Vuelta y media al teatro de aquí

El homenaje de la Academia a Vidal Bolaño devuelve la escena al centro de la política cultural

“Es algo fundamental en el momento más crítico”

Santiago de Compostela 25 JUN 2012 - 22:21 CET

Roberto Vidal Bolaño. / QUIQUE ALVARELLOS

“Con sinceridad, no”. Nadie cercano a Roberto Vidal Bolaño, ni la familia ni los impulsores del manifiesto Vidal Bolaño para as Letras 2013, esperaba que la Real Academia Galega hiciese caso tan pronto. El primer teatreiro al que la RAG consagra el Día das Letras fue un actor, escenógrafo y dramaturgo imposible de momificar. Por las instituciones o por los compañeros de profesión. “Quizá también por eso nos parecía difícil este año”, señala su segunda esposa, Belén Quintáns. “El mismo había criticado a la Academia por la ausencia de dramaturgos”.

En un Ano das Letras que daría para cartografiar, a través de su biografía, la normalidad cultural que fueron sustanciando los sucesivos Gobiernos autonómicos, no será la crítica más proteica que se recuerde de RVB (Compostela, 1950-2002). Como padre fundador del teatro profesional en Galicia —junto a Manuel Lourenzo y Euloxio Ruibal en las Mostras de Ribadavia de los 70—, fue de los primeros en intentarlo personalmente. Dejando el trabajo en una caja de ahorros y, después, probando suerte en el audiovisual. Tras dirigir en 1984 la desmitificación de Rosalía que fue Agasallo de sombras —primer texto gallego del Centro Dramático—, decide cerrar una época en su primera compañía, Antroido, con el monólogo bufo de teatro político, inédito, Caprice des dieux (Discurso cívico para actor e monecos, ou fíxoa boa señor conselleiro). No era la primera vez que hacía teatro con nombres y apellidos, ya fuese para hacer sátira con políticos de la cultura o con colegas de oficio, también delante de ellos. “Me echaron de los escenarios durante ocho años”, resumiría después en Sen ir máis lonxe (1997).

Como compañera de viaje, lo explicita la actriz y directora Dorotea Bárcena. Fue ella la encargada de dirigir en 1988 una versión teatral de Follas Novas. Llamó a RVB para el elenco, pero no puso ser. “No fue posible por su conflicto con Portomeñe [conselleiro de Cultura]. Roberto le retó, y el conselleiro dejó caer su poder sobre él. Yo quise dimitir, pero el mismo Roberto me dijo ‘son puestos de trabajo, ya llega con un represaliado”. Bárcena no volvió a trabajar en el Centro Dramático hasta 1998, cuando Manuel Guede, ahora de vuelta, recuperó a RVB para dirigir Xelmírez.

Él ya había regresado antes, con Teatro do Aquí, en 1990. Su primer montaje, Saxo tenor (Premio Álvaro Cunqueiro), presentaba un crimen de barrio con una cierta melancolía de proletariado. Un poco más adelante, en la misma compañía, lo conoció Rubén Ruibal. Para el Premio Nacional por Limpeza de sangue, Vidal Bolaño “acercó el cine al teatro y, en general, nos acercó a todo tipo de géneros teatrales antes inexplorados por aquí, él no quería repetirse en sus montajes. Y lo más importante: creó personajes con una riqueza y hondura extraordinarias”. En el recuerdo de la convivencia, alguna cuestión de carácter: “Era admirable en su respeto por los débiles y su valor contra los poderosos; se echa mucho de menos en estos tiempos”.

Su conflicto con Cultura lo alejó de los escenarios durante ocho años

Justo en estos tiempos —”el momento más crítico”, repiten, con datos, actores y compañías—, el presidente de los actores considera el Ano das Letras 2013 “fundamental para el sector”. Para Antonio Durán, Morris, Premio Mestre Mateo por la versión fílmica de Doentes, uno de los textos compostelanos de Vidal Bolaño, “es un reconocimiento a la historia reciente del teatro profesional”. “Roberto es el precursor de todo lo desarrollado aquí, incluso a través de los recursos del audiovisual”. El discurso escasamente convencional del autor de Rastros —el mejor texto de Teatro do Aquí también fue el menos representado— también servirá para rescatar algunas cuestiones más o menos abandonadas desde los 90. El mismo autor que abanderó la profesionalización del teatro gallego llegó a criticar duramente —defendiendo el valor de la autoría— “el teatro gallego que sólo busca la subvención”. “No debería llamarse teatro gallego”. También afirmó que escribía teatro “para la gente que no va al teatro”.

Con matices, destaca el discípulo Rubén Ruibal. “A mí lo que parece acojonante del teatro de Roberto es que aquellas cosas que los listos de los programadores se atrevían a decir, como ‘es que esto en mi pueblo no lo van a entender’, raramente se lo escuché a los espectadores de sus obras”.

Primeros materiales de un ‘Ano Bolaño’

Las ediciones de RVB valen para resumir algunas dislocaciones del género en Galicia, donde los premios de teatro valen menos ahora que en los noventa. Agasallo de sombras, por ejemplo, sólo se publicó siete años después en la Biblioteca 114 de El Correo Gallego. El resto, con algunas lagunas y muchos retrasos, se fue repartiendo entre A Nosa Terra, Xistral, Pico Sacro, Positivas, Xerais, Sotelo Blanco o A trabe de ouro.

Será Edicións Positivas, la editorial de Paco Macías, la que publique las obras completas. Empezando en septiembre con Doentes y Días sen gloria, según resume Belén Quintáns. “Serán 24 o 25 títulos repartidos en ediciones de bolsillo, prologados por gente cercana al montaje. Y se incluirá un volumen audiovisual con los guiones, otro de ensayos y teoría teatral y lo pendiente de edición”. Además del polémico y desconocido Caprice des dieux, algunos monólogos políticos de Antroido [Antroido na rúa I e II] y otros trabajos de teatro para niños en la misma compañía: Ruada das papas e do unto o Romance dos figos de ouro. Su hijo Roi Vidal Ponte prepara una biografía que se añadirá al denso trabajo que editara Laiovento en 2011: A obra dramática de Roberto Vidal Bolaño, de Xosé Manuel Fernández Castro.

“El homenaje que teníamos pensado hacerle, igual que la idea de editar las obras completas, estaba ya pensado de antes”, recalca Belén Quintáns. Será el 27 de octubre en el Salón Teatro de Santiago, con pasarrúas civil incluido. “A iniciativa total y absoluta de sus amigos, la mayoría desvinculados de la cultura”, precisa. Por razón de fechas, la Mostra Internacional de Ribadavia sólo podrá incluir este año a RVB en unas jornadas de crítica, pero en 2013 se prevén coproducciones sobre obra del autor de Animaliños. El Centro Dramático espera anunciar su primer montaje gallego en el regreso de Guede antes del invierno. Será de RVB, pero —afirma el director— “no nos vamos a conformar con eso, queremos que sea un verdadero año bolañano”. A falta de saber qué materiales impulsan las grandes editoriales, Manuel Bragado (Xerais) avanza que el “esfuerzo” está garantizado. “Pero también creo que el Ano Bolaño debería actuar sobre el propio público. Que los editores publiquen tan poco teatro también forma parte de los hábitos culturales”.

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