El juez imputa a dos ‘mossos’ por detención ilegal y lesiones a un joven

Los agentes sospecharon de un individuo que circulaba en moto por el barrio de la Ribera

El chico fue arrojado al suelo y golpeado por los policías

Un juez de Barcelona investiga la presunta agresión de dos agentes de los Mossos d’Esquadra a un estudiante al que detuvieron sin un motivo que lo justificara. Los hechos ocurrieron hace tres semanas en el céntrico barrio barcelonés de la Ribera. Los policías han sido llamados a declarar como imputados por los delitos de lesiones y detención ilegal, confirmaron a este diario fuentes judiciales. El incidente comenzó cuando un chico que conducía una motocicleta levantó las sospechas de dos agentes de paisano que patrullaban la zona, donde los tirones de bolso desde vehículos de dos ruedas son el pan de cada día. Como ocurre muy a menudo en los asuntos de orden público, las versiones de las partes en liza difieren de forma notable.

Un portavoz oficial de la policía autonómica subraya que el joven circulaba de forma un tanto temeraria y a una velocidad excesiva para las estrechas calles del corazón de Barcelona. “Su conducción no era correcta, iba contra dirección y se subía por las aceras”, detalló. Los dos agentes dieron el alto al motorista, pero este hizo caso omiso y se dio a la fuga. Los policías, siempre según las mismas fuentes, le persiguieron (también en moto) hasta que le alcanzaron en la calle de Sant Pere més Alt. El chico abandonó entonces el vehículo y, según la policía, arrojó el casco contra el cuerpo de uno de los agentes, que fue alcanzado.

Otras fuentes conocedoras del caso subrayan, en cambio, que el chico escapó solamente porque carecía de permiso de circulación y porque, además, sentía miedo de la presencia de dos hombres de gran corpulencia que, sin una razón aparente, le observaban desde hacía un rato. Según una testigo de los hechos que ha declarado ante el juez y que es compañera de colegio del joven, este se dirigía a estudiar a la escuela La Salle Comtal. El detenido, de 18 años, nacionalidad española y tez oscura, es alumno del centro y carece por completo de antecedentes policiales.

Tras alcanzar al motorista, los policías de paisano le arrojaron al suelo para inmovilizarle. La detención fue aparatosa, admitió un portavoz, y el joven acabó lesionado. Según la versión del estudiante y de la testigo, los mossos le propinaron puñetazos y patadas por todo el cuerpo mientras permanecía en el suelo. Uno de ellos, según esa misma versión, le golpeó violentamente con el casco de la moto en la cabeza.

Se excedieran o no en el uso de la fuerza, lo que está claro es que la actuación policial tuvo consecuencias imprevisibles. La polémica detención del joven motorista acabó derivando en un verdadero conflicto de orden público. Alrededor de ocho personas —jóvenes, en su mayoría— que habían observado la escena de la detención arremetieron violentamente contra los policías “armados con cinturones y palos”, según la versión policial.

Los agentes se vieron sorprendidos y, ante “una situación clara de riesgo”, solicitaron refuerzos. Mientras diversas patrullas de Ciutat Vella se acercaban a la zona, los dos agentes se defendieron como pudieron de un ataque inesperado. Pese a la rapidez con la que llegaron los refuerzos —apenas tardaron unos minutos—, el incidente se saldó con los dos agentes heridos: uno con lesiones cervicales y el otro con contusiones en la espalda. Además, tres menores de edad fueron detenidos por atentado contra los agentes de la autoridad. Los policías, confirmó el mismo portavoz, siguen de baja por esas lesiones.

El motorista herido por la actuación policial fue detenido y llevado a comisaría. La policía le consideró responsable de los delitos de conducción temeraria, conducción sin permiso de circulación y atentado y resistencia a los agentes de la autoridad. La detención, sin embargo, quedó sin efecto porque el juez concedió al joven un hábeas corpus y, tras dejarle en libertad, abrió una investigación sobre la actuación policial que ha derivado en la imputación de los dos agentes. El hábeas corpus es un derecho del detenido que obliga a ponerle a disposición del juez para ser escuchado, el cual determina si ha sido víctima de una detención arbitraria. La declaración como testigo de la compañera fue clave para decidir su puesta en libertad. Los policías declararán en los próximos días ante el titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Barcelona, Joaquín Aguirre.

La tangana ocurrida a raíz de la detención del motorista fue un punto de inflexión para los Mossos d’Esquadra, que sopesaron la necesidad de imponer su presencia en el barrio. Aquel incidente, de hecho, motivó una operación policial conjunta en la que fueron identificadas 152 personas. La policía había detectado un repunte de los robos —especialmente, de los tirones— y de la percepción de inseguridad ciudadana, según un portavoz, y decidió actuar. La presencia policial, de hecho, se mantiene hoy para aliviar la presión delictiva de la Ribera.

El dispositivo se saldó con diversos detenidos por asuntos menores —faltas de hurto, requerimientos judiciales pendientes— y un total de 14 personas fueron trasladadas a las dependencias de extranjería del Cuerpo Nacional de Policía por hallarse en España en situación irregular.

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Redactor de tribunales El País. Barcelona

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