El palacio de límites imprecisos

El centro de congresos de Vázquez Consuegra se abre con la Bienal de Sevilla

Vázquez Consuegra, en el auditorio del Palacio de Congresos. / PACO PUENTES

Hormigón blanco, aluminio, vidrio, piedra filita, vacíos y luz. Con estos mimbres, Guillermo Vázquez Consuegra ha construido no solo el nuevo Palacio de Congresos de Sevilla, sino también el alma de la zona Este de la ciudad, un suburbio que ha ido creciendo sin un centro de referencia ni ataduras emocionales. Un edificio que, tras cuatro años de obras, se inaugurará el 12 de septiembre con el mejor flamenco en recuerdo de Camarón.

El arquitecto sevillano ha sabido ofrecer una buena dosis de esos espacios ambiguos, de limites imprecisos, que han marcado su trabajo y se sitúan entre lo público y lo privado. “Son espacios de intermediación que son, a la vez, dentro y fuera. Son públicos pero también privados, individuales y colectivos. Conceptos que no son opuestos, sino complementarios”, explicaba este martes Guillermo Vázquez Consuegra (Sevilla, 1945) para definir el inmenso atrio que acogerá a los visitantes en el nuevo Palacio de Congresos y que bien podría definir el espíritu del edificio como un lugar de encuentro. “Capaz de contar la historia de nuestro tiempo y, al mismo tiempo, de albergar el futuro”, precisa el arquitecto.

Un proyecto que la crisis económica ha convertido, de momento y por algunos años más, en el último gran equipamiento urbano construido en Sevilla; hasta que se acometan las obras del CaixaForum en las Atarazanas, también de Vázquez Consuegra. El concurso de ideas, para el que Ayuntamiento y Diputación de Sevilla invitaron a seis estudios, se convocó en 2003; el proyecto se desarrolló en los siguientes dos años y la construcción —con varios parones incluidos— se ha hecho entre 2008 y 2012. En total, han sido 86,5 millones de euros para un edificio de 40.000 metros cuadrados y un aparcamiento subterráneo en cinco plantas de otros 25.000 metros cuadrados. El proyecto incluye también un área urbanizada exterior de 30.000 metros cuadrados y 12.000 de viario público.

El edificio persigue “hacer ciudad” en los suburbios de la zona Este

Aunque Alfredo Sánchez Monteseirín —el alcalde de Sevilla que decidió en 2002 hacer lo que entonces se llamó una ampliación del Palacio de Congresos y Exposiciones (Fibes)— se empeñó en inaugurarlo el pasado mayo, justo antes de abandonar el cargo; la apertura real del edificio será el 12 de septiembre. El auditorio, la joya del conjunto, se inaugurará con el estreno del espectáculo Camarón 20 años, un homenaje al genial cantaor cuando se cumplen dos décadas de su muerte, que se ofrece dentro de la Bienal de Flamenco. Tomatito, Luis Monge y Paquete se ocupan de la dirección musical; mientras que las voces las pondrán Duquende, La Susi, Diego Carrasco, Remedios Amaya y Arcángel.

El auditorio, con una capacidad máxima de 3.557 plazas, es el mayor de toda España. En su escenario, de 670 metros cuadrados, actuará también, el 29 de septiembre, el Ballet Nacional de España con Suite Sevilla y Medea. Los dos espectáculos de la Bienal de Flamenco pondrán a prueba a esta gran caja acústica diseñada, en su totalidad —cerramientos, mobiliario y luminarias incluidos— por Vázquez Consuegra.

paco puentes

Pero si hay una característica que define, sobre todas, al nuevo auditorio esta es su versatilidad. El inmenso teatro está dotado con cerramientos que lo dividen en tres espacios escénicos que, además, pueden usarse simultáneamente gracias a los sistemas acústicos incorporados por Higini Arau. Cuando los paneles dividen el espacio queda una platea central para 1.950 personas y el anfiteatro se transforma en dos salas con 390 y 453 localidades, respectivamente.

El negro de las butacas contrasta con el color plateado del aluminio que reviste las paredes y que esconde los tableros acústicos imprescindibles en cualquier espectáculo. La luz natural, que entra desde el patio central del palacio tamizada por el medio centenar de palmeras que lo pueblan, es otra de las sorpresas de este auditorio. Su ubicación permitirá celebrar los congresos sin necesidad de iluminación artificial y, cuando sea necesario, el gran ventanal se cubrirá con una cortina diseñada por el artista Paco Pérez Valencia, quien también ha intervenido en la elección de los colores de la carpintería de madera del resto del edificio. La luz, que se refleja en la pared contraria, altera el gris plateado al encontrarse con una pared quebrada, totalmente asimétrica.

El conjunto cuenta con el mayor auditorio de España con 3.557 localidades

Pero si algo sorprende en la sala es, sin duda, el techo luminoso que, a modo de una gran lámpara, se transforma casi en una escultura de un polietileno (PET) especialmente maleable.

El proyecto de Vázquez Consuegra, Premio Nacional de Arquitectura en 2005, huye de “la arquitectura significada por los excesos, de la arquitectura del espectáculo” y se articula en torno a dos grandes vacíos, a los que el creador le otorga categoría de material de construcción. “El primero corresponde al gran vacío de la rampa, el atrio del palacio, que bajo su gran cubierta ofrece salas totalmente versátiles y, el otro, es el vacío que permite que el tráfico pase bajo el edificio y sobre el que se construye el vestíbulo principal, lugar de convocatoria y encuentros, una plataforma social”, explica Vázquez Consuegra delante de su último hijo, una pieza de arquitectura sencilla que no deja traslucir todo el esfuerzo que hay detrás del proyecto.

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