Los testigos dudan de la culpabilidad del acusado del incendio de Cerdedo

Alcohólico e indigente, se le imputa el fuego y la muerte de dos mujeres

Serafín Pardiñas ayer, en la primera sesión del juicio contra él por el incendio forestal de Cerdedo en 2006. / Carlos Puga

El juicio contra el único acusado por el mayor incendio de la funesta ola de agosto de 2006 comenzó ayer en la Audiencia Provincial de Pontevedra. La fiscalía cree que Serafín Pardiñas prendió fuego a unos matorrales en el margen de una carretera comarcal en el lugar de Serrapio, en Cerdedo, y dio vida a unas llamas que acabaron quemando más de 8.000 hectáreas, saltaron a la carretera general y sorprendieron al coche que conducía una mujer acompañada de su madre. Ambas sucumbieron. El fiscal pide cinco años de prisión para Pardiñas, de 57 años, alcohólico e indigente, por incendio voluntario y homicidio imprudente. Los cuatro primeros testigos que declararon en la vista, que se extenderá hasta mañana, dudaron de que fuese responsable. El alcalde de Cerdedo, José Balseiros, también le cree “incapaz” de ser el autor.

Pardiñas, espigado, pelo blanco despeinado y mirada vidriosa bajo un gorro aplastado, chaqueta y pantalones azules de trabajo, llegó a la Audiencia y musitó “vale, gracias” a los fotógrafos. Fue lo último que dijo, porque cuando le llegó el turno de declarar se acogió a su derecho a no hacerlo. El fiscal, que reclama también una indemnización de 90.000 euros para los familiares de las víctimas y 263.000 para cubrir los trabajos de extinción de la Xunta, avisó al jurado popular de que el hombre sí había reconocido la autoría en el interrogatorio de la investigación, durante la que pasó un año en prisión provisional.

Pero los vecinos interrogados ayer dudaron. “Serafín anda a su aire, bebe, se emborracha…”, comentó América Amboage, la mujer que cedió una casa ruinosa que el Ayuntamiento arregló para dar cobijo al hombre. Tanto ella como los otros tres que declararon aseguraron que Serafín, que cumplió penas de cárcel por robo y violación en los ochenta y noventa, apenas salía de casa, salvo para ir al bar a beber. Y que al bar se llegaba por la misma carretera en la que se cree que comenzó el fuego, pero en sentido opuesto. Dos de los testigos sí admitieron que habían visto al hombre prender pequeños fuegos en invierno, siempre para quemar rastrojos. “Le vi quemar tojos, pero no hacía daño a nadie”, comentaba la regente del bar.

El fiscal entiende que el acusado prendió el fuego “con el ánimo de lograr la quema de montes o masas forestales y de perjudicar el equilibrio de los sistemas forestales o la salud del ecosistema” y al mismo tiempo reconoce que se fue de allí “sin reparar en que su conducta incendiaria podría causar algún daño material o alguna desgracia personal”. Durante los interrogatorios, preguntó a los vecinos por la supuesta fama de incendiario del hombre. Todos habían escuchado el rumor, pero nadie le oyó jactarse de ser el causante, como sugirió la acusación.

“No le veo capaz de ser el autor”, dice el alcalde, como muchos vecinos

La acusación particular, que representa a los familiares de las fallecidas, pide una pena muy superior, de 25 años de prisión e indemnizaciones de 150.000 euros. El abogado de la familia reiteró también una petición que ya le había sido denegada durante la instrucción: que cargos de la subdirección de emergencias de la Consellería de Medio Rural fuesen citados a declarar para explicar por qué se tardó hasta cuatro horas en cortar la carretera. La magistrada rechazó la petición y lo remitió a la jurisdicción contencioso-administrativa.

El abogado de Pardiñas pidió su absolución. “No hay ninguna prueba que lo sitúe en el lugar a esa hora”, señaló. La acusación confía en la declaración prevista para mañana de otra testigo que en la fase previa sí lo identificó, pero a quien la defensa resta validez porque es la hermana de un hombre que estuvo imputado de inicio en la causa y a quien el propio Pardiñas denunció.

Uno de los apoyos de Pardiñas ha surgido desde fuera de la causa. El alcalde de Cerdedo, José Balseiros, como los vecinos que declararon ayer, se muestra escéptico. “No le veo capaz de ser el autor”, reiteró ayer. “Que quede claro que es mi opinión y solo eso; si hay pruebas tendrán que condenarle, pero yo he escuchado varias veces y en varios sitios que los vecinos están convencidos de que no fue él, pero eso no vale de nada si no se le dice a la Guardia Civil o a la policía”. Pardiñas pasó un año en prisión preventiva y a la salida estuvo un tiempo acogido por unos religiosos. Ahora vuelve a estar en una situación personal “más que lamentable”, según el regidor.

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