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Como en su casa artística

150 creadores abren las puertas de sus talleres y viviendas para mostrar su obra

'Los Artistas del Barrio' se celebra hoy y mañana en Lavapiés y La Latina

Patricia Mateo, en su taller de la calle del Olmo, con su obra 'Crisis'. Ampliar foto
Patricia Mateo, en su taller de la calle del Olmo, con su obra 'Crisis'.

Subiendo las escaleras de una bonita corrala de Lavapiés se llega al “minipiso” alquilado hace poco por Yves Aguilar. Y el salón de este artista multidisciplinar de 35 años, junto con su bici o una caja con zapatos (cada rincón cuenta), está su primera sala de exposiciones. La presiden las dos esculturas de su reciente proyecto final de Bellas Artes, a las que se unen fotos, pinturas y dibujos. Es uno de los 69 espacios artísticos que este fin de semana abren sus puertas en la 8ª edición de Los Artistas del Barrio. Unos 150 creadores de La Latina y Lavapiés muestran hoy y mañana sus obras en sus casas y talleres. La entrada en forma de chapa, con catálogo y mapa, cuesta cinco euros y se vende en La Casa de los Jacintos, La Noche Boca Arriba y La Esquina de Eusebio.

“Empezamos en 2004, con una veintena de participantes, y desde entonces no han dejado de crecer ni los artistas, ni los asistentes”, explica Eponine Franckx, la promotora. Esta bruselense de 33 años que vive en Madrid desde hace 10 comenzó el proyecto con una beca de la Comisión Europea, concedida a partir del proyecto del Servicio de Voluntariado Europeo en que participó. El primer año celebraron cuatro ediciones en barrios diferentes y, desde entonces, hay una bienal. “Ahora se mantiene con el trabajo voluntario de muchísima gente, muchos amigos, la modelo del cartel, por ejemplo”, comenta Eponine, tan agotada como sonriente.

Hay propuestas al aire libre y en Twitter, #losartistasdelbarrio

La propuesta va creciendo. Este fin de semana, los organizadores esperan que el cielo que no frustre las actividades al aire libre, como las actuaciones de clowns en la plaza de Agustín de Lara o las sesiones de VJ’s (video-jockeys) en el Campo de la Cebada (plaza de la Cebada). También han creado la etiqueta #losartistasdelbarrio para comentar la edición en Twitter. Pero ante todo mantienen su original propuesta de acercarse al arte como gancho. Sorprendentes propuestas esperan detrás de la puerta de cualquier portal. Como el número 14 de la calle del Olmo, cerca de Antón Martín, donde esperan los originales cuadros sobre espejo en los que últimamente trabaja Patricia Mateo.

Artistas a dos calles

Frente a la puerta del bajo C, un grupo de gente dibujada en un espejo tira de una cuerda. El visitante parece sostener el otro lado. Esta artista madrileña de 59 años, “entre la pintura figurativa y la abstracción”, busca la interacción entre la obra. Para ello, pinta personajes reales en espejos, en los que se cuela el espectador. En Crisis, la reina de Inglaterra nos observa con corona y fregona. Patricia, que ha participado en diversas exposiciones y trabaja con la galería Biondetta, abre por primera vez las puertas de su taller, con cierto aspecto de nave inesperada en medio de la ciudad, al público. “Me lo comentó una amiga y me animé, porque creo que no solo te pone en contacto con la gente de la calle, sino también con otros artistas, que a veces trabajamos muy aislados”.

"Te pone en contacto con la gente de la calle y otros artistas", dice una artista

Eso a pesar de que a solo dos calles tiene grupos completos de creadores, como los inquilinos de una antigua imprenta, ahora el Taller Dom-Ca, en Tres Peces, 8. De diversas disciplinas e inicialmente unidos por el alquiler, comparten mucho arte: el de los collages de Elena García, las encuadernaciones de Santiago Estañ, las joyas de Alejandra Hernández, las esculturas de Margueritte y los bolsos y las fundas de libros de Lola Verde. Santiago, veterano en el piso, lo es también en de Los Artistas del Barrio, ya que participó en la última edición, de 2010. La recuerda como “un exitazo” alentado en parte, admite bromeando, por la degustación de vino y algo de comida que ofrecían. Ya planean repetir: “Es una buena manera de que la gente se sienta cómoda y charlemos sobre lo que hacemos”, detalla.

Y de ahí pueden salir ventas, amistades, colaboraciones y hasta réplicas. “Yo fui por primera vez en Bruselas, como público, y me encantó, así que quise repetir aquí esta idea tan exitosa en otras ciudades, como París o Barcelona”, comenta Eponine, que cifra en torno al millar el número de catálogos vendidos hace dos años. Este esperan seguir creciendo y, sobre todo, que se diviertan todos los participantes, artistas y espectadores, y estos últimos con posibilidad de convertirse también en creadores en algunas de las propuestas. La única preocupación para Eponine, según explica, que algún taller no respete el horario. Su objetivo: “Que la gente disfrute del arte, como si estuviera en su casa”.