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EL COSTE DE LOS GRANDES PROYECTOS

Calatrava ha cobrado más de 94 millones por la Ciudad de las Artes y las Ciencias

Esquerra Unida constata que el complejo ha costado al menos 1.103 millones

La Ciudad de las Artes y las Ciencias, con el Ágora al fondo.

El arquitecto Santiago Calatrava ha exprimido bien a su ciudad natal como cliente. Los honorarios que ha cobrado a la Generalitat por el diseño y la dirección de obras en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia desde 1995 superan los 94 millones de euros. Así lo ha podido comprobar el diputado de Esquerra Unida del País Valencià Ignacio Blanco tras consultar la documentación en las dependencias de la empresa pública Cacsa. El diputado explicó ayer, en la conferencia posterior a la Junta de Portavoces de las Cortes Valencianas, el resultado de cuatro jornadas (los días 20, 23, 27 y 30 de abril) que pasó consultando documentos que, en la mayoría de los casos, no le fue permitido copiar porque corresponden a proyectos sometidos a derechos de autor, según la argumentación de la directora general de Cacsa, Henar Molinero.

La cifra no incluye otros honorarios que Calatrava ha cobrado a la Generalitat, como 2,7 millones de euros percibidos de la Sociedad Proyectos Temáticos de la Comunidad Valenciana por un centro de convenciones en Castellón que no se ha llevado a cabo, aunque sí los más de 15 millones que cobró por las denominadas “torres de Calatrava”, proyecto también descartado. Tampoco incluye lo que el arquitecto cobró con anterioridad a 1995 del Instituto Valenciano de la Vivienda y de la empresa Vacico, en el periodo de gobierno del socialista Joan Lerma en la Generalitat, que fue el primer impulsor del complejo. De hecho, cuando se le hizo el encargo, además de L’Hemisfèric, Calatrava diseñó una torre de telecomunicaciones que, tras la llegada del popular Eduardo Zaplana al Consell, se desestimó y fue sustituida por el Palau de les Arts.

El parlamentario de Esquerra Unida se declaró “satisfecho de haber podido acabar con tantas décadas de opacidad”, tras haber solicitado reiteradamente la información, y señaló que la construcción de la Ciudad de las Artes y las Ciencias ha costado cerca de 1.103 millones de euros. Esa cantidad es la que suman los 1.257 certificados de pagos que Blanco pudo consultar en las dependencias de la empresa Cacsa, correspondientes tanto a los honorarios del arquitecto como a los trabajos pagados a las empresas y uniones temporales de empresas que han participado en la construcción del complejo de ocio. El diputado advirtió de que la Sindicatura de Comptes eleva a 1.298 millones el coste total de la Ciudad de las Artes y las Ciencias porque incluye en ese cálculo también los equipamientos.

<CF1000><CP8.8><CS8.8><CL10.5>A Santiago Calatrava le quedan pagos por percibir de la Ciudad de las Artes y las Ciencias si acaba completándose L’Àgora, el único de los siete edificios del complejo que está por terminar, algo que no parece probable hoy por hoy. “Las condiciones contractuales eran muy favorables”, señaló el diputado Ignacio Blanco, que añadió que fueron mejorándose con el tiempo y calificó de “altísimos, sin parangón en el mercado”, los honorarios del arquitecto.

El arquitecto ganaba

más en proporción a

los sobrecostes

En la línea de la denuncia que ha reiterado Esquerra Unida por lo que considera un despilfarro, el diputado anunció que su grupo estudia iniciativas parlamentarias que propongan reducir el “perjuicio económico” causado a las arcas públicas por los encargos a un arquitecto que ha visto aumentar sus retribuciones en la misma proporción en que lo han hecho los sobrecostes de los edificios cuya construcción ha dirigido. Los porcentajes que Calatrava ha cobrado por la redacción del proyecto y la dirección de obras han ido aumentando hasta alcanzar el 12% del coste final de algunos edificios.

La formación de izquierdas llevó en su momento a la fiscalía los contratos de la Generalitat con Calatrava para proyectos que no han llegado a ejecutarse, como el Centro de Convenciones de Castellón o las torres que debían levantarse en una parcela junto a la Ciudad de las Artes. En aplicación de esos contratos cobró por la redacción de anteproyectos y proyectos básicos. La denuncia fue desestimada por el ministerio público, que respondió que no apreciaba indicios de delito.

Blanco, que dedicó unas 30 horas a consultar la documentación a la que finalmente le fue permitido acceder, destacó que solo había dos estudios previos en ella, correspondientes al puente de L’Assut de l’Or y a las obras del edificio del Ágora. Por ello, reclamó los informes previos del resto del complejo.

Desde el inicio del proyecto de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, en 1991, Santiago Calatrava siempre facturaba sin IVA debido a que tiene su domicilio fiscal en Suiza. El diputado de Esquerra Unida consideró que se trata de un procedimiento de “dudosa legalidad” y, en todo caso, “reprobable ética y políticamente”.

La Ciudad de las Artes y las Ciencias fue una iniciativa de la Generalitat gobernada por los socialistas que los Gobiernos del PP modificaron y convirtieron en un emblema de su política de grandes proyectos. Blanco ironizó con esa evolución y dijo que el Consell de Joan Lerma “puso el huevo”, luego Eduardo Zaplana “lo que hizo fue romperlo, darle de comer a la criatura”, y después Francisco Camps “lo que generó fue un gran monstruo que se ha llevado muchos millones de euros de las arcas públicas”.

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