Más vidas para el libro escolar

Ayuntamientos y asociaciones de padres ponen en marcha sistemas de préstamo de manuales para aliviar el gasto de las familias al inicio de curso

Santiago de Compostela 6 JUL 2012 - 19:49 CET

Madres del IES García Barros organizando el banco. / Andrés Fraga

Desde 2009, no hay préstamos oficiales de libros de texto. La Xunta los liquidó al sustituir el sistema de gratuidad universal de los manuales escolares heredado del bipartito por otro que subvenciona la compra solo en el caso de las familias con menos renta. Aquel inmenso fondo de libros gratuitos, que ningún alumno tenía en propiedad y pasaban de estudiante a estudiante cada nuevo curso, murió víctima de la “gratuidad solidaria” enarbolada por el presidente de la Xunta al explicar el cambio de modelo, que pronto encontró el disgusto de padres y profesores. Fue un final teórico; en la práctica, los apuros económicos de los hogares lo han resucitado al calor de Ayuntamientos y ANPAS con la fórmula del banco de libros. El mecanismo, ya en marcha en Teo, Burela, Ribadeo, Fene o A Estrada, es sencillo: el niño dona su manual usado y otro que inicia el curso lo recoge y se hace responsable de él durante el año académico. Así hasta que se cumplan los cuatro años de vida útil del título: al final de ese período suelen renovarse los libros de referencia y el ciclo vuelve a comenzar.

El momento en que el ciclo se cierra está todavía lejos, porque la mayoría de los bancos de libros de Galicia acaban de nacer o, como mucho, cuentan dos años de vida. Sus promotores, las ANPAS o las concejalías de Educación y Servicios Sociales, son cautos a la hora de valorar su alcance, porque en gran parte de los casos la recogida de los libros todavía está a media. Ocurre en el fondo promovido por el ANPA del IES Manuel García Barros de A Estrada, que dio sus primeros pasos el año pasado con 20 libros de 1º y 3º de Primaria, adquiridos ex profeso para el banco —justo a esos cursos les correspondía el cambio de manuales— y continuará el próximo con una nómina de 100. Las pautas de la distribución cambian de un centro a otro. En A Estrada el criterio es el orden de entrada de las solicitudes, aunque si no hay al menos un libro para todos los que lo piden se hace un sorteo. A cada publicación se le asigna un código y el número de socio de la familia que se lo lleva. “Un manual puede costar entre 35 y 40 euros, así que si te ahorras al menos uno, es dinero que va para el resto de material, o para zapatillas”, explica Kim Llovet, la responsable del banco. “Personalmente, yo prefería el sistema del préstamo porque incluía el reciclaje durante cuatro años”, compara Llovet. El colegio de primaria, el CEIP Figueroa, también cuenta con una iniciativa similar.

Más adelantado, con la mayoría de los libros repartidos, está el trabajo en el CEIP Os Tilos de Teo, que organiza el banco por segundo año consecutivo gracias al trabajo de la ANPA. El fondo beneficia a los alumnos de 5º y 6º de Primaria y organiza los manuales por lotes de cursos completos: en 5º, que reúne a una veintena de estudiantes, se han distribuido 11 y en 6º, 5, aunque hay otros dos sin adjudicatarios y algún libro suelto. Por petición de los padres, las publicaciones donadas se convierten en propiedad del centro educativo. “Nos pareció importante que la propiedad de los manuales pasase al colegio y no al ANPA. Nosotros solamente ejercemos de gestores”, apunta Jorge Carballido, el representante de los padres. Entre los libros cedidos incluso hay alguno de 3º y 4º de Primaria que no engordarán el fondo porque para esos cursos la Xunta acaba de fijar nuevos manuales, así que a las familias no les queda otro remedio que comprarlos. Junto al CEIP de Cacheiras, también en el municipio de Teo e igualmente coordinado por los padres, el banco de libros de Os Tilos ha servido de guía para que el Ayuntamiento alumbre su propio fondo de manuales, una iniciativa a la que se han adherido los institutos Igrexa de Calo y A Ramallosa. Al material accederán primero los alumnos que acrediten una situación económica o familiar vulnerable. El modelo ha inspirado a Fene, que también acaba de inaugurar su fondo.

Los más desfavorecidos serán también prioridad en Ribadeo, donde el Ayuntamiento, regido por los nacionalistas, ultima estos días la recolecta. El consistorio tiene el apoyo de las ANPAS y de la dirección de los centros, pero al principio, cuenta la concejala Teresa González, la carta que se envió a los colegios para explicar la urgencia del servicio “en un contexto de recortes sociales”, fue recibida con polémica. “¡Hubo quien dijo que eso era adoctrinar en la ideología del BNG!”, recuerda, sin disimular el malestar. El banco atesora nueve lotes de libros de Primaria que todavía no se han repartido. Antes, se revisará el estado de los manuales y se repararán los que estén en peor estado. Algunos hasta se borrarán, para que sus nuevos usuarios los reciban limpios, y los herederos tendrán que contenerse en el uso del rotulador fluorescente: ahora que el libro es de todos, no debe quedar en él rastro de nadie.

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