposas de toda la vida que ya solo se ven en Madrid... los taxistas, gitanos, fachas, modernos y todas esas chicas vestidas de Bershka, con minishort a cinco euros ¿cómo no van a llevar eso?

8. Fachada vertical de CaixaForum. Con ese jardín, es una maravilla.

9. Palacio de Cibeles. Desde fuera también me encanta ese punto que es tan de Madrid. Ruiz Gallardón es el típico alcalde que se sentía más que un ministro. Y dijo: ‘Mira, me voy de la Puerta del Sol y me lo monto en Correos, le saco brillo a esa especie de falla en piedra y me hago en gran Ayuntamiento’, que es el palacio más hortera del mundo, enfrente del Banco de España, y a la pobre Esperancita la dejó en la Puerta del Sol donde habían torturado.

10. Mercado de San Miguel, templo de Debod... El mercado me parece una maravilla, igual que Matadero. ¡Coño, parece Barcelona! ya no es cutre, hasta en Madrid hay diseño. Y para ver la mejor puesta de sol, el templo de Debod, espectacular, no te lo crees. Fíjate lo que se trajo Napoleón y estos se trajeron esa piedra y la dejaron ahí.