Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La falta de financiación adecuada aboca al Consell al déficit estructural insostenible

La Asociación Valenciana de Empresarios reclama una estrategia conjunta que corrija el agravio

El informe encargado al IVIE reclama otra financiación autonómica y más inversión estatal

Vicente Boluda, presidente de AVE, entre Francisco Pérez y Agnes Noguera.
Vicente Boluda, presidente de AVE, entre Francisco Pérez y Agnes Noguera.

Los grandes empresarios han levantado acta el miércoles de la ruinosa situación en la que se encuentra la Administración valenciana. El naviero Vicente Boluda, presidente de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), presentó un informe titulado La financiación pública de la Comunitat Valenciana y sus consecuencias económicas, encargado al Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, cuyas conclusiones no pueden arrojar un panorama más desolador.

El informe concluye que la insuficiente financiación estatal aboca a la Generalitat a un déficit estructural insostenible que solo tiene dos escenarios posibles. O bien los valencianos se convierten en “ciudadanos de segunda”, con unos servicios públicos y unas inversiones inferiores a los de la mayoría de comunidades autónomas, o bien se cambia el actual sistema de financiación y se aumenta la inversión estatal en la Comunidad Valenciana para hacer viable la prestación de servicios básicos.

Los efectos de una deficiente financiación autonómica

Endeudamiento. La Comunidad Valenciana cerró 2011 con una deuda del 21,5% del PIB regional, solo superada por Cataluña. Incluso sin la política de grandes eventos, que supone el 12% de la deuda generada, el Consell hubiese tenido que endeudarse para mantener el gasto en políticas básicas como sanidad y educación. Una financiación autonómica en la media estatal hubiese reducido la deuda en 7.781 millones de euros.

Menor gasto por habitante. La falta de recursos adecuados, compensada parcialmente con el endeudamiento, ha provocado un gasto por habitante inferior a la media de las regiones. En educación, el gasto solo ha sido inferior en dos puntos, en sanidad cinco y en el resto de políticas de un 45% menos que la media estatal. En conjunto, el Consell ha gastado 22 puntos menos que el conjunto de Gobiernos autonómicos.

La financiación autonómica. Con datos homogéneos y contrastados, la Comunidad Valenciana ha sido la penúltima autonomía durante el periodo 2002-2009. Solo Baleares ha estado peor financiada. La Generalitat ha estado 9 puntos por debajo de la media con los sistemas de financiación autonómica de Aznar y de Zapatero. Si se computan todos los ingresos adicionales, la situación todavía es peor, ya que la diferencia es de 20 puntos con la media.

Inversión estatal. El informe del IVIE demuestra que todas las Administraciones públicas, pero especialmente el Estado, gastan menos en la Comunidad Valenciana que en el resto de autonomías.

“Esta reivindicación no debe atender a colores políticos”, argumentó Boluda, “La Comunidad Valenciana necesita establecer una estrategia conjunta, sin fisuras, que esté justificada y que corrija un agravio [en la financiación del Estado] de más de 25 años”. Una estrategia que pasa por que el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, exija al Gobierno central la reforma del sistema de financiación autonómica y un aumento de la inversión estatal.

La constatación de AVE llega tarde —el Gobierno ha estado a punto de intervenir la Comunidad Valenciana en las últimas semanas— pero abre una nueva etapa, porque asume que los años de vino y rosas han pasado y que todos los indicadores superlativos de los que presumieron anteriores Gobiernos no solo son falsos, sino que será inviable alcanzarlos si no se resuelve la deficiente financiación del Estado.

El director del estudio del IVIE, Francisco Pérez, argumentó que, con los ingresos que recibe del Estado, la Comunidad Valenciana solo puede cubrir el 75% de los servicios que presta.

Según el análisis de los expertos, obtenidos de las series estadísticas, la Generalitat tuvo una financiación casi diez puntos inferior a la media estatal entre el periodo 2002-2009. Una diferencia que llegó a los 20 puntos al considerar todos los ingresos restantes —programas europeos, inversión estatal, etcétera.

La insuficiente financiación obligó a la Generalitat a atender como prioritario el gasto educativo y el sanitario para no alejarse demasiado de la cartera de servicios del resto de autonomías. Pese a ello, el gasto en estas prestaciones fue inferior a la media estatal, durante el citado periodo, en dos puntos en educación y cinco puntos en sanidad.

En el resto de políticas de gasto, que incluye la inversión en infraestructuras, la horquilla respecto a la media estatal se abrió hasta el 55%.

Pérez manifestó que, si la Generalitat hubiese estado en la media del sistema de financiación autonómica, el Consell hubiese recibido en el periodo 2001-2009 un total de 7.781 millones de euros adicionales, lo que hubiese reducido notablemente el nivel de endeudamiento, que alcanza el 21,5% del Producto Interior Bruto regional.

La Generalitat tiene una financiación 20 puntos inferior a la media estatal

Para el director del estudio del IVIE, las críticas a la escasa o nula rentabilidad de la política de grandes eventos realizada por el Consell no altera el problema de fondo.

Francisco Pérez señaló que, incluso asumiendo que todo el citado gasto hubiese sido improductivo, el dinero gastado en estas políticas solo representaría el 12% del endeudamiento de la Generalitat. “La política de eventos tiene un efecto limitado, pero lo importante es alcanzar consensos sobre el origen de los problemas”, añadió.

“Es una situación financieramente insostenible [para la Comunidad Valenciana]”, prosiguió Pérez, que recalcó que no hay ningún otro caso como el de la Comunidad Valenciana. Esto es que tenga una renta per cápita inferior a la media, una balanza fiscal negativa y una presión fiscal superior a la media.

“Es urgente recuperar la viabilidad financiera de la Generalitat y para ello hay que corregir el sistema de financiación y la inversión del Estado en la Comunidad Valenciana”, sentenció Pérez.

La política de eventos representa el 12% de la deuda acumulada

Vicente Boluda, presidente de AVE, reconoció que “época de alegría” no se hizo caso a una cuestión a la que ahora la asociación de grandes empresarios ha decidido “dedicarle atención porque es importante”. “Vivimos una situación de emergencia nacional”, prosiguió, “de la crisis vamos a salir, el problema es cómo salimos y saldremos mal si este problema no se soluciona”.

Para los autores del informe, muchos de los cuales ya forman parte del comité de expertos que nombró el Parlamento valenciano para analizar la cuestión, la insuficiente financiación y la corta inversión del Estado reduce la actividad de las empresas, limita las políticas de desarrollo en investigación e infraestructuras y limita la participación de las empresas privadas en la gestión de servicios públicos.

El informe contrasta con la decisión de los populares valencianos de congelar la reforma del Estatut d’Autonomia, pendiente de nombrar los ponentes que la defiendan en el Congreso, en la que se reclama una inversión estatal acorde al peso de la Comunidad Valenciana en España.

Más información