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aCadaCanto crea su música para la tienda de la esquina

Acordaron despachar su disco solo en aquellos comercios en los que “valoren lo que hacemos”

aCadaCanto es una locución adverbial. Un bergantín hecho a mano, desde la primera nota hasta su producción, para enfrentarse al Goliat de las ideas marchitas. Música popular o un verso de Álvarez Blázquez.

Hasta el momento, Guadi Galego y Xabier Díaz habían calentado sus voces junto al guitarrista Guillerme Fernández bajo la luz tenue de los bares. A aquel popurrí se une un acordeón, el de Xosé Lois Romero, quien admite también la responsabilidad de percutir los arabescos de su instrumento para dar ritmo a aCadaCanto. Lo que antes era un divertimento, ahora adopta el tono serio de las camisas blancas y los sellos discográficos. Este álbum —que interpretarán mañana en el Teatro Principal de Santiago—, es el sexto de Músicas de Salitre, la compañía que Díaz y Fernández erigieron de la nada en 2005.

Sus acordes vernáculos no se ponen a la venta a cualquier precio. Estos compañeros casuales en otros grupos como Espido o Nova Galega de Danza acordaron despachar su disco solo en aquellos comercios en los que “valoren lo que hacemos”, lejos del anonimato de los grandes almacenes. Y procuran que su mecenas sea el auditorio. Casi todas las piezas son de creación propia, y, sin embargo, algunos estribillos comenzaron a conjugarse tras horas y horas manejando la azada bajo un sol de justicia en Moscoso (Pontevedra). Años después, Xabier Díaz los rescataría de entre los toques que hilvanaban con cafés y galletas la señora Rosa y su hermana, para encajarlos en este disco con vocación transitoria.