Convivir para entenderse

La Fundación Tres Culturas reúne en Sevilla a una treintena de jóvenes de distintos países

Los 35 jóvenes que participan en el proyecto home en la Cámara de Comercio de Sevilla / Julián Rojas

May Hosny cuenta que en su organización, Sun of Egipt, enseña a los jóvenes “cómo hablar y tratar a los israelíes, porque si no, tienen sentimientos de violencia”. Esta profesora de informática de El Cairo es una de las invitadas a asistir al proyecto home, una iniciativa de la Fundación Tres Culturas, dentro del programa europeo La Juventud en Acción, que, desde el día 8 de este mes hasta el 15 trata de fomentar la convivencia de jóvenes de diferentes países y culturas en la capital andaluza.

Monika Klis y Diana kruczkowska son de Breslavia, una ciudad situada al oeste de Polonia. Después de comer, sobre la 13.30 en el comedor del colegio mayor de Santa Ana han ido a comprar unas cervezas y a descansar junto a otros compañeros a la habitación de la residencia universitaria en la que se alojan. Hasta las 17.00 de la tarde, cuando se reanudan las jornadas, disponen de tiempo libre.

Les extraña que no haya muchas personas que hablen inglés en la capital andaluza “por lo turístico de la ciudad”

De España conocen los tópicos, el flamenco, los toros y su fiesta hasta altas horas de la madrugada. “La gran capital de flamenco", comenta Klis alegremente, mientras palmea las manos. A las dos les extraña que no haya muchas personas que hablen inglés en la capital andaluza “por lo turístico de la ciudad”.

Las polacas reconocen que uno de los motivos que las animó a unirse a estas jornadas es la diversidad de personas de otros países con las que pueden relacionarse. La mezcolanza de culturas y nacionalidades que conviven bajo el mismo techo en la residencia universitaria de Santa Ana abarca un amplio abanico: Croacia, Egipto, España, Israel, Palestina Polonia y Turquía.

En las jornadas los 35 jóvenes tendrán la oportunidad de participar en debates de diversas temáticas. Uno de ellos abordará el tema de las revueltas islámicas y el movimiento 15-M, un año después de las primeras movilizaciones.

No es común tener un amigo palestino donde yo vivo

Roy Aviran vive en Kfar Sold, una ciudad situada en el distrito central de Israel. Allí estudia una especialización en Educación. “Muchos de los conocimientos que tiene una cultura de la otra”, dice Aviran en referencia a la palestina, “es por los medios de comunicación. Esta es una oportunidad de conocer cara a cara la realidad de un conflicto que vivo en primera persona”.

En estas jornadas, el diálogo entre los representantes de las diferentes culturas es habitual, algo que no ocurre en su país. “No es común tener un amigo palestino donde yo vivo”, afirma Aviran, que entiende que “en Europa hay más apoyo a Palestina que a Israel”.

Mohamed Massoud tiene 21 años y estudia Ingeniería Mecánica en El Cairo (Egipto). Se encuentra medio dormido, ya que llegó el domingo a las 5.00 de la madrugada y todavía no ha dormido. Casi susurrando y quitándose las legañas de los ojos cuenta que su padre murió hace seis años, que su madre es físico nuclear y trabaja para el Gobierno en aplicaciones médicas.

Massoud reconoce que tardó tres días en ir a la plaza Tahir cuando comenzaron las revueltas porque estaba de exámenes. Cuando lo hizo su Gobierno había cortado las comunicaciones en Internet. Al no estar informado se sorprendió al ver la “represión tan brutal con la que la policía trataba a los manifestantes”. Tardó seis horas en abandonar la plaza y lamenta que no pudo volver a ir más veces.

El joven egipcio recuerda que en su urbanización se formaron patrullas vecinales porque, según relata, el régimen de Mubarak “abrió las prisiones para que salieran los presos porque prefería el caos al régimen que proponían los rebeldes”. Massoud sonríe tímido, y ofrece su mano, para él es tarde, así que se levanta y se retira a su habitación. Para él empezaba la convivencia.

Vivir otras realidades

Uno de los objetivos de la fundación es que los 35 jóvenes aprendan a desenvolverse en un contexto diferente al suyo. Para ello la organización tiene preparada una serie de actividades que van desde la realización de un Europass, cinco documentos que sirven para que las personas que viven fuera de la Unión Europea puedan presentar sus “capacidades y cualificaciones” y sean fácilmente comprensibles para toda Europa, hasta realizar un voluntariado, con el objetivo de conocer distintas realidades sociales.

Ayer por la tarde, también, visitaron la Cámara de Comercio de Sevilla donde Pablo Morales, coordinador de proyectos europeos de la Cámara, dio una charla sobre la Ventanilla Única Empresarial y el Programa Red Empresa Europa, una iniciativa que persigue prestar asistencia profesional especializada a empresas que operan en Europa.

La artista plástica Rinat Izhat, de origen israelí, vive en España desde 1999 y es licenciada en Bellas Artes en la Universidad de Tel Aviv. Vive en Sevilla inmersa en su nuevo proyecto, Alas Blancas, una plataforma on-line donde personas de diferentes culturas pueden enviar mensajes de paz en su propio idioma. El sábado incluirá en su proyecto los mensajes de cada uno de los jóvenes en su idioma.

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