Simpatía por el blues (primitivo)

Los coruñeses Miki Nervio & the Bluesmakers cumplen 20 años en escenarios

y en la calle. Cuatro discos avalan su visión acústica de la música americana

Miki Nervio (segundo por la derecha) & the Bluesmakers en un ensayo en el año 2005.

El ya casi largo y no poco tortuoso camino hacia las fuentes de donde surgió el rock blanco y occidental comenzó, para Miki Nervio & The Bluesmakers, hace más de dos décadas. “Eras un adolescente y la música que escuchas siempre es la que tienes más cerca”, hace memoria Juan Tinaquero, contrabajista de la banda, “mi hermano y yo oíamos Dire Straits y estos un día mencionan a Eric Clapton. Y este ya habla de los bluesmen negros...”. Pero el viaje no se detuvo en los afroamericanos que inspiraron y nutrieron los modismos del pop de los sesenta. Los coruñeses Miki Nervio & The Bluesmakers cumplen este año veinte en calles, bares y escenarios y más o menos 16 de entrega al blues primitivo, rural y acústico. El que se tocaba a lo largo del río Misisipí y su delta en los años veinte del pasado siglo.

“Bueno, en realidad yo siempre me acuerdo del gran Clarence Gatemouth Brown, que aseguraba que no hacía blues, sino música americana”, explica Miguel Anxo Montes, Miki Nervio, voz afónica aunque contundente y soplador de kazoo. Y a eso, a la música americana, se dedica la banda desde que en 1995 abandonaron los instrumentos eléctricos y Alfonso Camarero, Washboard Plof, entró para percutir la tabla de lavar, a la vieja usanza. “En cualquier disciplina que ames y en la que profundices”, argumenta Nervio, “acabas por intentar ir a la raíz”. La excursión sonora del cantante —“yo ya tengo mis añitos, 48, soy de una generación anterior a los demás del grupo”— arrancó gracias a investigar en los lugares de donde bebían Janis Joplin, Led Zeppelin o Eric Burdon.

La raíz blues, como la de cualquier otra música folk, la componen un crisol de sonoridades procedentes de medio mundo. Y con esos materiales también funciona un repertorio, el de los Bluesmakers, en el que hay piezas propias y reintepretaciones del tronco popular o de autores añejos. Pianismos de origen europea y transmigrados en Estados Unidos como ragtime, el danzante western swing, las músicas hawaianas o el reel transportado a América por los millones de exiliados irlandeses colorean los cuatro discos que, en progresión lenta y regular, llevan registrados: Namber Guan Rial Blues (1998), Autentic Rial Strit Blues (1999), Directo en Pontevedra (2004) con Ñaco Goñi a la armónica, y el único con discográfica y adscrito a la SGAE, 15 Years Old Blues (2005).

Sobre sonidos en auge hace cien años y a cuatro mil kilómetros de distancia, Miki Nervio & The Bluesmakers han ofrecido más de 500 conciertos. ¿Encuentran incompresión a una decisión estética más bien radical? “Más que incompresión, cierta extrañeza”, asume divertido Tinaquero, “pero al final la gente admira esa resistencia de tocar una música anacrónica y de otro país. No se puede ser friqui tanto tiempo, piensan, no puede ser por pose”. A lo largo de los 20 años transcurridos desde que Antonio Camarón, el primer guitarrista (eléctrico) de la banda —la dejó al poco tiempo— llamó a Miki Nervio y fundaron los Bluesmakers, han topado con “paredes” pero también “con grupos de gente a las que les gusta esta música antigua y acústica”, dice el cantante.

Esos grupos no alcanzan para crear una escena blues autóctona. Y menos aún con sección tradicionalista. Pero el paisaje ya fue más baldío de lo que es. “Cuando empezamos no había nadie”, anota Nervio, “y desde entonces hubo un montón de bandas”. Entre ellas, cita la Big Bottom Band construida por Antonio Camarón tras salir de los Bluesmakers, la Torres Blues Band o Carlos Chile. “Lo que sigue sin haber”, puntualiza, “son bandas de blues antiguo, pero ni en Galicia ni en España”. Y en el exterior de la Península, “curiosamente”, abundan más en Europa que en los propios Estados Unidos.

La resistencia continúa. Si el primer concierto de Miki Nervio & The Bluesmakers fue en 1992 —pub Aurora, desaparecido, en el Orzán de A Coruña—, el último —por el momento— será esta noche, también en A Coruña: pub La Tuerca. En septiembre estarán en O Grove y ya en otoño pasarán por Allariz o Melide. Con una alineación en la que, además de Nervio, Wahboard Plof y Tinaquero, forman el hermano de este último, Luis (guitarra) y Rafa Mississippi (armónica). “Lo que yo siempre digo”, resume el contrabajista, “es ‘virgencita, que me quede como estoy’. No vamos a llegar al estrellato ni a vivir en Miami, pero podemos seguir otros 20 o 40 años”. Miki Nervio, hijo confeso de Muddy Waters y Big Bill Broonzy, lo interpreta a su manera: “Al ser el blues algo que amamos, nunca renunciaremos a el”.

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