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Nueva estructura para dar cabida a IU

Griñán perfila un Gobierno, con nueva nomenclatura.

IU dirigirá Política Institucional, Turismo y Fomento

Clara Aguilera comunica que deja Agricultura

José Antonio Griñán (PSOE) y Diego Valderas, ayer en el Parlamento.
José Antonio Griñán (PSOE) y Diego Valderas, ayer en el Parlamento.

Más que en otras ocasiones habrá que estar muy pendiente del decreto de estructura del primer Gobierno de coalición de izquierdas de Andalucía. El socialista José Antonio Griñán, que afrontó ayer con 39 de fiebre la primera jornada de la sesión de investidura, prepara un cambio casi total del nuevo Ejecutivo, en el que habrá muchos cambios de nomenclatura y un baile considerable de competencias de unas consejerías a otras.

Mañana viernes, un día después de ser elegido presidente de la Junta con los votos del PSOE e IU, José Antonio Griñán cerrará el Ejecutivo con el que será su vicepresidente y coordinador de IU, Diego Valderas, en una entrevista oficial de la que aún no se sabe si habrá constancia gráfica.

Aunque las grandes líneas del Gobierno están cerradas, quedan sin embargo por tomar decisiones sobre cómo se van a repartir las competencias, según aseguran fuentes de ambos partidos.

Griñán mantendrá unidas las áreas de innovación, universidad y empresa

Como adelantó este periódico, la federación de izquierdas dirigirá tres consejerías: Gobernación, Turismo y Comercio y Obras Públicas y Vivienda, según confirmaron las citadas fuentes. Pero es muy posible que estas áreas tengan otros nombres, aunque en esta decisión no va a ser una cuestión menor el coste que supone para la Junta de Andalucía un cambio de denominación de los departamentos.

Valderas será vicepresidente de la Junta y tendrá a su cargo las competencias sobre los Ayuntamientos que ahora residen en Gobernación. Esta consejería podría pasar a llamarse de Política Institucional o de Administración Territorial.

La Consejería de Obras Públicas, que podría pasar a denominarse de Fomento, seguirá con el área de Vivienda, aunque las competencias en materia de ordenación del territorio y urbanismo podrían desgajarse para pasar a Medio Ambiente. Deportes, que hasta ahora reside en Turismo, pasaría a Educación.

Ahora mismo, hay 13 consejerías y muy posiblemente se quedarán en 11 ó 10. Las dos que todas las fuentes aseguran que van a ser absorbidas por otras son Cultura, que se uniría a Educación, y Empleo, que podría caer en Economía, Innovación y Ciencia. La Consejería de Empleo ha sido un foco de problemas desde mediados de la legislatura pasada tras cobrar dimensión regional el caso del fraude los ERE y Griñán no quiere que permanezca luciendo sola en el organigrama.

El presidente de la Junta tiene decidido mantener unidas las competencias de universidad al área de innovación y empresa, una apuesta estratégica del Gobierno andaluz desde hace dos legislaturas, señalan estos medios.

El coordinador de IU también ha expresado su intención de coordinar todas las políticas municipales que ahora residen en otros departamentos, como las de determinados planes rurales. Lo que IU no quiere de ninguna de las maneras es gestionar las competencias en materia de Justicia, por entender que en esta área no hay margen para hacer política. La Junta se limita a dotar de medios materiales y salariales al ámbito judicial. Tampoco el mundo de la justicia, uno de los más conservadores, quieren a un consejero de IU como principal interlocutor.

Las competencias en materia de Justicia podrían pasar a Presidencia, si bien otras fuentes dan por seguro que quedarán adscritas a la Consejería de Hacienda y Administración Pública.

Estos medios dan por hecho que Griñán mantendrá unidas las competencias de Igualdad y Bienestar Social.

Griñán aún no ha comunicado a ninguno de sus 13 consejeros su futuro. Tanto en la última reunión del Consejo de Gobierno como en el comité director del PSOE andaluz celebrado el pasado viernes, el secretario general socialista aseguró que haría las consultas oportunas durante el fin de semana, una vez que el próximo sábado tome posesión en un acto que se celebrará en el Parlamento. Algunos no le dan mucho crédito a esta versión y consideran que con este aviso lo que pretende es quitarse presión.

En la pasada legislatura, en su segunda crisis de Gobierno —de las cuatro que afrontó—, Griñán comunicó personalmente a los consejeros salientes su decisión de prescindir de ellos. El dirigente socialista sí ha comunicado que tendrá como secretario general de la Presidencia a Máximo Díaz Cano, cuyo último trabajo político ha sido el de jefe de campaña de Carme Chacón en el pasado congreso federal, a la que Griñán apoyó frente a Alfredo Pérez Rubalcaba. Este fichaje ha dado pie a lecturas sobre un supuesto arrinconamiento de los rubalcabistas. Díaz Cano fue el último delegado del Gobierno socialista en Castilla-La Mancha y fue portavoz de la comisión gestora del PSOE que presidió Manuel Chaves.

El presidente andaluz ya conoce el deseo de la consejera de Agricultura y Pesca, Clara Aguilera, de dejar el Ejecutivo andaluz. La también diputada por Granada se lo transmitió hace unos días en una conversación. Griñán tiene en alta estima a Aguilera —a la que apoda “la bala de Agricultura”— y sabe sus preferencias por dedicarse más de lleno a tareas orgánicas.

Todos los miembros del actual Gobierno niegan haber recibido ninguna indicación, pero está claro que al menos saldrán fuera cinco si, al final, el número de consejerías se establece en 11. Junto a la marcha de Aguilera se da por hecha la de la consejera de Obras Públicas y Vivienda, Josefina Cruz Villalón. Su departamento será ocupado por un miembro de IU y su salida no tendría ninguna lectura orgánica en el siempre complejo y movido PSOE de Andalucía, porque no milita en este partido ni nunca ha tenido aspiraciones por hacer carrera en este partido. También Luciano Alonso y Paulino Plata dejarían sus responsabilidades actuales y estarían a la espera de destino.

Los dirigentes consultados dan por hecho la continuidad de la consejera de la Presidencia, Mar Moreno; del consejero de Economía, Antonio Ávila; de la consejera de Hacienda, Carmen Martínez Aguayo; de la consejera de Salud, María Jesús Montero; y del consejero de Educación, Francisco Álvarez de la Chica.

Aunque Griñán ha dicho que el Gobierno no responderá a cuotas territoriales, muchos en su partido no se lo creen, porque en 30 años de gobiernos socialistas nunca ha sido así. Tampoco acaban de convencerse de que habrá una reducción del número de delegados de la Junta en las provincias que, según fuentes de la negociación, será “sustancial”. Los secretarios provinciales del PSOE han utilizado siempre estos puestos institucionales a su antojo para consolidar sus mayorías en el partido y también como moneda de cambio para prestar su apoyo al presidente de la Junta y secretario general. Esto ha sido así durante los 19 años de mandato de Chaves y también en los dos que lleva Griñán compaginando la presidencia de la Junta con la secretaría general.

Una de las cuestiones que deberán despejar Griñán y Valderas será qué consejero va a presidir los llamados consejillos, es decir, las reuniones preparatorias de los Consejos de Gobierno. También si van a recaer solo en la Consejería de la Presidencia los nombramientos de los delegados del Gobierno andaluz en las provincias, una decisión en la que ahora también participa Gobernación. Los socialistas quieren estas competencias para ellos. No parece que el coordinador de IU, Diego Valderas, vaya a poner muchas resistencias, pero sí quiere participar en estas decisiones. “La propuesta que lleve el PSOE nos tiene que gustar”, dicen desde IU.