La Fiscalía se querella por las obras sin licencia del Hipódromo de la Zarzuela

El Ministerio Público acusa al promotor de un "presunto delito contra la ordenación del territorio"

El Código Penal impone penas de prisión de uno a cuatro años por construir en zona protegida

Una carrera de la temporada de primavera de 2010 en el Hipódromo de la Zarzuela. / SANTI BURGOS

La Fiscalía de Medio Ambiente de Madrid ha formulado una querella por un presunto delito contra la ordenación del territorio contra el Hipódromo de la Zarzuela. El Ministerio Público abrió diligencias de investigación hace unas semanas para estudiar la denuncia de un particular acerca de las obras de reforma sin la correspondiente licencia urbanística que el Hipódromo ha estado llevando a cabo en la instalación, catalogada como bien de interés cultural (BIC) desde 2009.

La Fiscalía atribuye al Hipódromo de la Zarzuela S. A., una sociedad anónima propiedad de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y Loterías y Apuestas del Estado (LAE), un "presunto delito contra la ordenación del territorio previsto en el artículo 319.1 del Código Penal", según una comunicación oficial a la que ha tenido acceso este diario. El artículo 319.1 prevé penas de prisión de un año y seis meses a cuatro años, multa de 12 a 24 meses e inhabilitación especial para profesión u oficio por tiempo de uno a cuatro años a "los promotores, constructores o técnicos directores que lleven a cabo obras de urbanización, construcción o edificación no autorizables".

Las obras a las que se refiere el artículo del Código Penal son las realizadas en "suelos destinados a viales, zonas verdes, bienes de dominio público o lugares que tengan legal o administrativamente reconocido su valor paisajístico, ecológico, artístico, histórico o cultural, o por los mismos motivos hayan sido considerados de especial protección".

El Ayuntamiento ordenó paralizar las obras en febrero pasado porque no tenían licencia

El Ayuntamiento de Madrid ordenó la paralización de la reforma del Hipódromo de la Zarzuela en febrero pasado, tras comprobar que las obras no contaban con la pertinente licencia urbanística. El jefe del Servicio de Disciplina Urbanística ordenó “la suspensión inmediata” de los trabajos en la zona de ensilladeros del hipódromo. En caso de incumplimiento, aseguraba la resolución, que adelantó EL PAÍS, “se dispondrá el precintado de las obras y la retirada de la maquinaria y materiales”.

Fue la denuncia de un particular la que motivó una visita de los inspectores de Urbanismo del Consistorio, que comprobaron cómo en la zona de ensilladeros se habían demolido parte de las antiguas construcciones y se había empezado a edificar una nueva, de una planta, con estructura de hormigón y mayor superficie que la anterior, destinada a acoger unos vestuarios. Esa reforma no tenía licencia. Y no era la única. La resolución del jefe de Disciplina Urbanística menciona también otras obras en el restaurante, en la tribuna central y en una de las terrazas de las instalaciones realizadas sin permiso.

La licencia de obras para el restaurante del Hipódromo únicamente permitía acometer reformas como acabados en fachadas exteriores o el retejado. Sin embargo, la inspección constató que se había construido un nuevo torreón. Además, se había demolido el forjado de la planta baja y se había hecho uno nuevo con mayor superficie en el sótano. En la tribuna central, cubierta por el célebre voladizo ideado por el ingeniero Eduardo Torroja, la propiedad había hecho obras de tapiado de puertas y huecos y apertura de otros nuevos. Finalmente, en una de las terrazas se ejecutó una superficie terriza en la que se plantaron árboles y se instalaron farolas. Ninguna de estas actuaciones estaba cubierta por las licencias urbanísticas, señala la resolución.

Pese a que el documento, firmado el 14 de febrero, ordena la “suspensión inmediata” de los trabajos, el Hipódromo siguió adelante con las reformas. Diez días después, un portavoz aseguró que no había llegado "confirmación oficial de la paralización de las obras” y añadió que el Hipódromo cuenta con una licencia para todo el recinto desde julio de 2011. Las obras que no están contempladas en la licencia “lo estarán en el plan especial que se aprobó inicialmente en septiembre pasado”, señaló. Es decir, el Hipódromo estuvo realizando obras sin esperar a tener permiso para ello. El Ayuntamiento no hizo visita de inspección para comprobar si la reforma se detuvo hasta el 1 de marzo.

En septiembre pasado el Ayuntamiento aprobó inicialmente un plan especial para regular sus obras de rehabilitación. Sin embargo, entonces ya estaban hechas el 70% de las reformas. Durante cerca de tres años, los gestores habían rehabilitado la pista, las tribunas, una de las dos zonas de cuadras, el aparcamiento, los accesos... El plan especial venía a regularizar unas obras ya hechas que, según la Concejalía de Urbanismo, hasta entonces se habían ido autorizando mediante licencias puntuales. El plan especial se aprobó definitivamente el 28 de febrero pasado. 

Las reformas pretenden rentabilizar una finca de 110 hectáreas, propiedad de Patrimonio Nacional, que no acaba de despegar como polo de atracción del ocio de los madrileños y que en 2010 tuvo 3,1 millones de euros de pérdidas. El Hipódromo trató de reconvertirse en terraza de verano, con discoteca al aire libre, hace unos años, pero la Concejalía de Urbanismo emitió una orden de cese de actividad a raíz de la denuncia de un particular. No tenía licencia de funcionamiento.

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