Una novela en 400 voces

El ‘euskaltegi’ Bilbo Zaharra dedica su lectura pública de final de curso a ‘Zergatik panpox’, de Arantza Urretabizkaia, editada en 1979

Una joven lee un fragmento de Zergatik panpox, en el Teatro Arriaga. / F. D.-ALDAMA

Hasta el bilbaíno paseo del Arenal llegaba ayer gracias a la megafonía un runrún de palabras en euskera que se mezclaba con el ruido del tráfico habitual. Cada dos minutos, la voz cambiaba, pero el relato proseguía sin pausa. A la entrada del Teatro Arriaga, una pantalla iba mostrando los rostros de quienes en su foyer leían la novela Zergatik panpox, de Arantza Urretabizkaia (San Sebastián, 1947). Lo hicieron 400 personas durante 12 horas para celebrar la fiesta de los estudiantes del euskaltegi Bilbo Zaharra.

La propia Urretabizkaia abrió la lectura pública e íntegra de su novela a las ocho de la mañana, y se quedó en el Arriaga toda la mañana para escuchar a los alumnos del euskaltegi y a otros estudiantes que avanzaron por la novela en fragmentos de poco más de 20 líneas. La autora reconocía una extraña sensación al escuchar su texto más de 30 años después de su publicación. “Cuando escribo literatura lo hago con la conciencia de que no estaré cerca del lector”, explicó. “Aquí es como si te echaran a la cara las palabras que escribiste hace mucho tiempo”, abundó. Urretabizkaia encontró interesante que voces masculinas leyeran las reflexiones que la protagonista de la novela hace en primera persona sobre su cuerpo.

“Es como si te echaran a la cara palabras escritas hace mucho”, afirma la autora

Entre los lectores de Zergatik panpox se sucedieron también políticos como el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna; el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao, y el portavoz foral, Juan Mari Aburto; las consejeras de Educación, Isabel Celaá, y Cultura, Blanca Urgell; la concejal bilbaína de Cultura, Ibone Bengoetxea, o el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, entre otros.

El abanico de participantes se abrió al mundo de la universidad, con la presencia del catedrático de Literatura Vasca de la UPV, Jon Kortazar; el deporte, con el exportero del Athletic José Ángel Iribar, o el periodismo, con, entre otros, Unai Morán, Santiago Gallego y Sheila Batiz, en nombre de EL PAÍS.

El escritor Ramón Saizarbitoria regresó al Arriaga a leer la obra de su colega, un año después de que la jornada similar se dedicara a su novela Hamaiko pauso.

Estudiantes, políticos o profesores se sucedieron en el acto del Arriaga

Bilbo Zaharra puso en marcha la lectura íntegra en público de clásicos en euskera hace cuatro años para celebrar el fin de curso y el esfuerzo de sus alumnos, así como reivindicar el valor de los títulos elegidos. La iniciativa comenzó con Gero, de Axular. En los años siguientes se leyeron en el Arriaga Peru Abarca, de Mogel, y Haur besoetakoa, de Jon Mirande. Con Hamaika pauso (1995), la selección se acercó a la literatura contemporánea.

Cuando en 1979 Zergatik panpox llegó al mercado resultó chocante, recuerda su autora. “Yo no era consciente de que era la primera vez que una voz de mujer entraba en la literatura vasca”, rememora. “Aparte de esta circunstancia, algún valor literario tendrá la novela para que haya llegado hasta ahora”, concluyó.

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