El caos del centro de Madrid tras la marcha se salda con 15 detenidos

Entre los arrestados, acusados de desórdenes y resistencia, hay un bombero y un menor

Hay 39 contusionados, de ellos 16 trasladadas a hospitales

Unas 100.000 personas claman en la capital contra los recortes

FOTO: L. SEVILLANO | VÍDEO: ATLAS

El número de detenidos en los disturbios registrados la multitudinaria protesta contra los recortes de ayer en las calles de Madrid asciende de siete a 15, entre ellos un bombero y un menor de edad, según el último balance ofrecido por la Jefatura Superior de Policía a primera hora de la mañana. Los servicios sanitarios atendieron a 39 personas —tres más de las que se había informado inicialmente— por golpes o caídas, de las que 16 fueron trasladadas a centros hospitalarios para un examen más detallado, según informa un portavoz de Emergencias Madrid. Dos de los hospitalizados son policías. Todos sufren contusiones leves y muy leves.

Los 14 detenidos adultos están acusados de desórdenes públicos y resistencia a la autoridad y se encuentran en la Brigada Provincial de Información, en el complejo de Moratalaz, a la espera de prestar declaración, mientras que el menor ha sido puesto a disposición del Grupo de Menores de la Policía Nacional.

Un contenedor arde en el centro de Madrid. / F. J. BARROSO

Los enfrentamientos se produjeron al término de la manifestación, a la que acudieron 100.000 ciudadanos según cálculos de EL PAÍS —la Policía los cifró en unas 40.000 personas y los sindicatos convocantes, en 800.000—. Comenzaron pasada la medianoche, cuando unos 120 policías intentaron impedir que un grupo de manifestantes, compuesto por muchos bomberos, llegara a la puerta del Congreso de los Diputados. Los manifestantes presionaron para subir desde la Puerta del Sol, donde había terminado la manifestación, hasta la Cámara Baja pero los agentes, distribuidos en tres filas, estaban preparados con las escopetas listas para disparar.

Los antidisturbios cargaron contra los manifestantes en la carrera de San Jerónimo, cuando intentaron traspasar las vallas que rodean estos días la Cámara baja. Luego, los disturbios se extendieron con violencia por el entorno de la plaza de Santa Ana. La policía disparó salvas para intimidar a los concentrados y cargó contra ellos; los manifestantes les lanzaron botellas y quemaron contenedores a lo largo de varias calles.

La manifestación recorre las calles del centro. / ATLAS

La manifestación de Madrid fue el cierre a una jornada en la que miles de ciudadanos mostraron su rechazo en 80 marchas en ciudades. Los recortes abarrotaron las calles de indignación horas después de que el Congreso de los Diputados aprobara, solo con los votos del PP, el último tijeretazo del Gobierno: un ajuste de 65.000 millones en dos años que va desde la subida del IVA a la supresión de la paga extra de Navidad a los empleados públicos pasando por el recorte de la prestación por desempleo a partir del sexto mes.

La manifestación, bajo el Quieren arruinar el país, hay que impedirlo, somos más, estaba convocada por seis sindicatos (UGT, CC OO, CSI-F, CGT, la Intersindical y USO) y la encabezaban Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez. Miles de personas procedentes de todos los sectores públicos se concentraron —marchar era casi imposible— en la callé de Alcalá, entre la Puerta del Sol y Cibeles, y las vías aledañas, y en el paseo del Prado, hasta Neptuno. La marcha, en un ambiente de reivindicación pero sin altercados, colapsó las calles principales y aledañas de la almendra central, con un Ministerio de Economía vallado y custodiado por antidisturbios. 

Gente vestida con las camisetas verdes que simbolizan la oposición a los recortes en la enseñanza pública se fundía con los uniformes y cascos de bombero, los policías vestidos de paisano y las camisetas negras de los funcionarios, protestando por los recortes salariales. “Lo que ha hecho el Ayuntamiento de Madrid es un despilfarro, y ahora cada vez tenemos menos trabajo porque hay menos subvenciones”, criticó una trabajadora social. Y, una vez más, la sombra de Andrea Fabra protagonizó el grito mayoritario. Unos trabajadores lograron colgar durante unos minutos, después de muchos forcejeos, una pancarta en el Palacio de Telecomunicaciones, sede del Ayuntamiento de Madrid, en la que se leía “¡que se jodan!”, en alusión al exabrupto que lanzó la diputada del PP cuando Rajoy anunciaba el paquete de recortes.

Secundaron las protestas más de 1.000 organizaciones, entre ellas la Plataforma en Defensa del Estado del Bienestar. La Coordinadora de Trabajadores del Espectáculo, plataforma que engloba a los sindicatos de la cultura y el espectáculo, reunió a 3.000 personas del mundo de la cultura, entre rostros conocidos y profesionales anónimos, contra la subida de 13 puntos en el IVA.

Las protestas de ayer no son más que el comienzo. “Convocaremos más acciones e implicaremos a todos los colectivos que sufren recortes, haremos confluir la movilización laboral y ciudadana, preparemos una gran marcha sobre Madrid”, concluía el manifiesto que leyeron en la capital los escritores Benjamín Prado y Marta Sanz, en alusión a la gran manifestación que los sindicatos preparan para septiembre.

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