Un final de fiesta contra los bancos

El 15-M celebra su aniversario protestando contra Caixabank y el PP

Protesta contra los desahucios en el aniversario del 15M en Barcelona. / CARLES RIBAS

“¡Que les corten la cabeza!”, gritaron ayer medio millar de indignados concentrados delante de la sede de Caixabank, en la avenida Diagonal. Acababan de celebrar un juicio —ficticio— en el que condenaban a la banca por las tropelías que, a su entender, cometen contra la sociedad. Les acusaron de no perdonar las hipotecas a los ciudadanos, de invertir en empresas armamentistas y de financiar “ilegalmente” a los partidos, entre otras cosas. Y la condenaron a la guillotina, también ficticia —elaborada por ellos mismos—, apostada delante de las emblemáticas torres, que bautizaron como las “torres de Mordor”, en referencia a la tierra del libro El señor de los anillos, donde habita el mal.

Al lugar se trasladaron una cincuentena de furgones de los Mossos d’Esquadra y los agentes vigilaron de cerca —pero sin intervenir— la protesta delante de la sede bancaria. Al final del juicio, un grupo reducido de indignados decidió quedarse a pasar la noche delante de Caixabank a modo de protesta.

La acción fue la guinda del primer aniversario del Movimiento 15-M, que ha vuelto a la plaza de Catalunya durante cuatro días. Ha sido un regreso pacífico y festivo, en el que se han vuelto a constituir las comisiones y se ha puesto en común todo el trabajo que han desarrollado las asambleas de barrios y pueblos durante este año.

Ayer la mayoría decidió que se marchaba del lugar (a última hora aún quedaba la duda de si algún grupúsculo seguiría en la plaza), pero lo hicieron tras un día repleto de acciones. La jornada se centró sobre todo en los bancos; así, a primera hora de la mañana varios indignados irrumpieron en sedes bancarias de Barcelona pidiendo, entre otras cosas, la dación en pago. La acción estaba convocada por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), Democracia Real Ya (DRY) y la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda, y partió de cuatro puntos de la ciudad: la plaza de Urquinaona, la de la Universitat, la avenida de la Catedral y El Molino).

Posteriormente, varias personas presentaron ante la Fiscalía Superior de Cataluña más de 400 firmas para que se investigue una querella contra los responsables del Departamento de Salud, con Boi Ruiz a la cabeza, por los recortes que han llevado a cabo, aunque ya ha sido archivada, por entenderse que es un acuerdo del Parlament.

Después alargaron la protesta hasta la sede del PP, donde comieron en ambiente reivindicativo pero no violento. Y desde allí, escoltados por un fuerte dispositivo policial, llegaron a la sede de Caixabank, donde soportaron el sol y el calor, aderezándolo con gritos de “¡culpable, culpable!”. Así puso punto final, al menos por el momento, a la celebración de su primer año de existencia el Movimiento 15-M.

 

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Periodista EL PAÍS en Barcelona

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