Un preso declara que le metió el móvil en la celda a Oubiña

La confiscación del teléfono al narco paralizó sus permisos penitenciarios

Vilagarcía de Arousa 19 ABR 2012 - 19:17 CET

Oubiña, cuando salió de la prisión de Palencia / MABEL GARCÍA

El narcotraficante Laureano Oubiña Piñeiro interpuso una denuncia contra un recluso de la cárcel de Palencia al que acusa de haberle metido en su celda un teléfono móvil cuyo hallazgo por parte de los funcionarios de la prisión motivó la apertura de un expediente por falta grave en febrero pasado. La confiscación del móvil no solo paralizó los permisos penitenciarios que venía disfrutando Oubiña sino el tercer grado que estaba a punto de conseguir desde que en diciembre de 2011 un novedoso auto del juez de Vigilancia Penitenciaria le permitiese salir de la cárcel con la condición de que desempeñara trabajos sociales.

Todo aquello ha quedado eclipsado por el incidente del móvil, mientras que la fiscalía antidroga de la Audiencia Nacional se ha estado oponiendo sistemáticamente a los permisos de Oubiña. El próximo 12 de julio el narco verá extinguidas sus condenas, según resolvió en sentencia el Tribunal Supremo.

El incidente ha trastocado los planes respecto al narcotraficante gallego de Instituciones Penitenciarias, que trata de aclararlo sobre todo después de que el recluso denunciado haya reconocido los hechos. Un extremo que ha confirmado el abogado de Laureano Oubiña, que ha vertido además unas durísimas críticas contra el “trato discriminatorio e injusto” que está recibiendo su cliente, en un escrito dirigido al juez José Luis Castro.

El traficante gallego denunció al recluso y este se autoinculpó

Mientras se dilucida en los tribunales competentes este extraño incidente carcelario que vuelve a poner en la picota al polémico narcotraficante, el letrado Enrique Trebolle guarda silencio a la espera de que su cliente pueda recuperar su estatus penitenciario. En su escrito, Trebolle critica no solo la publicidad que se le dio al auto en los medios de comunicación para imponer a Oubiña unas reglas de conducta nunca antes establecidas a un narcotraficante sino las sistemáticas vulneraciones de la prisión preventiva por parte de la Administración penitenciaria.

“A pesar de haber cumplido las tres cuartas partes de la condena y de guardar una conducta intachable en la prisión, con legal y sincero cumplimiento de los permisos concedidos por el Juzgado Central, no se le ha cambiado de módulo, encontrándose en uno de presos conflictivos, en los que se encuentran unos 90 internos y expuesto al socaire de cualquier venganza, treta, trampa o delación interesada por parte de algún recluso guiado por motivos espúrios”, señala Trebolle.

“Tenemos conocimiento de que se intentó boicotear la situación de tercer grado aduciendo los responsables de la cárcel de Palencia a una sedicente conversación grabada (¿cómo es posible que un interno de tercer grado \[de sección abierta\] siga con sus comunicaciones intervenidas?) con un familiar directo, en una clara dinámica orientada a que este interno sea el prototipo en España de cumplimiento íntegro de una condena penal”, denuncia el letrado.

“Ahora y en la persecución del objetivo contemplado hace años, tratando denodadamente de transformar a Laureano Oubiña Piñeiro en el santo y seña del cumplimiento más negativo y adverso dirigido a un interno en los últimos años en las cárceles españolas, se traslada por la cárcel de Palencia al juzgado el supuesto hallazgo de un teléfono móvil en la celda de este interno, con el fin de ponerle en una situación de precario, ya se le han suspendido los permisos y, ahora, es la excusa para interferir en la libertad condicional a la que se había hecho acreedor”, añade Trebolle.

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