Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
diseño

Técnicas de guerrilla en diseño industrial

Un colectivo de diseñadores expone sus piezas en Matadero para reivindicar mayor visibilidad.

La crisis fomenta un fenónemo nuevo, la autoproducción

Ampliar foto
Lámpara del estudio EnPieza!, hecha con bolígrafos Bic

Empezaron con técnicas de guerrilla. Primer paso: Llamar puerta a puerta por todos los estudios de diseño industrial de Madrid. Hasta 50. Segundo paso: informar acerca de la iniciativa que se estaba montando y tantear su colaboración. Tercero: pedir prestadas algunas piezas que podían representar lo mejor de su trabajo. El resultado de una semana agotadora de 25 horas al día es la exposición Producto fresco, abierta en la Central de Diseño Dimad, en Matadero hasta el 16 de septiembre, una secuela de la celebración este por primera vez en Madrid del Día Internacional del Diseño Industrial e, pasado 29 de junio. Es una pequeña muestra, autoproducida y montada por los autores con el mínimo gasto, pero que quiere mostrar algo importante: que el colectivo de diseñadores industriales que se mueve en Madrid, a pesar de su poca visibilidad (y en este punto conviene subrayar el matiz de industriales, que no de moda o gráfico) tiene mucho que decir.

 Miguel Jiménez, diseñador del estudio Ideas República fue uno de los guerrilleros. Y la iniciativa surgió de una evidencia: “La gente en general no sabe lo que es el diseño industrial y esta exposición es una síntesis de lo que está sucediendo en Madrid. Queremos crear una comunidad emergente que promocione el diseño en la ciudad”, afirma.

Las razones de por qué en Madrid estos creativos están más dispersos y son más invisibles, que por ejemplo en Barcelona o Valencia dos focos importantes, se debe a varias razones. “Tiene que ver con el tejido industrial muy diferente en unos lugares que en otros, es fruto de la realidad local y en en este aspecto Barcelona bastante más consolidado, o Valencia, con muchas fábricas de mobiliario puntero, tienen mucha mayor tradición”, apunta Victoria de Pereda, profesora del Instituto Europeo del Diseño (IED).

ampliar foto
Jarrón de cristal Roused History de PCM Design / Thomas Krall

“Madrid es muy tradicional y no se ha potenciado, en cambio Barcelona desde el art nouveau, Gaudí,... se movió mucho”, apunta Eva Prego, que junto a Cutu Mazuelos forman el estudio Stone Design. Prego (en realidad un alias de Pérez Rego) adjudica también ese vacío a la ausencia de escuelas hasta hace nada. La diseñadora, que nació en los setenta, dice que cuando se propuso estudiar diseño industrial hace 20 años solo había tres escuelas en Madrid “y muy orientadas a la decoración, no al diseño”. Esta diseñadora también echa en falta un mayor apoyo a esta rama del diseño, la industrial. “Esta exposición en el Dimad y su apoyo, están muy bien, pero este centro se ocupa mucho del diseño gráfico donde tiene unos asociados muy buenos y falta el industrial. Por eso es bueno decir que existimos y que nos estamos haciendo un hueco en el mercado”.

En esta exposición de 20 protagonistas probablemente no estén todos (alguna estrella no ha contestado a la invitación). Pero los que están cumplen sobradamente los requisitos: trabajan en todo el mundo con encargos de grandes firmas (desde Muji a Max Mara), acuden a las mejores ferias como la de Milán (la número uno), ganan premios y sus objetos salen en las biblias de tendencias como Wallpaper o Monocle. Nombres como Álvaro Catalán de Ocón, Ciszak Dalmas, Espacio Brut, Marre Moerel, Sara Sal, diez+diez diseño o Pablo Limón. El coordinador de la exposición, Pedro Feduchi quiso que estuviera representada “la línea de diseño más vanguardista y más enfocada a las ideas de forma que se cree una masa crítica”.

De Pereda valora la diversidad del grupo, que precisamente no tengan un perfil unitario y cada uno tenga su propio nicho. Y que la crisis les haya conducido a algo que al final es una gran cualidad: “Ellos producen sus propias piezas y esto es nuevo. Gente que se encarga de colocar sus propias piezas. Es una vía que han abierto jóvenes creadores que trabajan en unos ámbitos determinados y luego trabajan puntualmente para otras empresas. Y este sí que es un fenómeno que está arrancando en Madrid de forma muy potente”, según esta profesora.

Y por eso están pensando en el futuro. En seguir fomentando ciclos, conferencias, talleres... donde dar a conocer que es trabajo de los diseñadores industriales es un motor de cambio de una ciudad.