DEPORTES

Un ascenso a todo o nada

Tras un año en Segunda División, el equipo coruñés retorna a la máxima categoría gracias a la victoria en casa frente al Huesca.

Los jugadores del Depor, Valerón y Juan Domínguez celebrando el ascenso. / GABRIEL TIZÓN

Hay algo en Augusto César Lendoiro que remite al apostador, al jugador que después de tanto tiempo ya ha domado el riesgo y obtiene réditos moviéndose en los límites. Hace un año muchos creyeron verle palidecer en el palco de Riazor cuando, sin poder evitar que se le humedeciera la mirada, digería el primer descenso tras un cuarto de siglo al frente del Deportivo. Con una deuda reconocida lindante con los cien millones de euros, y una deriva alarmante en la calidad del plantel, se especuló con el principio del fin de la epopeya blanquiazul. Los agoreros tendrán que esperar: Lendoiro, como los más habilidosos tahúres, guardaba varios ases.

El primero tenía que ver con el seguro de compensación al descenso, una contraprestación económica de un fondo común de los clubes por la que el presidente deportivista se fajó durante maratonianas reuniones con medio fútbol español y que le enfrentó a equipos que entendían que era una claudicación ante los intereses de los grandes por acaparar los ingresos de televisión. Pero Lendoiro se salió con la suya y el Depor logró así 10 millones para salir en una categoría en la que el presupuesto de 19 de sus rivales ni siquiera llega a esa cantidad. El dinero no es una cuestión menor en un club donde la mitad de cada euro que se ingresa se lo queda la Agencia Tributaria. Pero Lendoiro puso las fichas sobre la mesa y se la jugó a todo o nada. Intuyó además que sin la gente no regresaría a Primera.

Los precios de los abonos se rebajaron y se ofrecieron entradas a coste reducido. Cuando al poco de empezar la Liga el Depor recibió al Guadalajara un sábado a las cuatro de la tarde con el estadio tan lleno como en las mejores noches de la Champions, Lendoiro supo que estaba en el camino de vuelta.

Faltaba el fútbol. Entre las primeras decisiones tras el trauma estuvo la de dar las riendas del equipo a José Luis Oltra, un joven técnico que las dos anteriores campañas había trabajado en sendos equipos que se fueron al descenso, Tenerife y Almería. A Oltra le acompañaba un aura que Lendoiro siempre ha considerado un valor intrínseco al entorno. “En A Coruña gusta el fútbol de calidad. Sería difícil entender otra cosa cuando el hombre fuerte de la plantilla es Valerón", espetó el presidente.

El mediapunta de 36 años, que había tenido una participación residual con Lotina, se convirtió en referencia fuera y dentro del campo, donde ha dominado sin demasiado motor, pero con sabiduría y su mayor cuota goleadora en 11 años como deportivista. Valerón era un as con el que se contaba. Otros parecían perdidos, pero Lendoiro también se los quedó y mantuvo la columna del equipo: jugadores como Aranzubia, Colotto, Guardado o Riki. No llegaron ofertas golosas por ellos, pero Lendoiro no era proclive a atenderlas porque tenía claro que su apuesta era mantenerse un año en gastos de Primera. Y al cierre del mercado dejó un Ferrari ante la puerta de Oltra, una plantilla que solo en salarios superaba los 18 millones, un club de 45 para competir contra rivales como Almería (11 millones), Valladolid (10,5) o Celta (9).

Dépor 2- Huesca 1

Deportivo: Aranzubia; M. Pablo, Colotto, Aythami, Morel; Álex Bergantiños, Juan Domínguez; Bruno Gama (Laure, m. 88), Lassad (Xisco, m. 66), Guardado; y Riki (Borja, m. 72). No utilizados: Lux, Ayoze, Saúl y Pablo Álvarez.

Huesca: Luis García; Rafael Sastre, Corona, Luis Helguera, Llamas (Tariq, m. 86); Lázaro (Mario Rosas, m. 83), Lluis Sastre; Núñez, Jorge (Molina, m. 65), Omar; y Roberto. No utilizados: Cabrero, Clavero, Rivas y Jokin.

0-1 m. 33, Núñez; 1-1, m. 40, Riki; 2-1, Xisco, m. 70

Árbitro: Arias López. Amonestó a Colotto, Corona y Rafael Sastre

Riazor. 35.000 espectadores.

El Depor gasta en pagar a sus futbolistas cuatro veces el presupuesto total del Alcorcón, justo el oponente que le mostró el pelaje de la Segunda.. Fue en la sexta jornada cuando los jugadores sufrieron un aterrizaje traumático en la categoría, tres goles en el primer cuarto de hora en el arrabal madrileño. “Si entendemos lo que ha pasado nos vendrá bien”, diagnosticó Oltra. Pero después aún cayó en Alcoy y Cartagena y empató en casa ante el Nástic. “Todavía no he tocado la tecla de competir bien”, asumió entonces el técnico.

La corrección se concretó de manera un tanto aleatoria. Oltra ha mostrado dos características: le cuesta hacer cambios, pero si llegado el momento un futbolista entra y responde se gana la continuidad. En cuanto golpearon las primeras sanciones fueron dos de las piezas más discutidas, el central Aythami y el centrocampista Jesús Vázquez, los primeros en tener una falta. Les suplieron Zé Castro y Juan Dominguez y, casualidad o no, el equipo mudó. Con ellos se encadenaron 11 jornadas sin derrota, diez victorias y tres meses sin perder que dispararon al Depor en la tabla a pesar de que no dejó de sufrir para cerrar los partidos. Inabordable en Riazor, donde solo el Hércules venció y Nástic y Valladolid empataron, se acostumbró a sacar los resultados por la mínima o a sentenciar muy al final,. Pero también a ganar. Por eso ha subido a Primera y, a falta de un partido, ya ha igualado el récord del Valladolid con 88 puntos.

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