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El ‘caracol’ manzana avanza rápido en el delta del Ebro

La Generalitat sancionará los payeses del delta del Ebro que no tomen medidas contra la plaga del molusco

Colorida puesta de un caracol manzana en el tallo de una planta del delta del Ebro.
Colorida puesta de un caracol manzana en el tallo de una planta del delta del Ebro.

En el delta del Ebro, el caracol manzana avanza a gran velocidad. La plaga continúa poniendo en peligro la cosecha de arroz y tres millones de ejemplares transitan por la margen izquierda del río, según el Departamento de Agricultura. El Ejecutivo catalán informó ayer de que muchos de los agricultores no son conscientes de la gravedad de la situación: el 68% de los payeses afectados por el caracol manzana aún no han tomado medidas para erradicar el molusco invasor.

De los 303 agricultores a los que a principios de temporada Agricultura informó por carta de que tenían los campos de arroz infectados, solo 73 se pusieron en contacto con la Generalitat. Además, la Administración detectó que los que habían conectado con Agricultura tenían sus campos mucho menos afectados que los que no lo hicieron.

“Si tienen dos caracoles y no hacen nada, el año que viene sus arrozales estarán infestados. Además pueden pasar a los campos del vecino. Se ha terminado la pedagogía”, sentencia Hernan Subirats, encargado del plan contra la plaga del caracol manzana, impulsado por la Generalitat. Por eso, próximamente entrará en vigor una normativa con sanciones de más de 3.000 euros por no controlar la plaga en los propios cultivos, de los que se alimenta el molusco invasor.

“Los caracoles bajan por los desagües y resulta que el payés de al lado no tenía medidas de contención o había quitado las trampas. Eso no podemos permitirlo”, dice Subirats. El detonante han sido los últimos recuentos realizados por Agricultura: a finales del 2011 se contabilizaron 847 hectáreas afectadas, 200 más que el año anterior.

La plaga se ha extendido por la margen izquierda del delta, pero en cambio ha disminuido el número de ejemplares. “Había cinco millones y ahora hay tres. Hemos conseguido salvar las cosechas y los campos afectados se volvieron a sembrar, con el sobrecoste que implica”, afirma Subirats. Según Agricultura, con el secado de los campos realizado este invierno, la mortalidad de los caracoles alcanzó el 85,15%. La efectividad del tratamiento de los canales ha sido del 95,8%, se han instalado 267 barreras para atrapar al molusco y en 429 hectáreas se ha aplicado un tratamiento específico.

Pero todas estas medidas no han bastado porque el caracol manzana se reproduce a gran velocidad. Un solo ejemplar puede poner entre 400 y 500 huevos cada 10 días, y las puestas solo se destruyen quemándolas o aplastándolas manualmente.

La plaga se detectó en 2010 en L’Aldea (Baix Ebre). Unos ejemplares se escaparon presuntamente de las instalaciones de Promotora Bama, empresa que vende especies exóticas.