Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

El ‘informe Crespo’: un negocio de 2,4 millones para médicos y concejales

La auditoría no publicada por la Sindicatura de Cuentas destapaba irregularidades que causaron grandes pérdidas a los hospitales de Blanes y Calella

El 23% de las retribuciones pagadas por el exalcalde de lloret "no estaban justificadas"

CMSM gastó cientos de miles de euros sin "acreditar las compras o servicios" recibidos

Un edil de CiU y otro del PSC, entre los mayores beneficiados por los pagos

Ampliar foto

El informe Crespo, la auditoría a la empresa pública Centros Médicos Selva Maresme (CMSM) que la Sindicatura de Cuentas archivó en 2006, no solo puso de manifiesto cobros irregulares del exalcalde de Lloret y actual diputado de CiU, Xavier Crespo. Las 70 páginas del documento, a las que ha tenido acceso EL PAÍS, destapaban también un negocio de 2,4 millones de euros hecho a costa del dinero público de la Corporación de Salud de la Selva y el Maresme que benefició durante cinco años a médicos, gestores y dos ediles.

El negocio se nutría de los tratamientos a los extranjeros en la Costa Brava. Lo habitual en estos casos es atender los casos leves en consultorios médicos privados y derivar los urgentes a los hospitales de la zona, en este caso los dos públicos que gestiona la corporación en Blanes y Calella. Consultorios y hospitales pasan luego la factura a los propios turistas o a sus seguros médicos. A partir de 2000, la corporación —legalmente no tendría este nombre hasta un año más tarde— se embarcó en este negocio e integró seis de estos consultorios, previo acuerdo con sus dueños, en su empresa filial: CMSM. Dos de ellos, de Crespo, estaban en Lloret, y los demás en Malgrat de Mar, Blanes, Santa Susanna y Pineda de Mar.

La facturación obtenida ascendió ya a 585.353 euros el primer año. En 2001, eran 1,4 millones. Y en 2002, 1,97. En todo el periodo investigado por la Sindicatura de Cuentas —de abril de 2000 a septiembre de 2005—, CMSM ingresó 8,84 millones de euros, según las hojas de contabilidad.

Y sin embargo, el proyecto fue ruinoso para la corporación. Su filial no solo perdía dinero —356.352 euros entre 2000 y 2005—, sino que la red de seis consultorios se comió 2,4 millones de euros que deberían haber llegado al organismo público. Una paradoja salvo para quien conozca muy bien las claves del negocio.

Y es que los buenos ingresos no están en las consultas médicas básicas de los consultorios, cuyas tarifas se han visto contenidas por la presión de las aseguradoras y la competencia. El negocio está en la gestión del cobro de los tratamientos hospitalarios, cuyas tarifas son mucho más elevadas.

Los auditores señalan como irregulares gastos por 1,3 millones

Entre 2000 y 2005, CMSM ingresó por los turistas que derivó desde sus consultorios a los hospitales un total de 5,44 millones de euros, el 61,5% de la facturación total. La empresa facturaba a los pacientes o sus seguros médicos y luego pagaba parte de ese dinero a los hospitales de Blanes y Calella quedándose con un margen enorme: el 46,75%. CMSM también derivó a algunos pacientes al hospital de Palamós, sin relación con la corporación. En este caso, el margen aplicado era inferior.

La intermediación entre aseguradoras y los hospitales aportó a CMSM un margen de 2,4 millones de euros. Era un dinero que podría haber ido a los hospitales de Calella y Blanes, cuyas instalaciones y cuyos trabajadores habían hecho el trabajo, pero la dirección de la corporación decidió que se hiciera de esta forma, aun a costa de perder 2,4 millones de ingresos en favor de su filial. La clave, sin embargo, no era tanto qué empresa facturaba —al fin y al cabo, una era la matriz y la otra su filial—, sino que todo el dinero que entraba en CMSM se esfumaba por las cuantiosas pérdidas que acumulaban los consultorios por los elevados sueldos fuera de convenio, pagos irregulares y gastos personales de los profesionales. En total, los auditores de la sindicatura señalaron como irregulares gastos por más de 1,3 millones.

Los auditores de la Sindicatura bucearon en nóminas, hojas de contabilidad, facturas y todo tipo de documentos de la corporación y su filial CMSM. La conclusión es que, al entrar en el negocio de los consultorios para turistas, la corporación no solo se metió en un terreno en el que poco tenía que ganar, sino que le supuso ceder buena parte de sus ingresos a los médicos que llevaban esos consultorios. “Los ingresos netos obtenidos de la gestión económica realizada por cuenta de los hospitales servían para financiar el resto de las actividades”, expone la auditoría.

Xavier Crespo, gerente de CMSM desde su fundación, fue el hombre que puso en marcha CMSM en 2000. Hasta entonces, compaginaba su trabajo en la corporación con el negocio privado de los consultorios. Ese año, el presidente y el gerente de la corporación eran Robert Pujol y Pere Vallribera, respectivamente. Pujol es familiar de Guadalupe Oliva Pujol, esposa de Crespo, también médico y, con su marido, una de los profesionales que se beneficiaron de las irregularidades cometidas en CMSM (209.000 euros entre los dos). Vallribera había sido puesto en el cargo por el Consorcio de Salud y Social de Cataluña (CSC), organismo público al que la corporación había subcontratado la gestión de sus hospitales.

El actual diputado de CiU ocuparía el cargo hasta llegar a la alcaldía de Lloret, en julio de 2003. Los auditores destacan que “la mayoría del personal fue contratado por el señor Crespo” y que este era el encargado de gestionar los pagos y manejar la caja.

Dos concejales, uno de CiU y otro del PSC, entre los más beneficiados

En CMSM imperó desde el primer momento un exceso en el gasto, según la auditoría. En los tres años en los que Crespo fue gerente, la empresa gastó 1,02 millones de euros en sueldos. Al analizar estas remuneraciones, los auditores descubrieron todo tipo de irregularidades: se abonaron mensualidades sin cotizar a la Seguridad Social, pagas extras y dietas indebidas, y generosos complementos salariales no previstos —ni en los contratos de trabajo ni en el convenio laboral aplicable, el de la red hospitalaria concertada—; también advirtieron falta de control en el pago de guardias y servicios médicos. En total, el informe concluye que el 23,58% de las “retribuciones al personal no estaban justificadas”.

No fue el único capítulo donde la salida de dinero de CMSM fue generosa. Durante la gerencia de Crespo, la empresa también pagó 312.347 euros a médicos externos, sin que exista la “documentación en base a la cual se calcularon los honorarios profesionales”.

La empresa también pagó en esos tres años 191.180 euros en “gastos sin disponer de facturas o documentación que acredite las compras o servicios recibidos”. Los auditores siguieron el rastro del dinero y encontraron vagos apuntes contables que indicaban más pagos a personal, algunos en negro (130.912 euros), “comisiones” (25.861 euros) o viajes y restaurantes (14.071 euros).

La corporación vivió importantes cambios en el año 2003. Crespo fue nombrado alcalde de Lloret y su salida de CMSM fue cubierta por Carme Aragonès, actual concejal del PSC en Pineda de Mar. Pere Vallribera también salió de la corporación, donde fue sutituido por la actual gerente, Núria Constans. La gestión de CMSM, sin embargo, no varió en los sustancial, según la auditoría de la Sindicatura.

Entre el 1 de julio de 2003 y el 31 de mayo de 2005, los pagos indebidos —sin cotizar, por complementos fuera de la normativa...— alcanzaron el 19,48% del total. Médicos externos percibieron un total de 347.411 euros sin que “CMSM disponga de la documentación que acredite cómo se calcularon estos honorarios”. Los demás gastos no justificados —pagos supuestamente en dinero negro, comisiones...— ascendieron a 142.830 euros. La auditoría insiste en varios puntos en que todos estos pagos fueron autorizados directamente por los gerentes de la corporación en esos cinco años, Pere Vallribera y Núria Constans.

Además de Crespo y su esposa, los auditores señalan que las otras dos personas más beneficiadas por pagos irregulares fueron la propia Carme Aragonès y el médico Xavier Rius Moya, entonces segundo teniente de alcalde por CiU en el Ayuntamiento de Santa Susanna. Según los auditores de la Sindicatura, Aragonès se otorgó un sobresueldo por “gastos de representación” de 601 euros netos mensuales y Rius percibió pagos indebidos fuera de convenio y de lo establecido en su contrato laboral por un total de 31.449 euros.

Aragonès declaró ayer que su cargo como consejera delegada en CMSM era “simbólico”, que ella era una “figura de paja” y que “no gestionaba el día a día”. Aragonès asegura que “nunca firmó nada”, a pesar de que el informe de la Sindicatura recalca que era ella quien manejaba las “variaciones mensuales de las nóminas”, contrataba al personal y firmaba los cheques bancarios de algunas remuneraciones. Rius, por su parte, afirma que todo lo que cobró fue en nómina y legal. La Corporación de Salud del Maresme y la Selva declinó opinar sobre la auditoría. “Para nosotros es un tema cerrado”, declaró un portavoz.

La fecha del 31 de mayo de 2005 marcó un antes y un después en la corta y convulsa historia de CMSM. En una sola jornada, las personas que habían dirigido la empresa desaparecen de la escena. Xavier Crespo deja de presentar facturas por honorarios. Su esposa, Guadalupe Oliva, pide la baja voluntaria, lo mismo que la consejera delegada, Carme Aragonès. Al mismo tiempo, la empresa decide desprenderse de los consultorios médicos y los profesionales que tantas pérdidas le habían ocasionado. Había llegado la hora de liquidar la empresa.

La fecha en la que esto ocurre coincide con el informe de la Intervención de la Generalitat que destapa las primeras irregularidades y que pone en marcha la investigación de la Sindicatura. Vistos los documentos, da la impresión de que alguien ha ordenado poner fin a la aventura. Las cuentas depositadas en el Registro Mercantil muestran al año siguiente una milagrosa recuperación de CMSM. Tras soltar lastre, la empresa —que ya acumulaba unas pérdidas de más de 450.000 euros— da la vuelta a la situación y en un solo ejercicio sanea sus cuentas. La corporación disuelve la compañía poco después.