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Aval a Basagoiti para “un nuevo cambio”

El congreso de los populares vascos reelige a su presidente con el 92,5% de los votos, 10 puntos más que en 2008.

Arantza Quiroga y Antón Damborenea, nuevos vicepresidentes

Basagoiti recibe tras su reelección el aplauso del congreso, junto a la presidenta del cónclave, la concejal bilbaína Cristina Ruiz. Ampliar foto
Basagoiti recibe tras su reelección el aplauso del congreso, junto a la presidenta del cónclave, la concejal bilbaína Cristina Ruiz.

Antonio Basagoiti abrió ayer tarde en el Palacio Euskalduna de Bilbao, el mismo lugar en que en julio de 2008 se hizo cargo de un partido que pasaba por sus peores horas, algo que más que la campaña electoral para unos comicios que da por hecho que se celebrarán en otoño próximo. Su intención, como sostuvo en el discurso en que presentaba su candidatura a la reelección, es impulsar “un nuevo cambio” basado en “la pluralidad” y “el acuerdo entre las diferentes ideas democráticas” que haga frente a “la lucha identitaria que preparan el PNV y Batasuna” en esa misma cita electoral y después.

Bajo esas claves con las que el partido irá a las autonómicas próximas se cierra no solo el ciclo del finalizado pacto con el PSE, del que tanto Basagoiti como su número dos, Iñaki Oyarzábal, hicieron una explícita defensa de lo que supuso en su momento. También, coinciden varios dirigentes, se cierra una etapa en la que el partido asume y reivindica toda su historia pasada, pero se centra ya en defender una Euskadi de progreso “moderna y reformista” . “Ahora la cuestión es cómo nos expandimos”, llevaba al día a día la intención un parlamentario.

Para hacerlo, Basagoiti recibió el respaldo de 371 de los 401 compromisarios que votaron de forma válida —hubo otros cinco o seis votos nulos que estatutariamente no se computan— sobre un total de 480 representantes en el cónclave. Ese 92,5% de apoyo supone 10 puntos más del que logró hace cuatro años cuando relevó a María San Gil en la presidencia. Y en esos 30 votos blancos se resume toda la oposición crítica que su proyecto en el partido aún puede despertar. “Todos los que han querido no respaldar a Basagoiti han votado”, recalcaba un miembro de la ejecutiva.

Carmelo Barrio

ocupa un nuevo

cargo para atender

a las víctimas

Las reticencias fueron incluso menores en el caso del informe de gestión de la ejecutiva saliente que defendió Oyarzábal o de la ponencia política —nueve votos en contra en ambas ocasiones, si bien se votaba a mano alzada y la ejecutiva lo fue en urna—. Esa oposición se concentraba en militantes del alavés Valle de Ayala, cuya cabeza visible, Santiago Abascal, negaba a EL PAÍS que fuese parte de una estrategia y aseguraba que el PP ha “cruzado las líneas rojas” en relación con la gestión del fin de ETA o las víctimas.

Para rebajar ese frente de posible conflicto en una materia tan sensible para el partido —y para el Gobierno de Rajoy—, la dirección hizo ayer dos claros gestos. Oyarzábal, encargado de estos asuntos en la dirección de Génova, pidió confianza en que el Ejecutivo central —"los nuestros"— derrotará a ETA “sin desaprovechar todos los instrumentos” del Estado de Derecho, pero “sin cesiones ni concesiones”. Y Basagoiti hizo un guiño claro creando en su ejecutiva un nuevo puesto de coordinador de Atención a las Víctimas a cuyo frente pone al parlamentario Carmelo Barrio, quien fue secretario general del partido tanto con Carlos Iturgaiz como con San Gil y simboliza en parte la continuidad con su etapa.

Oyarzábal reconoció explícitamente que ese puesto busca el compromiso del partido con la atención a los damnificados y todo lo que tenga relación con ellos y las leyes que les afecten.

El PP sanciona

su intención de hacer frente a “la lucha identitaria”

La otra gran novedad en la ejecutiva es la creación de dos vicepresidencias, un cargo que no existía, que ocuparán la presidenta del Parlamento, Arantza Quiroga, hasta ahora vicesecretaria general, y el portavoz parlamentario, Antón Damborenea, el hombre de confianza de Basagoiti en Bizkaia y en el que se ha apoyado desde que tiene responsabilidades en el partido.

Con una vicesecretaría general menos, las otras cuatro mantienen la apuesta entre continuidad y renovación que Basagoiti quería imprimir a su nueva dirección. Repiten Laura Garrido y Juana Bengoechea y entran la parlamentaria vizcaína Nerea Llanos y el alcalde de Vitoria, Javier Maroto.

El resto del núcleo operativo del comité ejecutivo se reduce de 21 a 16 puestos, con ocho coordinadores y otros tantos responsables de secretarías. En este caso, con bastantes incorporaciones, Basagoiti apuesta por mantener el equilibrio entre los tres territorios y por varios concejales y junteros.

Tras el presidente, el hombre fuerte del partido sigue siendo Iñaki Oyarzábal, para quien aquel tuvo un explícito gesto de respaldo cuando empezaba a deponer su informe de gestión. “Estamos todos contigo”, le dijo mientras levantaba su brazo y pedía un aplauso. Oyarzábal ha sido en los últimos tiempos el principal objetivo de los ataques de los sectores de la derecha y la ultraderecha, dentro y fuera del partido, más opuestos al giro del PP en Euskadi.

El líder del partido anunció al congreso la creación de un nuevo comité asesor personal —que ya adelantó EL PAÍS—, aunque no detallará su composición concreta hasta dentro de varias semanas. Fuentes populares apuntaron que tendrá unos ocho integrantes que elaborarán propuestas principalmente económicas, industriales y sociales más amplias que las propias de los programas del PP. Su coordinación quedará en manos del exparlamentario popular Gonzalo Machín.