De uñas por la ciudad

Con la inestimable ayuda de las olímpicas presumen de uñas y logran que la decoración en las mano se convierta en tendencia

Los salones de belleza de Madrid se apuntan a la moda

Una sesión de 'nail art' / C. Pop / L. Almodóvar / A. de la Rua

Laura Vandal hizo limpieza en casa. Se llevó sus muñecas Barbie, carteles de los ochenta y esos ponis entrañables de todos los colores con los que jugaba de pequeña. Sus socias, Andrea Delgado y Jessica Abou Nassar, también rebuscaron en su adolescencia hasta encontrar todos los accesorios que decorarían su nuevo negocio: un salón de manicura poco habitual situado en una de las callejuelas de la zona conocida como TriBall, a dos pasos de Gran Vía. Las puertas, de color rosa chicle, dan paso a un templo ochentero con esencia caribeña. No sería extraño que Mecano apareciera de repente en el local para cantar Hawai Bombai en pleno proceso de belleza.

Laura, Andrea y Jessica abrieron Ghetto Nailz al poco de llegar de Estados Unidos. En España no encontraron un lugar donde embellecer sus uñas al estilo americano que tanto les gustaba y decidieron solventarlo. ¿Qué mejor que un salón de belleza donde las uñas se pinten con arte?

En su local de mesas amarillas y sillas rosa fucsia abierto en febrero de 2012, hacen la manicura al estilo nail art. O lo que es lo mismo: dibujan, perfilan, colorean y espolvorean con purpurina las uñas de sus clientas. Desde palmeras tropicales hasta un elenco de malos de las películas de Disney, pasando por una selección de uñas decoradas con dibujos de hamburguesas, trozos de pizza o patatas fritas del McDonals. “Las uñas son el nuevo complemento de la moda”, asegura Laura, mientras pinta los ejemplares extralargos de una clienta que no pasa de los 25 años. “Rihanna, Katy Perry, Lady Gaga, todas ellas se decoran las uñas a lo nail art”, dice. Y explica que lo que más furor ha causado son las despedidas de soltera que organizan. Las han llamado Cóctel & Nails.

El salón de manicura de Ghetto Nailz / LUIS SEVILLANO

Este modo de hacerse las manos está de moda. Y si le faltaba un empujón, ahí han venido a dárselo las deportistas olímpicas. Desde las nadadoras hasta las arqueras o las tenistas, pasando por gimnastas y jugadoras de voleibol. La española Mireia Belmonte, ganadora de dos medallas de plata en natación, cautivó con una manicura de color rojo y amarillo con rayas y brillantes. “Los juegos de este verano acentuarán aún más esta tendencia”, apuntan desde el salón de belleza Nails Secret.

En España se ha instalado tímidamente pero, poco a poco, las mujeres reclaman más dibujos originales en sus uñas. Ya sea para fiestas como Halloween o Navidad, o para eventos deportivos como el Mundial.

Direcciones

En los salones de belleza de Madrid se han apuntado a la tendencia al comprobar que las clientas se atreven cada vez más a decorar sus manos. “La mujer española es más sutil. Pero a veces se lanzan a la piscina. Incluso tuvimos una clienta que, en época de elecciones, eligió decoraciones de su partido en todas sus uñas”, explican en Nails Secret.

Pero el nail art no es realmente algo nuevo. En los años ochenta, la corredora estadounidense Florence Griffith, ganadora de tres medallas de oro y una de plata en los Juegos Olímpicos de Seúl 88, lucía unas uñas extremadamente largas y coloridas, con diferentes dibujos. María Arcas, directora del máster Coolhunter del IED de Madrid, recuerda que en esos años se llevaba pintarse los ojos, las uñas y los labios del mismo color. “Uno de los focos del nail art son los guetos de negras y latinas en Estados Unidos. Para ellas es normal pintarse las uñas e innovar siguiendo las tendencias de cada periodo”, explica. “En España, sin embargo, somos más clásicas y no estamos tan abiertas a la moda. Pero desde hace un par de años hay más libertad y menos convencionalismos sociales”. De hecho, según un estudio realizado por el grupo NPD, especialista en análisis de mercado, la venta de esmaltes ha subido un 70% de enero a junio de este año.

Sesión de manicura en el salón de belleza Nails Secret / LUIS SEVILLANO

Orígenes ancestrales

El arte de pintarse las uñas es, sin embargo, ancestral. En Egipto, año 5000 a. C., se pintaban las uñas de diferentes colores que indicaban la posición social: oscuros, si eran nobles o ricos. Las clases bajas usaban los colores claros. Alrededor del año 3000 a. C, lo chinos también se las pintaban, usando laca hecha de goma arábica, clara de huevo, cera de abeja y gelatina, mezclada a veces con pétalos de rosa molidos, orquídeas y otras plantas. Los nobles podían usar colores dorados, plateados, rojos y negros, mientras que otras clases sociales sólo podían usar tonos pastel. Pero las mujeres no eran las únicas que presumían de uñas. En Egipto y Roma, los comandantes militares se pintaban las uñas de rojo antes de ir a la guerra. Más adelante en la historia, las nobles británicas del siglo XVII empezaron a dejarse las uñas largas como demostración de riqueza, ya que la razón de que pudieran permitirse tener esas manos era que no las usaban para nada. Durante la Edad Media, la Iglesia condenó la cosmética y la relacionó con el diablo. Pero a pesar de defender una “belleza pura”, las mujeres siguieron preocupándose por su aspecto con la cosmética como arma.

Sesión de manicura 'nail art' / LUIS SEVILLANO

La mayoría de salones de belleza de Madrid está bajo el reinado de las expertas manos latinoamericanas, acostumbradas desde niñas a hacerse la manicura. Lily sostiene las manos de su clienta con mimo. Esta colombiana llegó en el año 2000 a Madrid con toda una carrera en el mundo de la manicura a sus espaldas. Ganó un concurso de decoración de uñas en Colombia, lo que se nota en su habilidad pon el pincel. Primero pasa una capa protectora y luego una de color rojo. Es entonces cuando se complica. Con un pintauñas con una punta similar a un portaminas, perfila a la perfección una línea negra que divide en dos la uña. A continuación traza una media luna negra y dos puntitos blancos a modo de ojos. Después dibuja unas motitas y da por finalizado el trabajo. El resultado es una impecable mariquita.

Por esta manicura se pagarían unos 30 euros (las dos manos). La moda es imparable y cada vez más asequible gracias a la incursión de los chinos en el mundo de la belleza. “Es una tendencia que se va a masificar, ha dejado de ser elitista”, anuncia Arcas. Habrá que esperar a la feria de estética y peluquería en Ifema el próximo mes de octubre para descubrir las últimas novedades.

Las olímpicas y el ‘nail art’

La atleta estadounidense Florence Griffith Joyneer, ganadora de tres medallas de oro y una de plata en los Juegos Olímpicos de Seúl 88, fue la primera competidora olímpica que se atrevió a plasmar la bandera de su país en sus uñas. Fue pionera en una moda a la que este año se han apuntado un gran número de deportistas. Los diseños se ven en las piscinas, las canchas de tenis y voleibol y las pistas de arco, entre otras. Hasta el alcalde de la capital británica, Boris Johnson, se apuntó a la tendencia y se animó a hacerse la manicura tan de moda en Londres 2012. La española Mireia Belmonte, doble plata en natación, lucía unas uñas pintadas a la francesa con estampados de animales; la nadadora estadounidense Missy Franklin subió al podio entre lágrimas enseñando sus uñas pintadas con la bandera de barras y estrellas. Varias nadadoras se han decantado por las uñas largas y de gel. ¿Una pequeña ayudita? Puede ser: las uñas largas hacen un ligero efecto aleta, lo que puede que les permita nadar algo más rápido. En otros deportes tampoco quisieron dejar pasar el estilismo olímpico. La francesa Céline Goberville, que compitió en tiro con pistola, quiso modelar sus manos con la bandera tricolor de su país. Tampoco quisieron perderse el furor por el nail art la tenista alemana Angelique Kerber y las arqueras británicas Naomi Folkard y Amy Oliver. Pero no vienen con las uñas hechas de casa. En la Villa Olímpica cuentan con un salón en el que trabajan 15 especialistas que responden a las necesidades estilísticas de las atletas de los 204 países que participan en los Juegos. Sin duda, las coloridas manicuras de las participantes han conseguido captar la atención de las cámaras de todo el mundo y se han convertido en una de las anécdotas de esta edición.

El nail art de las deportistas variaba. Había algunas que llevaban esmaltes color mate, otras con brillos. Hubo quien optó por las piedras y los detalles. Pero el modelo que más ha triunfado ha sido la bandera de sus respectivos países. Las británicas hicieron gala de su papel de anfitrionas y pintaron sus uñas con la Union Jack. A veces en todos los dedos, otras en solo uno de ellos. Con las olímpicas ha estallado esta coqueta moda.

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