El Eje Transversal desdoblado estará en servicio a principios del próximo año

Cedinsa prevé ponerlo en funcionamiento medio año antes del calendario previsto

Territorio plantea la introducción de un peaje para camiones que circulen por la vía

Lluís Recoder, consejero de Territorio. / TEJEDERAS

Los recortes presupuestarios han parado muchas obras. Otras se han frenado. De ahí que sea noticia que el desdoblamiento de los 143 kilómetros del Eje Transversal (C-25), que unen Cervera (Lleida) y Caldes de Malavella (Girona), vayan a estar listos en enero de 2013, medio año antes de lo que estaba previsto. Al menos eso explicó el viernes  el consejero de Territorio, Lluís Recoder, en una visita a la infraestructura, que ya tiene acabada el 73% de la obra.

"Esta obra no se ha parado a pesar de las restriccciones presupuestarias, y no solo no se ha parado, sino que se pondrá en funcionamiento antes de tiempo", aseguró el consejero ante Pedro Maqueda, principal responsable de Cedinsa, la concesionaria de la obra. Recoder tomó el relevo de su antecesor en el cargo, Joquim Nadal, que fue quien desencalló la construcción de la vía, parada a causa de los problemas financieros por los que atravesaba Cedinsa, que se encargaba de la construcción de un tramo de la vía y subcontrataba otros dos. Pese a ese retraso, la compañía se comprometió a cumplir con el plazo previsto, el verano de 2013, que ahora ha reducido.

La obra es compleja. Ha supuesto la construcción de unos cincuenta viaductos, catorce túneles y 40 enlaces con otras carreteras. Además de duplicar los carriles que ahora hay previstos, las obras del eje comprenden la construcción de dos nuevos kilómetros de carretera que servirán para unir desde la AP-7 y N-II desdoblada en Caldes de Malavella.

El desdoblamiento permitirá reducir el riesgo de accidentes de la vía, por la que circulan entre 8.000 y 17.000 vehículos diarios. Uno de cada cinco de esos vehículos son pesados, muchos de los cuales circulan por el Eje Transversal para librarse del peaje de las autopistas. Ese hecho es el que ha impulsado desde hace tiempo la posibilidad de convertir la carretera en una vía de pago, para lo que estaría habilitada. Hasta ahora, se trata de un peaje a la sombra; es decir,  es la Generalitat la que costea su amortización y mantenimiento en base a una tarifa por vehículo. La Administración catalana pagará cada año 69,8 millones de euros de promedio hasta 2040.

Recoder, no obstante, se refirió a la posibilidad de introducir un peaje para camiones en esta vía, tal como sostiene la directiva europea de la Euroviñeta, que plantea el pago de carreteras en función de su uso. "Si el Estado no toma una decisión, nosotros lo haremos por nuestra cuenta", añadió.

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