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OPINIÓN

El fuego político

"Compromís ha pasado a ser el interlocutor privilegiado del Consell en la lucha partidista sobre los incendios y sus causas"

Los trágicos incendios que han devastado nuestro ecosistema durante la última semana no solo han tenido desastrosas consecuencias medioambientales, sociales y económicas. También han dejado una marca en el sistema político valenciano. Aunque ante tamaña desgracia no puede hablarse de ganadores porque todos los valencianos hemos salido perdiendo (y mucho), si alguien ha salido reforzado de la crisis ha sido la coalición de izquierdas Compromís. A costa no solo del partido gobernante, sino también del PSPV, que con cada nuevo evento relevante ve su influencia más y más reducida. Analicemos las acciones y estrategias de los partidos durante los días críticos.

El Consell, en un primer momento asumió una actitud de moderada responsabilidad, y un discurso de “hacer todo lo posible” para minimizar la gran “catástrofe”. Es lo único que podía hacer y lo que dicta el manual: un desastre con causas iniciales externas como es un incendio suele erosionar al partido en el Gobierno, pues la primera pregunta (lógica) de todos los ciudadanos es “por qué” y “no se podría haber evitado”. El Gobierno está obligado a responder, pero no puede hacer mucho más que lamentar lo sucedido y explicar las causas inmediatas; según el Consell, condiciones meteorológicas y negligencias.

La respuesta de Compromís ha sido contundente, y se puede resumir más o menos así: “Nuestra tierra se está quemando, y en última instancia es culpa de ellos (el Consell, el PP), de su política medioambiental, del modelo de crecimiento económico basado en la destrucción de territorio de la última década y media, y sobre todo de los recortes al estado de bienestar de los últimos años”. La correlación recortes-política medioambiental y económica-incendios no necesita ser demostrada (y no nos ocupa aquí hacerlo), basta con que suene consistente, pues se apoya en la tendencia del individuo y de la sociedad a buscar responsables incluso cuando no tiene por qué haberlos, se debe a que necesitamos comprender el mundo en que vivimos, sentir que tenemos control sobre el mismo. El clima o un accidente son por definición incontrolables. Una mala gestión política, no.

Al mismo tiempo, la coalición se ha erigido en defensor del territorio, el medio ambiente, y de un modelo contrario para lo nostre: fuerte política medioambiental, recuperación del territorio con cambio de modelo económico, y Estado de bienestar con amplias inversiones. Por descontado, no han especificado cómo puede hacerse esto en un contexto como el actual. Su propuesta es tan vaga como la del PP, pero el hecho es que tienen un modelo.

El PP ha entrado directa e indirectamente a responder a todo esto con su contramodelo, acusando a quienes hablaban de recortes de poco menos que “antivalencianos”, sin explicación consistente sobre los medios disponibles y su relación o no con la catástrofe. El resultado no ha sido otro que Compromís ha pasado a ser el interlocutor privilegiado del Consell en la lucha partidista sobre los incendios y sus causas.

Porque el PSPV ha quedado totalmente fuera de este juego. Ni en los medios oficiales ni en los alternativos han conseguido articular un discurso claro sobre lo sucedido. La causa es no solo su desastrosa situación interna y falta de organización, sino el hecho de que llevan una década y media sin proponer un modelo claro sobre qué quieren para la Comunidad Valenciana. El votante medio elige por las políticas que le son propuestas, pero necesita que estas tengan una narrativa y una coherencia para poder escoger. El PP supo hacerlo muy bien en los noventa y la primera mitad de los 2000. Compromís lo está consiguiendo ahora. El PSPV, no.

El resultado es que esta desastrosa crisis nos acerca un poco más a una situación en la cual existen dos modelos diferenciados que compiten por gobernar la Comunidad Valenciana. Pero el de la oposición está liderado por un partido que no se encuentra donde está el votante medio, sino en dos extremos: el económico y el identitario-nacional. Esto deja una izquierda dividida entre aquellos votantes que ven en Compromís algo demasiado alejado de su ideología y los que consideran que el PSPV no es capaz de articular una oposición firme y consistente, con políticas alternativas claras, al Gobierno de la derecha. El resultado es poco halagüeño para nosotros, los valencianos: ninguno de los dos modelos en puja (y tampoco el no-modelo del PSPV) tiene una sólida base analítica en términos económicos y sociales, ninguno tiene políticas que parezcan lo suficientemente moderadas, valientes y coherentes para sacar a la Comunidad Valenciana del hoyo en que se encuentra. De hecho, hoy por hoy solo uno de ellos tiene el suficiente apoyo electoral como para seguir gobernando, y es precisamente el modelo en decadencia, el que nos llevó al fondo del hoyo.

Con este incendio no solo se nos ha quemado la tierra, también se nos quema, un poco más, la posibilidad de tener un futuro político esperanzador.

Jorge Galindo es analista político y miembro del grupo de análisis Politikon.