Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Mas admite ante Draghi que la austeridad puede agravar la recesión

El presidente destaca ante el del BCE que la Generalitat ha apoyado “casi todas” las medidas “impopulares” de los gobiernos del PSOE y el PP

Mario Draghi, a la izquierda, conversa en el Pati dels Tarongers, con Mas y Fernández Ordóñez.
Mario Draghi, a la izquierda, conversa en el Pati dels Tarongers, con Mas y Fernández Ordóñez. EFE

El Saló de Sant Jordi del Palau de la Generalitat albergó este miércoles el primero de los actos de la cumbre del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE). El presidente de la Generalitat, Artur Mas, recibió allí a los 17 gobernadores de los bancos centrales europeos con una cena en la que compartió mesa con el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, y el máximo responsable del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. En pleno debate sobre la disyuntiva entre austeridad y crecimiento, Mas destacó de nuevo el compromiso de su gabinete con la reducción del déficit. Sin embargo, siguiendo con el viraje que ha dado a su discurso en las últimas semanas, el presidente de la Generalitat advirtió de que la velocidad que se está exigiendo para equilibrar las cuentas puede “agravar más la situación económica y social”.

El de Mas fue el único discurso que se pudo seguir desde una sala del Palau de la Generalitat, mientras que solo los asistentes a la cena pudieron escuchar a Draghi. Según asistentes al ágape, el presidente del BCE alabó el papel de Cataluña como “motor de Europa” y ensalzó figuras como la del arquitecto Antoni Gaudí y los pintores Salvador Dalí o Joan Miró, de quienes recordó que se definían como “europeos nacidos en Cataluña”. Draghi, además, sintió haberse sentido impresionado “como tercer presidente del BCE” al conocer que Mas es el 129º presidente de la Generalitat. Además de los gobernadores, a la cena acudieron el consejero de Economía y Conocimiento, Andreu Mas-Colell; el alcalde de Barcelona, Xavier Trias; la presidenta del Parlament, Núria de Gispert, o la delegada del Gobierno en Cataluña, Llanos de Luna. Según explicaron fuentes del Ejecutivo, se sirvieron verduras de temporada con huevo poché, merluza con alcachofas y salsa marinera y, de postre, tarta tatin de manzana.

Mas, que durante su año y medio de mandato ha realizado un verdadero road show en medios europeos para explicar las cuentas y su proyecto político para Cataluña, no ha dejado pasar esta oportunidad para resaltar ese perfil. Y su discurso ante las autoridades monetarias europeas empezó remontándose a los orígenes de Cataluña, en el siglo IX, cuando esta formaba parte del Imperio Carolingio para, a continuación, recordar que hace 600 años se constituyó en Barcelona la Mesa de Cambio, que “se puede considerar el primer banco público de Europa” y, por lo tanto, “un precursor del actual BCE”.

En su breve discurso, pronunciado en inglés, Mas no eludió la situación económica. Tras un año y medio de recortes presupuestarios, el presidente pudo exhibir el compromiso de la Generalitat “con la austeridad como valor”. “En muchos casos procuramos dar ejemplo y liderar en el conjunto de España las políticas de reducción del déficit y del gasto público”, explicó a la sala. Sus palabras no eran baladíes, puesto que ese es el discurso que Mas ha tratado de trasladar a los principales medios (y mercados) europeos, muchos de los cuales –en especial los británicos— en no pocas ocasiones han dudado de que España pueda cumplir con sus objetivos de déficit y han responsabilizado de ello a las comunidades y, en especial, a España. Para despejar cualquier duda al respecto, Mas mostró su férreo convencimiento de que es necesario “hacer reformas estructurales” y recordó que el Gobierno catalán “apoya casi todas las decisiones que toman los gobiernos españoles”, a pesar de que estas sean “impopulares”, en alusión a las medidas que han podido adoptar socialistas y populares.

Sin embargo, Mas advirtió de que la velocidad con la que están adoptando las medidas de ahorro supone un peligro tanto para la economía, que lleva seis meses contrayéndose, como en la calle, dado el creciente clima de malestar social. “Advertimos de un riesgo que puede convertirse en un peligro: en plena recesión económica no es aconsejable reducir el déficit a un ritmo que agrave mucho más la situación económica y social”, afirmó. No es la primera vez que Mas admite los riesgos de las políticas de austeridad, pero sí de forma tan rotunda. Hace apenas tres semanas, en una comida con los empresarios de la patronal Aecoc, Mas ya sugirió que necesitaba más tiempo para realizar los ajustes sin “desmembrar” el Estado del bienestar. Este miércoles, y para que el auditorio supiera que quien lo decía era el primero de la clase y no el alumno que no quiere hacer los deberes, Mas recordó que Cataluña ha liderado los recortes en España y que Cataluña es un “territorio que no vive del subsidio, sino del esfuerzo”.

Mas recuerda que Cataluña es un “territorio que no vive del subsidio, sino del esfuerzo”

Mas quiso reconocer la labor del BCE al recordar que Europa pasa por una “situación de una gran complejidad”. “Y el euro también”, agregó. Mas recordó a la sala la responsabilidad y el alcance de sus decisiones, de las que, dijo, dependen “el presente y el futuro” de muchos ciudadanos que sufren “miedo a falta de esperanza” y les encomendó preservar el modelo europeo, que ahora se ha caracterizado por “poner la economía al servicio del bienestar y la justicia social, y no al revés”. “Ustedes, con su trabajo, pueden contribuir a ello de una forma muy destacada”, concluyó. Este jueves Mas acudirá a otra cena organizada con motivo de la cumbre del BCE, a la que se prevé que también acuda el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.