El PP se atrinchera en cambiar la ley electoral para beneficio propio

El diputado Román Rodríguez reitera que su grupo la aprobará con o sin acuerdo

Santiago de Compostela 6 AGO 2012 - 20:05 CET

El viceportavoz popular Román Rodríguez en el Parlamento. / Anxo Iglesias

Alberto Núñez Feijóo y su partido parecen haber apostado todas sus cartas a una reforma de la ley electoral, anunciada en la prensa hace dos semanas, que beneficie la representación parlamentaria de las povincias tradicionalmente más proclives a votar a la derecha. Pese a los intentos de los dos partidos de la oposición en O Hórreo, el PP se ha atrincherado en el fondo de su reforma y se niega a pactar nada que no suponga rebajar de 75 a 61 los diputados de la Cámara y alterar la proporción de la asignación por circunscripciones. Ayer, el viceportavoz de los populares, Román Rodríguez, insistió en el plan y se sacó de la manga un nuevo argumento: “El ahorro es importante, pero lo más importante es el mensaje moral que envíamos a la sociedad, hacer más con menos”.

Romeu: “Esperamos al PP si lo que quiere es ahorrar y no un amaño electoral”

El diputado se apropió sin rubor de cierta música emitida por el movimiento 15-M y aseguró que “lo que espera la ciudadanía de los partidos” no es únicamente “una reducción de salarios, sino de las personas dedicadas a la vida política, para que no aumente la desafección”. Con ese razonamiento salió al paso de la contrapropuesta del PSdeG a la rebaja de escaños, que busca recortar gastos en el funcionamiento del Parlamento y que, según el socialista José Luis Méndez Romeu, multiplica por cuatro el supuesto ahorro de un hemiciclo con 61 diputados. “Así ahorraremos 26 millones y medio de euros”, explicó, “frente a los 6,4 de la propuesta del PP”. Y añadió: “Esperamos una llamada del PP para negociar, si lo que quiere es revisar el gasto institucional y no un amaño electoral”.

Los nacionalistas, mientras, han anunciado que no participarán en la discusión y Ana Pontón, portavoz en el Parlamento, habló el domingo del “tufo fascista” que, en su opinión, desprende la iniciativa del partido gubernamental. A ello, Román Rodríguez contestó con un escueto “el calificativo define a quien lo dice”. Pero lo cierto es que durante las dos últimas semanas, los populares no han querido explicar su posición sobre la principal consecuencia de su propuesta: aquella que afecta a la representatividad. El texto, según pretende el PP —con acuerdo o sin él, advirtió ya Feijóo—, reducirá de 75 a 61 los asientos en O Hórreo, pero su reparto provocará que en Lugo y Ourense el escaño salga con menos votos que con la actual norma. Porque la modificación de la derecha mantiene los diez diputados de asignación fija por provincia y reduce los móviles de 35 a 21. Rodríguez no quiso entrar en esta cuestión y se limitó a certificar que, con el cambio legislativo, “hubiera salido el bipartito en 2005 y Feijóo en 2009”. Pero los resultados de estos últimos comicios habrían variado y la derecha habría obtenido dos escaños más.

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