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El jefe de policía de Valencia que llamó enemigos a los estudiantes pide el traslado

Antonio Moreno solicita un puesto de agregado de Interior en alguna embajada

Un policía intenta detener a un estudiante en Valencia, el pasado mes de febrero.
Un policía intenta detener a un estudiante en Valencia, el pasado mes de febrero. REUTERS

Antonio Moreno, el mando policial que calificó como “el enemigo” a los estudiantes que protestaron en las calles de Valencia en febrero pasado, ha pedido un destino en el extranjero. Finalmente, las contundentes cargas policiales contra las protestas estudiantiles acabarán con el puesto del actual jefe superior del Cuerpo Nacional de Policía de la Comunidad Valenciana. La petición de dimisión de la oposición y de diversos colectivos cívicos y educativos alcanzaba también a la delegada del Gobierno, Paula Sánchez de León, pero el único cargo que caerá es el policial.

Fuentes policiales confirmaron ayer que Moreno ha solicitado un puesto en el extranjero, en una embajada, aunque todavía no se ha anunciado el cese ni cuál es el nombre de su sucesor.

El jefe Superior de Policía de la Comunidad Valenciana.
El jefe Superior de Policía de la Comunidad Valenciana.

Desde la Delegación de Gobierno también confirmaron este punto aunque explicaron que el relevo no es inminente, y que lo mismo puede realizarse en días o en semanas. Tampoco se conoce cuál va a ser el destino de Moreno ni quién su sucesor.

Las calles de Valencia saltaron en febrero a las portadas de los periódicos internacionales por unos sucesos que se llegaron a conocer como la primavera valenciana, en comparación con las precedentes protestas en los países del norte de África. El miércoles 15 de aquel mes, un grupo de estudiantes del céntrico Instituto de Educación Secundaria Lluís Vives de Valencia cortó al tráfico calles próximas para protestar por los recortes en materia de educación. Las manifestaciones que se desarrollaron en escalada en días posteriores fueron respondidas por la policía con una contundencia inusitada que desató las críticas de todo el espectro político. Las redes sociales y los informativos de las televisiones se llenaron de vídeos improvisados en los que se veía a los policías antidisturbios cargar con sus porras contra los estudiantes. La policía detuvo a 43 personas, entre ellos a varios menores de edad, aunque todos quedaron libres.

En una comparecencia ante los medios, Moreno empleó un lenguaje bélico que amplificó las críticas y recibió numerosas peticiones de dimisión. Así, preguntado por el efectivo empleado en las cargas policiales, manifestó que no iba a “proporcionar esa información al enemigo”. E insistió en el mismo tono en otra respuesta: “En el anterior conflicto del 15-M también tuvimos que utilizar la fuerza cuando fuimos atacados”. El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, admitió que se había incurrido en “algún exceso” y en “alguna actuación desproporcionada” y censuró el lenguaje de Moreno. Y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy aseguró: “No podemos dar esta imagen de nuestro país”.

La Delegación del Gobierno abrió una investigación que, según el ministro, determinó que no había ningún elemento para abrir diligencias contra ningún policía. Sin embargo, la Fiscalía sí vio indicios de delito y abrió diligencias pero dejó la investigación en manos de los juzgados que ya instruyen las denuncias.