Soles y sombras del primer año del 15-M

El 15-M culmina su aniversario con una multitudinaria cacerolada ante la Bolsa

Ganan concreción en las propuestas pero pierden conexión con el público general

FOTO: LUIS SEVILLANO / VÍDEO: ATLAS

Una multitudinaria cacerolada precedió a la última asamblea del primer aniversario del 15-M y otra multitudinaria cacerolada marcó su fin, y el inicio de una marcha en la que más de un millar de indignados abandonó Sol, por la calle de Alcalá, hasta la Bolsa, vigilada por una veintena de furgones policiales.

“Porque la salud no es un negocio”. “Porque hay gente sin casas y casas sin gente”. “Porque el despido será procedente y tus derechos improcedentes”. Muchos ciudadanos pueden estar de acuerdo con estas afirmaciones de carteles del 15-M colgados en la Puerta del Sol, uno de sus principales símbolos. Su aniversario culminó ayer con una cacerolada y una nueva asamblea en la que se escucharon propuestas muy concretas, que desdicen a quienes tildan a los indignados de volátiles, pero con una menor conexión con el público general.

El movimiento ha reafirmado en el #12M15M su carácter pacífico, combinado con cierta resistencia a la autoridad. Ahora planea continuar con sus acciones para construir un modelo político, económico y social alternativo, con acciones ya en marcha como las de Stop Desahucios o la Oficina Precaria y otras nuevas, como la campaña Desmontando Mentiras.

Más concretos, menos inclusivos. Una asamblea pública, en la calle, en la que cualquiera puede tomar la palabra. Es el alma del 15-M, su seña de identidad, un punto de partida diferente para construir un modelo de convivencia ídem. Y una de sus principales dificultades. Fue su primer foco de críticas: “Pasan horas hablando, pero no llegan a ninguna conclusión”. “Vamos despacio, porque vamos lejos”, responden los indignados, conscientes de las dificultades de su método de trabajo.

El primer aniversario ha revitalizado la convocatoria pública de las asambleas en Madrid, que llevan celebrándose todo el año, al concentrarla durante varios días en el centro. La participación en las mismas ha sido más modesta que hace un año y en ellas se nota el protagonismo de quienes tienen cierta veteranía en el movimiento. Todos insisten en su carácter público y continuamente animan a la participación de “cuantas más personas, mejor”. Pero el compromiso es complicado y el trabajo continuo, indispensable para definir actuaciones concretas y ponerlas en práctica, aleja a muchos de los ciudadanos que el año pasado se animaban a tomar la palabra.

Si bien decenas de miles de personas acudieron a la manifestación del sábado (30.000 según Interior) y las asambleas nunca han perdido su carácter abierto, las necesidades de organización del movimiento, de cierto compromiso para desarrollar un trabajo continuo, lo alejan de la sociedad en general. Una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) confirma esa pérdida de apoyo, porque aunque la mayoría de los encuestados muestran su simpatía (51%) por el movimiento, lo hacen en menor medida que el año pasado (71%).

Iniciativas ya en marcha. Con el ejemplo de la paralización de desahucios, otra de las señas de identidad del 15-M en colaboración con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, los indignados pretenden continuar activando iniciativas dirigidas a poner en práctica las bases del movimiento y, en última instancia, modificar el sistema capitalista. En la asamblea de cierre del #12M15M se escucharon los resúmenes del trabajo de las asambleas temáticas que durante estos días se han celebrado en las plazas del centro de Madrid.

Varias comisiones han puesto ya en marcha la campaña Desmontando Mentiras, con la que pretenden combatir el “pensamiento único” impuesto por los poderes políticos, económicos y mediáticos. Las hay de carácter económico —“abaratar el despido genera empleo”, “la reforma financiera va a resolver los problemas del sector”, “el sistema eléctrico privatizado funciona mejor que el público”—, políticas —”la soberanía reside en el pueblo”, “la justicia es igual para todos”— o sociales —“no hay dinero para la educación pública”, “la sanidad privada es más barata”—. “La idea es que se vayan uniendo las distintas áreas de trabajo y reunamos nuestros argumentos contra lo que debemos creer”, señala una portavoz del 15-M.

En el área de vivienda, aparte de reforzar la campaña antidesahucios, en estos días se ha propuesto por ejemplo crear cooperativas de deuda, para aprovechar las rebajas de los bancos sobre ciertos créditos con tal deshacerse de los mismos. También quieren crear un parque autogestionado de viviendas, empezando por un censo de pisos vacíos cuya propiedad se investigue y, tras estudiar el caso, liberarlos para ponerlos “a disposición del pueblo”.

Estas acciones van acompañadas de una serie de reivindicaciones, como la regulación de la dación en pago, la creación de un parque público de alquiler o la despenalización de la ocupación de espacios abandonados. En economía también se han definido una serie de propuestas, como la derogación de la reforma laboral, la redistribución de la riqueza con unos límites de sueldos máximos y mínimos o la auditoría ciudadana. Esta comisión tiene previstas una serie de movilizaciones, que comienzan este mismo viernes con una concentración ante la sede de la Comisión Europea en Madrid, en paralelo a una acción de protesta en el Banco Central Europeo, en Fráncfort.

En la asamblea del aniversario, hubo espacio para temas muy diferentes, del movimiento Palestina Toma la Calle a la comisión de feminismo, sanidad o medio ambiente. Uno de los grupos que ha causado mayor simpatía ha sido el de los mayores, también conocidos como yayoflautas, que están recogiendo firmas para presentar una iniciativa legislativa popular en contra de la congelación de las pensiones.

Pacíficos, pero desobedientes. “Somos pacíficos, según la delegada del Gobierno [Cristina Cifuentes], y aun así nos sale un saldo de 30 detenidos”, lamentó el representante de la comisión legal, a falta de conocer el balance de la última noche. Este grupo se ha asesorado a los participantes en las actividades. Aunque el domingo la policía puso trabas a la celebración de asambleas, apelando a la restricción del derecho de reunión en la vía pública a 20 personas si el acto no había sido comunicado, los mayores problemas se han registrado de noche. La Delegación autorizó concentraciones en Sol, a partir de la solicitud de un particular, hasta las 22.00 los cuatro días. Los indignados siempre han desafiado el toque de queda y la policía ha esperado hasta altas horas de la madrugada, cuando quedaba menos gente, para desalojar.

Los indignados han insistido en su carácter pacífico y el grito de “estas son nuestras armas”, con las manos en alto, se ha escuchado de forma reiterada. Se quejan de violencia policial y maltrato en las comisarías. La delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, ha hecho un “balance muy positivo” de la actuación de los agentes que han vigilado la zona.

El 15-M combina su rechazo a la violencia con la incitación a la desobediencia civil. Es por ello que se han revelado contra el horario limitado de su concentración y critican que se les desaloje y detenga por llevar el debate al espacio público. Esa postura puede extenderse a otros ámbitos, como la objeción fiscal o la insumisión del funcionariado sanitario contra el “decretazo”, a las que llamaron ayer.

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