Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

“¡Yo voy a sacar a la ‘rubia’!”

Los pequeños comercios de El Álamo permiten pagar con pesetas este verano

Tiendas de El Alamo (Madrid) donde se puede pagar con pesetas. Ampliar foto
Tiendas de El Alamo (Madrid) donde se puede pagar con pesetas.

Hurgando en un bolso, hace unas semanas, encontró una cartera. Hacía años que no la abría. Dentro halló 3.000 pesetas abandonadas a su suerte. Estaban allí desde hacía, por lo menos, diez años. A la mujer del concejal de Industria y Comercio en el pueblo El Álamo, un municipio de casi 9.000 habitantes en el sudoeste de la región, le asaltó una especie de nostalgia. El pensamiento de que con la peseta se vivía mejor. Pero lo que no pensó es que ese hallazgo fuera a tener la utilidad inmediata que ha resultado tener, gracias a una iniciativa que ha puesto en marcha esta semana el Ayuntamiento y la Asociación de Comerciantes de la localidad: En El Álamo también puedes comprar con pesetas.

El revuelo es palpable en el pueblo. Los mayores se han propuesto encontrar sus pequeños tesoros perdidos. Abren cajones y bolsos y rebuscan en los bolsillos de los viejos abrigos. Hay quienes presumen de los billetes que saben que tienen por casa y los enseñan por la calle a los vecinos y curiosos. Los pequeños, sin embargo, no entienden por qué tanta agitación y se encogen de hombros cuando se les pregunta cuánto vale un euro en pesetas. Alguno de ellos nunca ha visto una.

Pesetas de 100 pesetas de plata de 1966. ampliar foto
Pesetas de 100 pesetas de plata de 1966.

Unos 70 negocios (las grandes empresas no participan) se han apuntado a la iniciativa que tiene como objetivo impulsar el pequeño comercio de la localidad y, al mismo tiempo, ayudar a la gente a superar la crisis con ideas originales y hasta divertidas. “Además, aunque sea secundario, le hacemos publicidad al pueblo”, apunta Ángel Sánchez Moreno, el concejal de Industria de El Álamo.

Sánchez Moreno no decidió llevar a cabo esta iniciativa por el descubirmiento de los billetes de 2.000 y 1.000 pesetas en el bolso de su mujer. El proyecto nació a raíz de los datos facilitados por el Banco de España quedesvelaban que los españoles aún conservan un total de 1.699 millones de euros en pesetas sin canjear, es decir, 282.690 millones de pesetas en billetes y monedas. En 2011, se conservaban 1.708 millones de euros y en 2010, 1.733. La crisis y proyectos similares al de El Álamo en otras comunidades autónomas (Castilla-La Mancha, País Vasco y Andalucía) han logrado que hayan descendido esas cantidades.

“En los pueblos vive gente muy mayor que no quiere irse hasta la capital para cambiar unos pocas pesetas”, asegura el concejal. “Suelen ser recuerdos de otra época, pero en momentos de crisis ya tienen un precio”.

Una vez finalice el proyecto a finales de septiembre, la Asociación de Comerciantes hará el cambio en el Banco de España. “El día 30 empiezan las fiestas. Invitamos a la gente a que se traiga sus pesetas y se tome alguna caña”, anima el presidente de los pequeños comercios, Juan Luis Benito. Pero Sánchez Moreno recuerda que las vueltas no se dan en euros. “No vamos a convertir a los pequeños comercios en el Banco de España”, bromea.

Los españoles todavía conservan 1.699 millones de euros en pesetas

Rosa Portillo es vecina del municipio y madre de la dueña de una mercería. En el negocio de su hija siempre han aceptado las pesetas, aunque sin el apoyo mayoritario de los comercios era difícil que se supiera a gran escala. “¡Yo voy a sacar a la rubia, todas las que tenga! Lo que no voy a gastar son unos billetes de 25 pesetas, fechados en 1923, que le tocaron a mi marido en una herencia. Tienen un valor sentimental”, dice. Con lo que Rosa no cuenta es que en El Álamo no aceptan billetes ni monedas anteriores a 1939 porque podrían valer más al ser de coleccionista.

A Jesús Nieto le conocen como el lechuga. Alardea de que fue torero y de las pesetas que todavía conserva. “¿Quiere ver un billete de 5.000?”, pregunta desde el otro lado de la acera a una viandante. Mientras camina hacia el bar que regenta, dice orgulloso: “Tengo uno de 10.000, pero todavía lo tengo que encontrar”. Los vecinos murmullan. “El lechuga guardó sus pesetas debajo del colchón y ahora las vas a sacar todas de golpe”.