Euforia gay en Isla Fantasía

La mayor fiesta del Circuit Festival reúne a más de 8.000 personas en el famoso parque acuático

Imagen panorámica de los asistentes a la fiesta en Isla Fantasía que monta Circuit Festival en Isla Fantasía. / JOAN SÁNCHEZ

Isla Fantasía, el parque acuático de Vilassar de Mar (Maresme), volvió ayer a pasar por la curiosa transfiguración que vive cada verano desde hace cinco años. El espacio familiar de piscinas y toboganes se convirtió por un día en el templo gay de Europa, durante la celebración de uno de los eventos de ocio homosexual más multitudinarios del mundo, el Circuit Festival. Unas 8.000 personas, según la organización, bailaron hasta las seis de la mañana al ritmo de dance y house del duro, y asistieron a la presentación especial de la triunfadora de Eurovisión, Loreen.

El encaje entre el minimalismo de la cantante sueca y la voluptuosidad típica de los shows de gogós del Matinée Group —promotor de la fiesta— era la gran incógnita artística del día. En Azerbaiyán, Loreen, que fue saludada por alguna bandera sueca, se llevó el premio con una canción potente en una actuación en la que las luces y la nieve artificial hicieron el trabajo. Sobre la tarima de Isla Fantasía, a las 5.50 horas, la artista de raíces bereberes apareció sola, vestida con un atuendo sobrio gris y negro, y con botas también negras. El guiño al público, que coreó su canción Euphoria a todo pulmón, lo hicieron unas grandes gafas de sol. “Barcelona, nunca he estado en una fiesta tan grande”, fueron sus primeras palabras. La presentación se inició con dos canciones desconocidas pero que respaldaron completamente su calidad interpretativa.

Por lo demás, el resto del día fue tan predecible como lo puede ser una gran piscina de olas llena de hombres en minibañador y con gafas de espejo. Por la mañana el foco estuvo en los toboganes y las piscinas. A las cuatro de la tarde comenzó la fiesta, al ritmo de Starships, de Nicki Minaj. Al mar de personas que bailaban se añadieron decenas de animales hinchables.

La reunión de tantos homosexuales venidos de 50 países fue el principal reclamo de un festival que deja más de 50 millones de euros en Barcelona por pernoctaciones hoteleras y gastos, según la organización. Por si quedaba alguna duda, una conocida página de contactos gay hacía publicidad ofreciendo una máquina de vending con hombres de piel canela y pectorales de infarto.

“La idea de una fiesta gay es un parque acuático es bastante atractiva. Es diferente a lo que siempre encuentras en la escena gay”, explicó Robert Chilad, un canadiense de 36 años que se enteró del Circuit por un vídeo en Youtube. Aunque la fiesta empezó el pasado jueves, cuando el DJ israelí Offer Nissim dio el pistoletazo de salida en Razzmatazz, la preparación para muchos comenzó hace meses, con una gran dosis de gimnasio. Este aquelarre termina el próximo domingo.

Y ayer todos echaban de menos ese abdominal que algún día dejaron de hacer. “Por un día que cierres los ojos y te sientas pedazo de carne no pasa nada. Es verano, ¿no?”, bromeó Marc Coll, catalán de 35 años, que repite en el festival. “Mis padres me traían aquí de pequeño, da un rollo un poco nostálgico”, remató.

La oferta, sin embargo, no es excluyente y se abre a todas las estéticas. La tableta de chocolate es deseable, pero no obligatoria. El Circuit, que llega a su quinta edición, también congregó a un gran número de mujeres. La fiesta tiene preparadas actividades para ellas. El Girlie Circuit acoge al 14,5% de los 70.000 participantes que se han calculado este año. Matinée volvió a hacer gala de una logística impecable, aunque las críticas vinieron de los asistentes locales. “No puede ser que te cobren seis euros por una cerveza o 10 por un cubata”, se quejaban algunos. Son cosas que se olvidan rápidamente cuando, como canta Rihanna (otra de las voces escogidas por los pinchadiscos), se encuentra el amor de verano en un sitio sin esperanza. Es el Circuit.

Loreen, la diva bailonga

J. FOGUET

La cantante sueca Loreen actuando en el Circuit Festival en Isla Fantasía. / JOAN SÁNCHEZ

La sueca Loreen no es tan solo una diva gay, es algo más. La flamante triunfadora de Eurovisión incita al baile. Prueben a resistir el ritmo de Euphoria: no se puede, la cadera, la cabeza o el pie toman vida propia. Sueca de origen bereber, se dio a conocer en la versión escandinava de Operación Triunfo en 2004. No venció, terminó cuarta, pero se ganó el cariño del público. En 2005 lanzó con Rob N’ Raz The snake, un sencillo con punto reggaeton, un registro bien distinto al de ahora. Antes de Eurovisión 2012 presentó My heart is refusing me, también muy popular. Loreen siempre tiene el ritmo bailable como objetivo. También se ha dedicado a presentar y a producir programas de televisión. Tiene voz y cabeza para no ser una de esas fabricantes de un solo éxito de verano.

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