Un filósofo en las Ventas

El cineasta nos lleva por estaciones, mercados y museos. Acaba de publicar su primera novela, ‘Simpatía por el diablo’, un ‘thriller’ sobre políticos corruptos manejados por banqueros

Agustín Díaz Yanes, en el barrio de Chamberí. / BERNARDO PÉREZ

1. Cines Renoir. Ahí estrené mi primera película, Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, y me dio muchas cosas buenas. González Macho siempre me ha estrenado el resto de las películas allí y siempre me ha dado mucha suerte. Suelo ir bastante a estos cines, son los que más frecuento, que además son en versión original y los de Cuatro Caminos (Raimundo Fernández Villaverde, 10) me quedan cerca de casa.

2. Plaza de Las Ventas. He ido a este lugar desde mi más tierna infancia. He visto a toreros extraordinarios, como Antoñete, Ordóñez, Paco Camino y los que vienen después. Llevo 50 años yendo, 30 con abono, y es donde he pasado las mejores tardes de mi vida.

3. Museo del Prado. Cuando terminé la carrera de Filosofía y Letras fui profesor de universidades americanas y llevaba a mis alumnos a dar clases al Prado. Y hubo un momento que lo llegué a conocer muy bien. Quizás es lo más importante que tenemos en España. En el rodaje de Alatriste lo utilizamos mucho por la luz, con Velázquez. Y cuando me fueron a hacer un reportaje por la película tuvieron la amabilidad de dejarnos hacerlo un lunes y pude verlo vacío. Y eso es espectacular.

4. El Retiro. Nací al lado, en la calle Fernán González, y de niños íbamos allí. De mayor también, cuando voy a ver a mi hermana. Aunque ahora esté más tumultuoso es un sitio maravilloso para cruzarlo o pasar un rato sentado en un banco.

5. Facultad de Filosofía y Letras. Además de hacer la carrera, ahí conocí a mi mujer, en primero de carrera, y a amigos y amigas que siguen siendo mis íntimos. Y ahí empezó mi carrera sentimental.

Cine y escritura

Agustín Díaz Yanes (Madrid, 1950) nació en Retiro y media vida la ha pasado en Chamberí. Debutó como director en 1995 con Nadie hablará... Acaba de publicar su primera novela, Simpatía por el diablo (Espasa) y espera “que no sea la última”.

6. Estación de Atocha. Aparte de que me encanta lo que hizo Moneo, odio los aviones, y entonces cuando entró ahí lo hago completamente relajado. Y casi siempre voy a hacer viajes que están muy bien, como ir a los toros o, como ahora, a presentar mi novela.

7. Mercado de Alonso Cano. Durante muchos años soy yo el que hace la compra, no cocino nunca y apenas sé hacer nada, pero sí compro. Y después de treinta años de ir a este mercado soy amigo de todos los comerciantes y paso muy buenos ratos hablando con ellos de cine, fútbol o lo que sea. (Alonso Cano, 10)

8. Barrio de Chamberí. En especial la calle Álvarez de Castro con su arbolado que menos mal no lo tiraron. Cada vez salgo menos del barrio, es muy amable, no demasiado pijo y está muy bien. Son tantos años que conozco a casi todo el mundo, es casi como un pueblo.

9. El Ateneo. Aunque ya no soy socio, mi madre me hizo cuando tenía 16 años y aún me acuerdo del número, 10.617, pasé casi 10 años metido ahí. Decía que iba a estudiar y no estudiaba mucho, pero leí muchos libros dispersos. Era como un refugio. (Santa Catalina, 10)

10. Mezcla. Durante 30 años me he comprado ahí la ropa, también mi mujer y hasta mi hijo. Me llevo la ropa y si no me queda bien la devuelvo. Es casi como una segunda casa para mí. (O’Donnell, 14)

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