El presidente alega que las contrataciones de Baltar solo interesan a la oposición

Feijóo asegura que se abre una "nueva era" basada en la "cooperación con las diputaciones y en ser útiles a los ciudadanos"

Santiago de Compostela 9 MAY 2012 - 19:37 CET

No mezclan. No lo han hecho nunca y por eso el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, avaló hace dos años una candidatura alternativa para evitar que José Manuel Baltar sucediese a su padre en el partido. Escarmentado del fiasco que supuso el congreso que consagró la dinastía en Ourense, cuando el hijo heredó los trastos para presidir la Diputación, la dirección del PP gallego prefirió dejar hacer. Por fin ayer se celebró la recepción oficial en un despacho del Parlamento del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, a Baltar hijo. Tras hora y cuarto de reloj, ambos comparecieron ante los medios para dar cuenta de los acuerdos: Xunta e institución provincial han decidido coordinarse para dar una respuesta conjunta a la crisis y “evitar duplicidades”.

Según explicó Feijóo: “Se abre una nueva etapa y una nueva agenda basada en la cooperación y en ser útiles a los ciudadanos”. Para profundizar en esa estrategia citará en las próximas semanas al resto de presidentes provinciales para “coordinar inversiones”. En la provincia orensana se comprometió a firmar un convenio para que la diputación asuma la gestión de la política social en los municipios de menos de 20.000 habitantes, 93 en esa provincia. La Diputación informará horas después que espera recibir 1,2 millones del Gobierno gallego para ese cometido.

Ambos dirigentes también hicieron seguimiento de las obras en la autopista Ourense-Celanova que se abrirá al tráfico este año y dejará las dos localidades a 15 minutos en coche. Y celebraron que la Consellería de Sanidade vaya a ajdudicar también en este ejercicio y por 40 millones de euros la ampliación del hospital de Ourense.

Baltar promete acometer una "drástica reducción de personal en los próximos meses "

En ese clima de concordia, un periodista preguntó al presidente de la Xunta si avala la política de contratación de la Diputación de Ourense y si casa bien con sus llamadas a la austeridad y el ahorro. Como también se interpelaba al propio Baltar, fue este el primero en tomar la palabra. Intentó desmentir una información reciente que apunta a 95 contrataciones en la ya abultada nómima de la institución, alegando que ahora mismo hay un 12% menos de personal que cuando tomó posesión. Y se comprometió a seguir por esa senda y a acometer en los próximos meses una “reducción drástica de personal”.

Feijóo despejó la cuestión alegando que a ese encuentro había acudido para “hablar de los intereses generales de la provincia de Ourense, no de los de la oposición”.

 

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